Día de los Muertos: El triunfo de la memoria sobre el olvido

Mariposa monarca

Estamos compartiendo experiencias de otras culturas para enriquecernos y así valorar y respetar lo que otros pueblos nos aportan.

«Mientras camino por nuestro monasterio benedictino en Atchison, Kansas, y veo que nuestros árboles cambian lentamente sus colores para el otoño, mi corazón me lleva a los mercados mexicanos de mi juventud, donde se venden las flores de cempasúchil y los suministros para preparar los altares para el Día de los Muertos. Esta celebración comienza en México el 28 de octubre y culmina con los festejos el 2 de noviembre.

Celebrar y honrar a los que han muerto es una parte básica de mi ADN mexicano. Aunque no estoy en México, hago todo lo posible cada año para honrar esta parte de mi cultura y tradición religiosa que nos ha sido transmitida desde los tiempos prehispánicos.

La antigua sociedad azteca creía que la vida continuaba más allá de la muerte, así que cuando las personas morían, eran envueltas y enterradas, y sus familiares organizaban una elaborada celebración para guiarlas en su camino hacia el Mictlán, el reino de los muertos. El viaje hasta allí era largo, oscuro, difícil y lleno de muchos obstáculos y peligros.

Las almas sólo podían llegar al Mictlán con la ayuda de un Xoloitzcuintle, una raza de perro sin pelo que se creía que era un guardián sagrado, que sólo les ayudaría si habían sido amables con los animales durante su vida. La familia también colocaba en sus altares en casa, los alimentos que les gustaban a sus difuntos para que les sirvieran de sustento durante su viaje.

Cuando los españoles llegaron a México, trayendo consigo el catolicismo, las celebraciones no desaparecieron, sino que se adaptaron a lo que se ha convertido en un bello ejemplo de sincretismo durante el Día de los Difuntos y el Día de los Santos. Hoy en día, en México, la observancia contemporánea del Día de los Muertos incluye misas y oraciones devocionales como novenas y rosarios, así como visitas a las tumbas de familiares y amigos los días 1 y 2 de noviembre.

Estos días de noviembre coinciden con la llegada de las mariposas monarca a México. Para muchas personas en México, especialmente en el estado sureño de Michoacán, la mariposa monarca es una señal que anuncia que el Día de los Muertos está cerca. Cuando los que crecimos en el norte del país vemos la migración de las mariposas a principios de octubre, tenemos más tiempo para preparar la visita de nuestros queridos difuntos. Los antiguos purépechas, un grupo indígena de Michoacán, creían que las mariposas monarca contenían las almas de los muertos y que el 1 y 2 de noviembre, las almas de los difuntos viajaban en las alas de las mariposas monarca para visitar los altares que sus familias preparaban para ellos.

Lo que se ofrece en el altar es tradicional, cultural y profundamente personal para cada familia. Con cada ofrenda, honramos la memoria de nuestros seres queridos. Decoramos los altares con flores brillantes y cocinamos los alimentos que les gustaban. Sacamos sus objetos favoritos y también colocamos en el altar su foto, velas, flores y otros objetos religiosos. Nos reunimos en familia después de la misa para rezar el rosario, cantar y celebrar la vida juntos. Seguimos creyendo, como nuestros antepasados, que durante estos días, la fuerza de nuestro amor y recuerdo concede a las almas de nuestros seres queridos un regreso temporal al mundo de los vivos. Cuando vuelven a casa, lo celebran con sus familias y se nutren de la esencia de la comida que se les ofrece, así como de estar con sus seres queridos y celebrar tanto la vida como la muerte. En este momento, les honramos y agradecemos su vida y el hecho de haberse adelantado a nosotros para facilitarnos el camino.

Estos días son ocasiones felices, celebraciones de la vida, llenas de historias y de compartir la vida con el resto de la familia. Uno imaginaría la tristeza al recordar que los que amamos ya no están aquí, pero hay oración, comida, música y risas. ¿Por qué deberíamos estar tristes? Después de todo, como dijo George Eliot, «Nuestros muertos nunca están muertos para nosotros hasta que los hemos olvidado». Si seguimos honrando sus recuerdos, encendiendo velas por sus almas y celebrando cada año con ellos, su memoria triunfará sobre el olvido.»

 HELGA LEIJA, OSB

El texto original en inglés lo puedes encontrar en: https://www.globalsistersreport.org/day-dead-triumph-memory-over-oblivion

Traducido por Espiritualidad Integradora Cristiana

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Un comentario en “Día de los Muertos: El triunfo de la memoria sobre el olvido

  1. Tal cual la experiencia que vivimos en México, el altar listo con todo lo mencionado como ofrenda para recibir a nuestros familiares y amigxs que se han adelantado pero que sigue viva su memoria entre nosotrxs. Es fiesta, es convivencia, es encuentro, es memoria, es celebrar la vida

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