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SIGUIENDO LA INSPIRACIÓN

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SEGUIR LA INSPIRACIÓN puede conducirnos a lugares insospechados.

Hace unos días, en mi tiempo de silencio, percibí que la Ruah me movía a algo.  Poco a poco, escuchando el silencio,  se fue disipando la niebla y de nuevo apareció nítido, al fondo, el horizonte.

En unos días celebraremos Pentecostés, y alrededor de fechas significativas a nosotras nos mueven por dentro a sacar fuera lo que se ha estado configurando mucho tiempo con mimo, con disciplina, con presencia, por dentro.

Hace casi tres años alrededor de la celebración de Santa María Magdalena nació la Comunidad de Magdala. No fue ni fácil, ni rápido; se dieron muchas  vueltas antes de ver más claro el qué y el cómo, y de hecho Magdala fue el florecimiento de más de 10 años de búsqueda, de intentos, de idas y venidas de gente… Actualmente es una comunidad sólida y estable de personas que nos sentimos discípulas, que vamos madurando en nuestra fe y en nuestros compromisos.

Hoy,  la Ruah nos va insinuando un paso diferente, específico y contracultural. Hemos iniciado, sin hacer ruido ni publicarlo, un encuentro periódico inspirado por artículos sobre la Vida Consagrada y también inspirado por la comunidad religiosa a la que nosotras pertenecemos: SFCC (Hermanas Para la Comunidad Cristiana). Al compartir sobre ella, escuchar las historias de nuestras hermanas mayores y sentir renovada nuestra llamada, se nos ha reforzado la inquietud de darla a conocer ya que sentimos  que es un tesoro que tenemos medio escondido debajo del celemín.

         NUESTRA VISIÓN  (SFCC)

Soñamos con una comunidad universal donde todo sea uno y donde la apertura al Espíritu nos empodere para buscar horizontes nuevos y desafiantes. Buscamos vivir apasionadamente los valores del evangelio: amor, reverencia, perdón, no-violencia, igualdad, diversidad, integridad y cuidado de la creación.

Compartiremos algunos párrafos de nuestro ideario sfcc,  sin prisas, ya que cada palabra tiene un peso específico digno de ser atendido, orado, y vivido.

Todo ello nos confirma que la vida consagrada femenina, en su variedad de carismas -que celebramos en Pentecostés- es una potente cascada de vida y fuerza.

Las hermanas atienden a mil situaciones en zonas de conflicto; en inmigración; en las más duras fronteras; en educación; en apoyo y promoción de la mujer; en salud, en las cárceles, en teología y eco-espiritualidad… siempre acompañando y nutriendo a miles de personas en los cinco continentes.

Pero ¿por qué todo se queda difuminado, en muchos lugares, por el momento tan grisáceo de la iglesia institución?

Ellos, siguen en los titulares por lo que deciden sobre nosotras y sobre los laicos, desde un poderío auto-otorgado, y más frecuentemente cada vez, por la corrupción moral en la que gran parte de ellos ha caído: abusos sexuales, batallitas contra el papa, doble vida, crítica a la ideología de género mientras ellos están sumergidos en una lucha ideológica de poder…muchos vuelven “al incienso” con lo que eso significa.

Posiblemente su imagen de Dios es de un Dios lejano, al que hay que adorar, complacer como a un ídolo que necesita ser aplacado y complacido. Sin embargo muchas de nosotras, estudiando Teología y formándonos con responsabilidad en diferentes ámbitos, estamos madurando hacia una experiencia de Dios Abbá, en continua evolución, lejos de un teísmo que nos puede alejar de la realidad.

Y surgen, de esta experiencia de evangelio con pies descalzos, personas que desean renovar su llamada, personas que buscan al Dios de Jesús, sin mediación patriarcal.

Esa llamada profética a ser y anunciar el evangelio en los diferentes lugares y con los diferentes carismas que la Ruah nos regala, no puede quedar diluida por personas que se creen con autoridad divina para discernir y dirigir las vidas de otros.

Las hermanas de todo el mundo tienen un fuerte bagaje de formación y educación en muchas áreas y un fuerte sentido de su llamada, como respuesta a una invitación de amor a ser amor, a ser cauce, a ser compasión, a ser compañeras de camino.

Entiendo que las hermanas, a veces tan metidas en sus ministerios que absorben muchísimo de su vida entera, pueden olvidar cuidarse, atender a su salud no sólo fisiológica sino también afectiva y emocional.

Recuerdo una hermana europea, médico, que había vivido en África casi toda su vida consagrada, donde atendió las más difíciles situaciones incluso llegando a abrir un Hospital. Fue después de la inauguración de ese Hospital, que era su sueño, cuando se jubiló y por mandato de sus constituciones tuvo que regresar a su país. Coincidí con ella en unos cursos de renovación. Estaba perdida. Confesaba con lágrimas que había atendido a todos, entregando su vida, su salud, pero se fue olvidando de su espiritualidad, de su vida afectivo-emocional, de su vocación original. Su dolor me hizo recapacitar mucho y preguntarme ¿para qué nos consagramos?

Este espacio será un lugar donde colgaremos contenidos sobre el seguimiento en clave de consagración. Sobre historias de mujeres  en situaciones de riesgo y también de mujeres en la academia transformando, desde dentro, el hilo de la vida.

Y, la mayoría perseguidas, o silenciadas o invisibilizadas por personas con necesidad de protagonismo enfermizo.

No será un espacio abierto, tendrá una clave para entrar, porque lo que pedimos es dialogar con las personas que se muestren interesadas. Entre nosotras tendremos momentos de zoom o encuentro presencial si es posible, para conocernos, cuidarnos y compartir.

Si es el Espíritu-Ruah quien nos convoca a asumir esta tarea, tan de acuerdo con nuestro carisma, no sabemos muy bien como pero, paso a paso, y en diálogo con cada una de vosotras, que estáis ahí luchando por el Reino, inspiradas por el espíritu que en hebreo es femenino: Ruah, iremos haciendo camino.

Camino de mujeres consagradas en femenino, no dirigidas ni acompañadas, ni predicadas por varones o mujeres patriarcales.

Es ese espíritu femenino, y ese talento, y ese amor de mujer consagrada lo que quisiéramos compartir y dejaros espacio si alguna se siente invitada a hacerlo. No es para informar sobre ello, sino para que también nosotras tengamos nuestros lugares, para un tú a tú sin juicios ni prejuicios, con otras mujeres en esa misma búsqueda.

Iniciaremos compartiendo algunos textos de SFCC, comunidad nacida en 1970, fruto directo de un trabajo y un dolor intenso de un montón de mujeres que dieron a luz esa vida que hoy libera a cientos de nosotras, invisibilizadas por ellos, en general.

Como aperitivo de estos contenidos comentar que en SFCC no tenemos jerarquía, cada región se auto gestiona sin superioras, con personas que por turno, coordinan las comunicaciones y los encuentros periódicos. Cada persona respondemos de nuestro sustento, de nuestro trabajo tanto material como pastoral…

Como decía una teóloga hace unos días, las mujeres hemos hecho el trabajo encomendado en el Vaticano II, ellos apenas.

Este es nuestro tiempo y la Ruah empuja a que demos forma a nuevas maneras de vivir y dejar vivir la vida consagrada.

Si estás interesada ponte en contacto llamando o por whatsapp o correo electrónico. Tendremos una breve conversación o intercambio de mensajes y juntas decidiremos si ese es un lugar apropiado para que estés a gusto tú y nosotras, y que nos pueda ayudar a todas.

Para terminar decirles dirigimos este proyecto y proceso a personas de menos de 70 años.

Gracias

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