Vivir en “presencia”

 

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Foto tomada por nosotras

El tiempo junto con el espacio es una de las coordenadas que condicionan nuestra vida y sin embargo nos damos cuenta de lo relativo que es. El tiempo, nos pasa volando o parece que no se “mueve” dependiendo de lo ocupados, distraídos atareados que estemos.

No es que no tengamos tiempo, como estamos acostumbrados a decir, sino más bien que vivimos abocados hacia afuera sin notar lo que se cuece por dentro y cuando hay poca actividad hacia afuera, empezamos a vislumbrar que cuanto más trabajamos nuestro interior lo que exteriorizamos es de mejor calidad, más auténtico.

Estamos en el tiempo de Pascua, un tiempo que en general no sabemos cómo vivirlo porque se nos escapa lo atemporal. Nos cuesta entender los relatos de la Resurrección de Jesús y sus apariciones porque como el resto de los pasajes evangélicos no se narran desde lo histórico sino desde la experiencia.

Esa experiencia no es un privilegio de unos pocos: nace del deseo de encontrar la Vida dentro de nosotros y de darle espacio para que se expanda. Y tiempo…tiempo al silencio, tiempo para conectar con nuestro propio centro y ahí nace la certeza, se siente la presencia, la unidad con todo y con todos, una emoción difícil de describir, diferente para cada persona porque todos somos distintos, como los seguidores de Jesús, mujeres y hombres de su tiempo.

Una experiencia que no se puede “probar” pero que es personal y comunitaria. Personal porque somos únicos y diferentes como lo es toda la creación; ese es precisamente uno de los principios del Universo: LA DIVERSIDAD. La inimaginable expansión de la creación hace que aunque nos parezcamos cada cual sea único y diferente. Por eso también cada persona experimenta ese “encuentro” de forma personal y va ganando en profundidad a medida que vamos evolucionando.

Yo también soy única en el universo, como cualquier otra forma de vida. ¿Por qué compararme con otras personas? ¿Por qué deseo lo que tienen otros si  a mí se me llama a aportar desde lo que se me ha regalado?

Es a la vez una experiencia comunitaria. Es precisamente en el compartir las experiencias donde nuestra fe se fortalece y se confirma. La comunidad es el lugar de la presencia de Jesús resucitado en la que experimentamos el amor, la aceptación y donde sentimos esa fuerza que se expande en el universo de comunión. Somos seres interdependientes y nuestra tendencia natural es hacia la común unión, hacia la UNIDAD (segundo principio del Universo)

La vida es una y todos provenimos de esa vida única. Somos seres interdependientes unos de otros y constantemente nos posibilitamos el vivir en esa cadena sin fin. Existimos porque existen todos los otros elementos, no hemos venido de fuera, surgimos de la Tierra.

¿Cómo trabajo esa unificación en mí y en todo lo que me rodea?

El tercer principio es el de la INTERIORIDAD. Hasta ahora habíamos creído que sólo los humanos sabíamos dar hondura a nuestras vivencias a través de  nuestra dimensión espiritual. El mundo natural podía ser admirado y entendido como reflejo de la Creación de Dios, pero no habíamos captado esa dimensión sagrada de cada átomo, cada célula cada ser en su complejidad. Nos situábamos como seres superiores observando, estudiando la creación, cosificándola…

Todo es sagrado. Lo aprendemos ahora de nuestros hermanos y hermanas indígenas que han estado durante siglos en contacto con la tierra, respetándola, amándola, cuidándola como ella hace con nosotros.

Es verdad que nosotros tenemos la consciencia y eso nos hace no superiores sino responsables de las decisiones que tomamos, de lo que priorizamos…

Ya no hay diferencia entre sagrado y profano. El Universo camina hacia una evolución que es espiritual más allá de lo religioso.

Nos pueden dividir las ideologías pero no la búsqueda de sentido, de nuevos estilos de vida más acorde con el respeto mutuo, el respeto a la Tierra, el Misterio que nos envuelve.

Tenemos un tiempo maravilloso, este tiempo de Pascua en el que se nos invita a soñar con una vida nueva, renovada, invadida por la presencia del Resucitado en medio de nosotros.

Carmen Notario, sfcc

Un comentario en “Vivir en “presencia”

  1. Bendigo a Dios por haber dado con ustedes y permitir y expandir

    la vida en toda su plenitud, tengo 78 años y comparto la visión

    que tienen de mujeres cristianas en este 2020 tan particular.

    Que la Luz del Resucitado llene vuestras vidas.

    Dabies González Uruguay

    Libre de virus. http://www.avast.com

    Me gusta

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