Retiro SFCC en Las Arenas, Bizkaia

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Llevábamos semanas,¡qué digo! ¡meses!, esperando este encuentro que por fin se dió del 8 al 10 de Febrero en Las Arenas, Bizkaia. Nos hacía ilusión que el grupo más cercano conociera que es la comunidad SFCC y pensamos que Teresa Takken nos daría una visión clara.

No fue algo teórico, sino un entrelazar vida, con canto, con experiencia que nos tocó a todos de una forma especial. La lengua no es problema cuando todos ponemos de nuestra parte para entendernos. Fue un retiro diferente a otros.

Su testimonio nos llevó más allá de admirar su valor y coraje a mirar nuestra vida y cómo dejamos que Dios vaya actuando a través de los dones y talentos que nos ha regalado.

Cada cual desde sus dones, su situación personal y familiar, también desde lo que vemos y oímos y nos sentimos sensibles y nos vemos con posibilidades de «echar una mano», vamos construyendo «reino».Un verdadero gozo saber que el reino de Dios se va expandiendo y cada vez con menos etiquetas, sin fronteras de religión, raza o condición social.

No nos juntamos para sentirnos agusto, para cerrarnos en pequeño grupo sino para transmitirnos ánimo y fuerza, la que viene del Espíritu que permea toda la tierra y que nos trae la auténtica paz.

Éramos de muy diferentes edades, experiencias y eso mismo supuso una riqueza muy grande que tuvimos tiempo de compartir en diferentes momentos. Ese es el carisma SFCC: «Que todo sea uno». ¡Qué gozada sentirnos unidas a nuestras hermanas y hermanos en todos los continentes!

Carmen Notario

Conferencia-concierto en Durango

               Copy of IMG-20180922-WA0015_3       Magda       Carmen

Siete de la tarde, día siete de febrero, hace frío y Durango está acogiendo a un grupo de personas que se reúnen alrededor de un piano de cola y de tres mujeres, dos españolas, una holandesa, SFCC (Hermanas para la comunidad cristiana).

Las dos españolas, una vasca y la otra mallorquina, Carmen y Magdalena, son conocidas en Vizcaya por su trabajo de colaboración en la formación en la fe teórico-práctica, por sus escritos en diferentes blogs y periódicos digitales y por sus colaboraciones a través de retiros, talleres, cursos…

Fue en Durango, hace pocos años, donde junto con un grupo de laicas y laicos colaboraron en una dinámica pastoral preciosa de enriquecimiento mutuo, de colaboración, de colegialidad.

Y fue en San Francisco, Monasterio de las Hermanas Clarisas de esa ciudad, donde periódicamente ofrecían un tiempo de silencio acompañado, en circular, con espacios muy ricos de oración compartida, de música, canto, danza contemplativa y sobretodo de Palabra de Dios rumiada en ese silencio cautivador que ocurre cuando un puñado de corazones se unen y el Espíritu caldea, anima, explica, enriquece con sus múltiples dones.

Tal vez fue por lo cálido del recuerdo y la posibilidad del salón que las hermanas tan generosamente cedieron, que volvimos allí, ese jueves siete de febrero, enriquecidas con la pertenencia a una nueva comunidad y esta vez orgullosas de venir acompañadas por la Coordinadora Europea de esa comunidad SFCC, Teresa Takken.

Teresa, cantautora, nos sumergió a través del piano y la habilidad de cantar y hacer cantar en un recorrido vital de fe a través de sus composiciones. Nos explicó de palabra y cantando la formación postvaticana de la comunidad SFCC y algunas pinceladas clave de su perfil respuesta del Espíritu al mundo de hoy. Comunidad de hoy para hoy.

Fue esa actualidad del lenguaje, perfil, sentido de la comunidad SFCC lo que nos impulsó a dejar lo que se había quedado obsoleto para abrirnos con frescura a lo que el Espíritu nos regala hoy, como el maná en el desierto. Sin demasiada estructura, la justa, con lo puesto para recorrer el camino de seguimiento alegres y ligeras de equipaje.

