Icono del sitio ESPIRITUALIDAD INTEGRADORA CRISTIANA

¿Separadas o integradas?

Hayedo de la Pedrosa en Guadalajara foto enviada por Lidia

La etimología de la palabra santa-o (separada-o), me choca mucho en este momento histórico en el que precisamente lo que buscamos no es la separación sino la integración, los puntos que nos unen, lo que tiende a la unidad, a la totalidad.

Hasta hace muy poco, nuestra identidad como nación iba unida a nuestra identidad religiosa; eso está desaparenciendo muy rápidamente y está rompiendo muchas barreras que han provocado conflictos demasiado dolorosos.

Un grupo de nosotrxs estuvimos profundizando hace un mes más o menos en el mensaje central del evangelio: las Bienaventuranzas y el Magníficat. Nos dimos cuenta que si no entendemos este maravilloso programa de Jesús, no entendemos lo esencial de la Buena Noticia y por tanto no seguimos a Jesús.

Curiosamente en el día de Todos los Santos, en todas nuestras iglesias se lee este evangelio, las Bienaventuranzas, porque revivimos la vida de las personas que han tomado quizá una o varias de ellas como su programa de vida.

Celebramos que muchxs como nosotrxs entendieron esa llamada personal a seguir al Maestro y sin mirar a los lados, a ver qué hacían lxs demxs, tomaron la determinación de seguirle. En muchas ocasiones aguantando la crítica y el desprecio, haciéndose unx con los pobres, los sin techo, los desechados por la sociedad…

Otrxs, con otros talentos y capacidades se han dedicado a educar, a sacar lo mejor de niñxs y grandes, a prepararles para aportar a la sociedad lo mejor de sí mismxs.

También están quienes se dedican a desentrañar el gran tesoro del mensaje evangélico encontrándose con muchas dificultades por el camino. Cuando se cruza el ansia de poder y de figurar, de dominar aplastando, se corrompe lo mejor del mesaje. Quienes buscan estar «en medio» aplastan las plantitas que iban creciendo de manera orgánica y en muchas ocasiones llegan a desaparecer.

Lxs evangelizadores de hoy no son santos por lo que hacen sino por la fuerza que les da la relación con el Maestro, porque les descentra de sí mismxs, de su mayor o menor éxito, porque les apasiona ese programa de vida que proporciona la verdadera Felicidad.

Hoy me siento llamada a hacer un repaso de las personas con las que me he encontrado este año, o de las que he sabido por otros medios, que me hablan de esa verdadera felicidad y te invito a hacer lo mismo. Lxs santos están en medio de nosotrxs, ya nos les identificamos con una religión sino por la manera que tienen de relacionarse con Dios y con lxs demás.

Más que personas sueltas con talentos extraordinarios hoy vemos colectivos, grupos, comunidades con diferentes dedicaciones pero con un objetivo común. A veces incluso personas de distintos países y continentes sentimos que la Ruah nos reúne en un mismo proyecto: ser testigos con la vida y con la palabra de esa experiencia de Dios que nos libera y que nos llama a liberar a otrxs.

Separadas, diferentes…no, integradas en la realidad de su pueblo y de su gente…haciéndose sensibles al dolor, a la frustración, al miedo y a la impotencia. Vivir las Bienaventuranzas en países de primer mundo donde parece que todo está «solucionado» resulta difícil porque hay que ahondar en otras necesidades que no son tan evidentes como la falta de sentido, la explotación, la soledad…

¿Separadas en el tiempo?¡No! Integradxs lxs del pasado, el presente y el futuro. Respondiendo a la llamada según nuestras circunstancias, nuestros talentos, nuestras posibilidades…a esa llamada a crear fraternidad y sororidad a pesar de las dificultades, con esa utopía del reino que Jesús nos propone, sabiendo que no buscamos el éxito sino aportar nuestro grano de arena a este momento en el que nos ha tocado vivir.

Los pies firmes en el suelo, la mirada alta y puesta en lxs que nos rodean.

Carmen Notario, SFCC

Salir de la versión móvil