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                        COMPARTIR LUZ Y CAMINO

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En un mundo tan oscurecido, sobre todo últimamente, me siento invitada a compartir luz. No es que me sobre, pero necesito compartir la que tengo para seguir apostando por la Paz, por la Vida, por el Desarme, por el respeto al planeta, no sigo, añade tus propios deseos.

Sé que la luz se intensifica cuando se comparte. Enciendes una cerilla en un cuarto oscuro y parece una manifestación de lo alto. No hablamos de focos eléctricos, hablo de la tenue luz interior que todas tenemos y que nada ni nadie puede apagar, solo tú misma.

 Cuando encendemos la cerilla en ese espacio oscuro, se abre todo un mundo de posibilidades de movimiento, de acción, de liberación porque al fin podemos ver y también interiormente podemos tomar  decisiones de cómo aprovechar ese momento de luz para…

La luz empodera y abre caminos que habían permanecido cerrados por la oscuridad pero que estaban y están ahí, como posibilidad. Yo quiero compartir mi luz, tenue, mi cerilla interior, porque sé que no será noticia, pero es buena noticia para mí y puede serlo para otras.

Como dice Agustín, buscamos fuera lo que está dentro, y eso a él le tuvo cautivo de su propio deseo y fatiga buscando amor por caminos demasiado tangibles, no por ello malos, pero sí insuficientes para su alma inquieta.

Cuando la luz se interioriza busca compañeras de camino, y eso es lo que intento compartir en estas líneas.

Hace tiempo, descubrí una comunidad que no existe en España y muy poco en el resto de Europa. Una comunidad bisagra entre dos mundos, el institucional y el siguiente, el no institucional.

La comunidad se llama Hermanas Para la Comunidad Cristiana (en inglés Sisters For Christian Community). Puedes clicar en nuestra web- espiritualidadintegradoracristiana.es-  y conocerla en detalle.

¿Por qué es luz para mí? Contiene todas las condiciones para que menos mujeres dejaran y dejen su seguimiento:

-vivir en comunidad optativo

– independencia económica

– total libertad para elegir con quien quieres compartir     periódicamente tu vida, de todo el conjunto internacional de la comunidad

– total libertad para discernir tu compromiso laboral, pastoral y social

-total libertad para elegir tu modo de vivir la espiritualidad y el estilo de vida de acuerdo con los consejos evangélicos a los que todos estamos llamados.

Al ser una comunidad ecuménica ninguna ley eclesiástica puede interferir. El compromiso es sólo caminar juntos en respeto y colaboración, sumando en igualdad dones y talentos.

Para nosotras, poquitas en España, ha sido y es luz, nos ha abierto un camino, una posibilidad de seguir con nuestros votos sin la pesadez del Derecho Canónico marcando el camino para, dicen , proteger a las hermanas, poniendo ellos, siempre ellos, desde sus fríos despachos lo que otras tenemos que…

Hay un tipo de luz que no se apaga cuando la persona con total libertad y responsabilidad ante el Dios de su vida, de su vocación, de su subsistencia, de su presente y de su futuro, acoge los retos de esa intemperie para entrar en un registro amplio, de seguridades diferentes y de posibilidades infinitas de ser y hacer.

La comunidad SFCC nació en 1971, después del Concilio, como respuesta a las exigencias/sugerencias que los padres conciliares encargaron a las religiosas.  Y nace para acoger a cientos de religiosas que estaban insatisfechas, no con su vocación sino con los requerimientos agobiantes de la institución.

Hoy hay un vacío enorme de gente joven que busca pertenecer a la vida religiosa o seguimiento, porque se necesita otra adaptación al mundo de hoy, lo cual no quiere decir para nada, aguar el seguimiento, o tener que acabar haciendo “tik tok” o volver a una religiosidad de cumplir y ya está.

Deseamos compartir esa luz, ese camino alternativo para mujeres que fueron religiosas o que siéndolo no están a gusto, o que quisieran serlo y no encuentra la horma de su zapato.

Deseamos que esa sencilla y tenue luz pueda alcanzar a buscadoras y ofrecerles la posibilidad de un discernimiento.

Me parece oír el rumor de algunas mentes diciendo “ya están las hermanas…  ¿y lxs laicos?”

Muy buena pregunta, también, y no con menos nota. Ya llevamos casi cuatro años de andadura con la comunidad de Magdala que es un regalo y una adaptación totalmente abierta del espíritu libre y hospitalario de sfcc.

Cuando la luz se comparte se abren caminos. En nuestra espiritualidad tratamos de vivir el evangelio y el respeto y amor a la naturaleza, como base para una vida sana y en igualdad, sin explotar la vida en ninguna de sus miles de facetas. Estamos en un nuevo paradigma donde el antropocentrismo está más que caducado por mucho que algunos se agarren a ello.

La evolución no puede detenerse. La maravilla de la luz en constante proyección hace que nazcan diminutas flores cuya belleza pasa desapercibida por los que usan botas y locomotoras pisando la tierra sagrada.

Es el día a día, con madurez, lo que puede hacer posible que las luces que tenemos se muestren, se visibilicen.  Por ejemplo:

Estos días acompañamos, de nuevo, un proyecto en México para que las mujeres indígenas de una región puedan volver a usar las semillas originales de su inmensa riqueza de productos. Colaborando en la medida que podemos en su alfabetización y autoabastecimiento. Todo un honor colaborar, con lo que nos sobra, dando vida a un sector pequeño de gente que tiene luz, y deseamos que la ponga bien alta para que la veamos.

Seguimos acompañando, un poco, a los jóvenes de Filipinas en su lucha por vivir, estudiar y trabajar de acuerdo al amor a la tierra y a Jesús de Nazareth.  Ellos y las dos hermanas que les acompañan son luz en nuestras largas noches oscuras con amenazas diarias de personajes que vienen de la sombra sembrando la tierra de bombas y cadáveres.

Es luz saber de nuestras hermanas africanas, muchas de ellas formadas profesionalmente con doctorados y masters que luchan para una liberación de la mujer en un continente donde la mujer sigue sufriendo demasiado el clericalismo y machismo desenfrenado.

Y, es luz, participar del proceso de descubrimiento de nuestra identidad más profunda, acompañando con silencio, naturaleza y Palabra a personas que han seguido y seguimos nuestra estrella, que sólo se ve de noche.

Es luz la noche porque nos muestra las estrellas en toda su luz, más allá de focos y farolas, en nuestro enorme y cálido espacio interior donde cada día hay más personas, que con su cerilla formamos un fuego, cuando nos acercamos y arriesgamos a compartir nuestra pequeña y vulnerable llamita.

Y eso ocurre todos los martes en nuestra sesión online de Silencio y Palabra, en retiros cortos y más largos, en el compartir mensual de las discípulas de Magdala – un fuego potente- en el día a día compartiendo a través de nuestro blog experiencia y oración. Sin parar, con humildad, como servicio y sin desfallecer a pesar de la indiferencia.

La luz está en ti, la tienes, la tenemos. Te acompañamos con la nuestra.

Magda Bennásar Oliver, sfcc Carmen Notario Ajuria, sfcc

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