Y por eso, porque queremos a Vizcaya y de todos los pueblos a Durango el que más, fue allí donde os quisimos compartir el tesoro encontrado, a través de la hermosa voz y rica experiencia de nuestra hermana Teresa y de nuestra presencia.

Magda Bennásar Oliver

 

 SER CONDUCIDA

animal-bald-eagle-bird-53587Lo halló en una tierra desierta,

en la soledad rugiente del desierto.

Lo abrazó y cuidó de él.

Lo guardó como a las niñas de sus ojos.

Como el águila que incita a su nidada

y revolotea sobre sus polluelos,

así desplegó él sus alas y los tomó,

llevándolos sobre sus plumas.

Sólo el Señor los guiaba,

no había con él ningún Dios extraño  (Dt 32,10-12).

Os invito a hacer esa experiencia. Es todo un reto a la mente occidental y al activismo que desarrolla creyendo que esa mente y sus proyectos son lo correcto. Las personas que  intentamos hacer silencio, “sabemos” con lo que significa de sabiduría el término saber, que en las cosas de la interioridad lo importante es dejarse conducir.

Con el tiempo voy entendiendo que la meta misma es el camino. Como en las películas, cuando se solucionan los problemas o el malo muere, se termina, porque la vida, la trama, la historia se escribe mientras caminamos.

Hacer experiencia de “ser conducida” y acoger ese proceso es un regalo del Espíritu, de nuestra Ruah.  Nuestra vida casi siempre rodeada de dificultades de diversa índole,  adquiere una dimensión cuántica si tiene el esqueleto firme de la experiencia de Dios o de una sabiduría interior adquirida, como el buen vino, en la bodega oscura de la interioridad, dejando pasar tiempo que parece muerto pero que al final, ese tiempo muerto es el que determina la calidad del “caldo”.

Una de las imágenes bíblicas más potentes por su sencillez y ternura y más antiguas es la de Dios comparado con un águila que conduce a sus polluelos sobre sus alas.

En distintos textos la Palabra nos aproxima a una imagen materna, el águila que conduce a sus polluelos sobre sus plumas y para enseñarles a volar desciende  de vez en cuando, para que ellos ejerciten todas sus capacidades, sin embargo, ella, el águila planea vigilante debajo de los pequeños, como brazos siempre abiertos para acogerles y conducirles.

Hacer experiencia de un Dios así permite asumir riesgos, intemperies, fracasos  aparentes, porque sabes, vives, que te conducen sobre alas y cuando te sientes caer, de pronto haces pie sobre las suaves plumas de ama águila, que de nuevo te recoge y te conduce y reconduce donde se te invita a ir, en su nombre.

Simple, precioso, pero maravillosamente difícil. Muchos “aterrizan” de emergencia cuando sienten que están “en el aire”, otros  ya saben que este es el momento de más amor de parte de madre-águila-Dios, es el momento en que confiando plenamente en tus capacidades se retira para que tú despliegues tus alas y tu potencial. Eso sí, sólo es posible ese despliegue cuando sabes que ama-águila planea debajo de ti y dará su vida antes que dejarte “en el aire”.

Por ahí va el compromiso solidario profundo, el minimalismo y la intemperie; el compromiso ecológico y humanitario…posible sí y eficaz si primero te atreves a dejarte conducir sobre sus alas, porque desde ahí se adquiere la perspectiva real que hace posible asumir riesgos para que la humanidad y madre tierra, en riesgo, con sus águilas y sus tormentas de nieve, sus ríos y mares, sus azules intensos y amarillos  siga siendo humanidad, pero mejor sin riesgos.

Te invito a montarte sobre ama-águila y dejarle que te pasee por tu historia y por el planeta sobre sus alas. Mira, siente, observa, déjate conducir y descubrirás los paisajes interiores y panorámicos que nunca descubrirás si sólo conduces tú.

Magda Bennásar Oliver

 

 

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