Y…CLARA ESCRIBIÓ

Las sirgueras, homenaje a la figura de las mujeres que remolcaban embarcaciones por la Ría de Bilbao con la única ayuda de una sirga y su propia fuerza física. Foto nuestra

En este momento apasionante de la historia, donde podemos ver la botella medio llena o medio vacía, es muy importante revisar nuestros estereotipos, sobre todo de mujeres, que como eran mujeres, no dejaron huella más allá de estar casi siempre a la sombra de un varón importante.

Posiblemente si hablamos de Clara de Asís, nos viene a la mente el gran Francisco de Asís, y una monjita, rubita en su juventud, que adoptó una vida de pobreza radical, siempre arropada y guiada por Francisco.

En España decimos, «pues va a ser que no». Claro que Clara fue guiada por Francisco y que tomó un voto de pobreza radical, y que ese fue su carisma junto con la contemplación. Pero Clara escribió, y lo que escribió ha pasado a la historia, porque fue decisivo.

Clara fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres. Y dicen los comentaristas a los que sigo, que no la copió o se dejó guiar por otras reglas ya existentes, sino que en su estructura y contenido se aleja de las tradicionales reglas vigentes en su momento histórico.

El estereotipo de Clara atendiendo a los pobres viene ampliado en gran medida por el modelo de una mujer que nació en 1194, que dejó su vida acomodada por una llamada interior inspirada por la predicación de Francisco, y que siendo la primera mujer del grupo de Frailes Menores, tiene la capacidad de descubrir su lugar, y su tarea.

Dos de sus hermanas, a los pocos días de ella huir del hogar de la nobleza al que pertenecía, hacen lo mismo y se unen a su grupo y poco después su propia madre. ¡Genial Clara! como María de Nazaret, que irá haciéndose discípula de Jesús, así tu propia madre y hermanas, te apoyan y son las primeras clarisas de la historia. Seguirían amigas, conocidas, y miles y miles de mujeres en el mundo que siguen su carisma, a las que desde este rincón hacemos un guiño de agradecimiento y ánimo.

Tenemos que recuperar a estas mujeres inspiradoras, a las que conocemos, no tanto porque atendieron a los pobres, que lo hace muchísima gente buena, sino porque ¡ESCRIBIERON!

Unos años antes en 1098, nace la que será Hildegarda de Bingen: compositora, escritora, médica, científica, naturalista…

Por aquellos años también emergen las Beguinas, (más sobre ellas en otro texto) que además de atender las necesidades del momento: educación de niñas, pobres, enfermos, también escriben y componen…

Caminando por la ría de Bilbao, hace unos días, me encontré con la foto que preside esta reflexión, y un texto en Euskera: Zutik emakumeak: ¡Mujeres en pie!

Y ese es mi reto y el de todas, ponernos en pie en aquellos aspectos en que estamos sentadas. El escribir desde dentro, más allá de resumir…es un trabajo de la Ruah en nosotras, lento pero imprescindible.

Sabemos de las personas porque escribieron, estamos intentando salir del anonimato autoimpuesto, no para hacernos el centro, sino para responder a la llamada interior a usar todos nuestros dones, empezando por activar los que están sin batería.

La batería es el amor, el amor a una misma, el respeto a nuestra propia dignidad ya que el valor que Dios me da, no lo puedo minimizar con mis «chocheces». Y hay tantas excusas, que caemos en la incongruencia. Si queremos que las cosas cambien, empecemos por nosotras.

Vamos a manifestaciones, pertenecemos a partidos políticos reformadores, estamos en grupos que empoderan a las mujeres…y ¿nosotras? ¿hay algo que no tenga para salir de este anomimato autoimpuesto, solamente porque nos cuesta escribir?

Y escribir es un esfuerzo, yo misma, me estaba poniendo excusas para no escribir estas líneas; pero cuando veo hasta donde llegan, me encojo por dentro diciéndole al Espíritu-Ruah «tú sabrás».

En nuestra Comunidad de Magdala tratamos de empoderarnos mutuamente no dejando que nadie, ni mujer ni varón, se salga por la tangente de «no escribir» porque es un don, un regalo del Espíritu a la humanidad a través de las mujeres predicadoras, como María de Magdala y las discípulas, y mujeres escritoras o que escriben para que otrxs conozcamos sus vivencias y reflexiones que enterradas no se publican, y hoy estamos a tiempo.

Las mujeres decididas de los siglos XI y XII, en Europa, lo hicieron y cambiaron la historia, su historia y la nuestra, gracias a su fidelidad a escribir. Gracias a ello hoy y toda la historia por venir, sabemos de ellas y de su trabajo maravilloso, de experiencia de Dios mientras los varones y la iglesia hacían guerras y Cruzadas y luchas por el poder y por el placer…ellas, como siempre, estaban metidas en educación, en diálogo con Dios, en medicina alternativa, en reflexiones y reglas de vida religiosa escritas por ellas, no por ellos (según a ellos les parecía que ellas debían ser y vivir).

Reconozco que es más fácil irse de la institución que recuperar nuestro legado y nuestro derecho. Nuestro espacio. Y aquí invito a las más jóvenes, a no quedarse tanto en «si no hay jóvenes no me va», porque si las mujeres potentes de la historia no hubiesen pasado de si no hay mujeres no voy, hoy estaríamos todavía bajo la oscura sombra del machismo patriarcalizado.

Y eso sigue en muchos países. Hoy una oración para que las Claras, y Teresas, y tantas salgamos de la pereza para poder colaborar con nuestras hermanas en países sumamente sometidos. Un abrazo liberador para ellas y con coherencia me pregunto ¿qué pienso hacer para colaborar? ¿yo? seguir escribiendo, aunque me de pereza y un poco de apuro.

Buen verano, tiempo genial para escribir…

Magda Bennásar Oliver, sfcc

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Un comentario en “Y…CLARA ESCRIBIÓ

  1. gracias por esa imagen de las sirgueras, tan elocuente, con la que han ilustrado el precioso articulo,ignacio

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