Mi/tu Historia

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Me encanta que Jesús cuando tiene que corregir actitudes siempre se dirige a varones, y cuando tiene que poner modelos de actitudes pone a mujeres. Es interesante, el patriarcado hace todo lo contrario.

Ellos: paralíticos, ciegos, leprosos, usureros, difuntos, tacaños…

Ellas: seguidoras, discípulas, fieles, panaderas, contemplativas, predicadoras…

Me río imaginando algunas caras, ya sé que hay más de cada tipo, y que nada es químicamente puro, pero no queremos dejar de resaltar lo que los evangelios aún siendo en gran medida interpretados por mentes patriarcales no pueden silenciar, y creedme que si pudieran lo harían. Lo han hecho a lo largo y ancho de la historia, en todo lo que sí podían.

Estamos iniciando una comunidad de beguinas y algunos (pocos) begardos, que mientras se porten serán parte del proceso, si quieren. Proceso llevado por mujeres enfocado fundamentalmente a mujeres, pero siguiendo a Jesús, nuestro guía, maestro y amado, no vamos a decir no a personas por ser de otro género. Algo que alguien que se llama madre iglesia hace desde hace XXI siglos y cuya aberración se ha convertido en ley.

Nuestra Comunidad de Magdala tiene como requisito indispensable que quien opta a ella sea alguien que intenta orar y orar con el Evangelio y con la Vida que hay en las personas y la naturaleza.

Lo del Evangelio es imprescindible porque es el fuego que enciende todo lo demás. Es la chispa que disipa toda duda y miedo y pereza. El evangelio es Amor y Vida, lo que nos falta, lo que buscamos en tantos sitios.

Para acoger el evangelio necesitamos sólo una cosa: hacer como los monjes tibetanos que pueden invertir meses, incluso años realizando un mandala maravilloso, enorme, precioso, lleno de detalles minuciosos, que les ha llevado un tiempo incalculable y un arte poco común…y un buen día, acercándose el final de tan magnífica eleboración, con la misma delicadeza que lo construyeron lo deconstruyen, lo borran, recogen sus sandalias y marchan donde el corazón abierto al Espíritu les indica.

!Sin palabras¡ Esto es algo inaudito e inexplicable en nuestra mentalidad occidental, capitalista, acumuladora, controladora…por eso no entendemos el Evangelio.

El texto de hoy Mateo 19, 16-22, nos habla de un personaje que somos nosotrxs: el mal entendido Joven Rico.

Hemos interpretado erróneamente muchos de nosotros un texto que muchos evitan porque creen que habla de entrar en una comunidad religiosa o de desprenderse de todos sus bienes materiales…

El texto contrapone joven a maduro. El joven o inmaduro es la persona que se agarra a la ley, a yo he cumplido, pero me falta algo: yo hoy oigo: “hago silencio” y “ayudo todo lo que puedo”, son dos componentes importantes pero insuficientes que además van con sedante: nos tranquilizan porque nos justifican, pero no nos apasionan por largo tiempo.

Jesús nos indica que la Vida no se obtiene por fidelidad a un Código sino a una persona. La observancia no le da la madurez, de ahí lo de joven.

En el versículo 21 le dice “si quieres ser un hombre logrado (maduro, en oposición a inmaduro-joven) vete a vender lo que tienes y dáselo a los pobres, que tendrás en Dios tu riqueza; y anda, sígueme a mí.”

Jesús le ofrece el pleno desarrollo imposible bajo el régimen de la Ley. Y le dice lo que no quiere oír, donde la mayoría retrocede, le habla de dejar lo que le ata: el maravilloso mandala de sus propiedades, construidas y guardadas para el “futuro”. Jesús le contrapone la seducción por las riquezas a la pasión de amor por El y su proyecto. Y, como a tantos, esto le asusta. No le basta. Le parece una ilusión y Jesús un iluso.

Para hacerse discípulos del Crucificado se necesita algo más que deseos de pertenecer a una comunidad…se necesita una llamada personal “…y anda, sígueme a mí”. Es tan tierna y real la invitación, algo así como “venga cariño, deja de buscarte a ti mismx, con tus excusas, con tus ideas, con tus planes, y ven, ven conmigo, y serás libre, serás feliz. Y conmigo darás Vida.

La opción por el discipulado es para humildes. Es para personas que tengan la edad que tengan, reconocen la inmadurez de agarrarse a lo material, que ocupa nuestra mente, nuestro corazón…para, por fin, abrirse al amor y a los valores del que te invita a ser él en el mundo de hoy.

Comer su carne y beber su sangre significa identificarte tanto, que te conviertes en lo que comes, en lo que recibes de Vida, de Amor y de Paz. Y dejas pasar lo que tenía que ser deconstruido, porque si te agarras a algo es como quedarte en la curva del camino porque la vista es bonita… perdiéndote así la majestuosidad de la cima, dominando la grandeza y sintiéndote parte de ella.

No se trata de regalar tus propiedades o dinero, se trata de que tú y yo reconozcamos lo que nos quita libertad para seguirle. Tu opción de vida, ¿es pensando en “amar con toda tu mente, corazón y fuerzas a los más pobres”? Si es así, caminas en su luz. Pero si servir a los pobres te impide usar todas tus capacidades para poder prevenir la pobreza y la destrucción del planeta, luego ese modo de servir a los pobres puede ser anestesiante en vez de apasionante.

Cuando Jesús se dirige a mi lado inmaduro y me invita a seguirle a él, me está diciendo que no pretenda tenerlo todo bajo control, sino que si me relaciono con èl – lo que llamamos oración- me irá indicando el camino, paso a paso.

Lo demás, vendrá por añadidura.

Conozco muchas personas que se autodirigen, y se pierden el objetivo de toda comunidad: escuchar, acoger, acompañar en un discipulado fiel, sencillo, humilde y auténtico. Esta es la condición para toda comunidad cristiana y también para la C. de Magdala.

La vida es breve, viene un virus, un terremoto, un huracán, una guerra, y miles mueren en poco tiempo. No perdamos tiempo en discusiones, y escuchemos el evangelio de los labios no patriarcales de Jesús de Nazareth.

Te aseguro que merece la pena. Que el Amor no envejece ni la Pasión se apaga con la edad. Todo reverdece con el alimento de su Palabra escuchada a diario, en el corazón de discípula.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Una respuesta para “Mi/tu Historia”

  1. Muchas Gracias por tan valiosos comentarios, desde otras perspectivas femeninas que nos ayudan a continuar la reflexión desde una espiritualidad liberadora

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