RUAH: del microcosmos al macrocosmos

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Sin saber muy bien porqué, me encuentro, estos días, esperando Pentecostés  como una niña esperando a los reyes. Digo que no sé muy bien, sólo lo sé un poco bien. Es decir, que sí que espero recibir algo esta celebración de la Ruah. Que sí que estoy expectante.

¿Qué más puedo esperar que no tenga?

Como una melodía, como un perfume, como el aire, permeas todo, estás en todo. Y…no invades ni controlas, ni vigilas ¡estás!

Estás desde lo más íntimo y recóndito de la persona  a las  galaxias, a  las cataratas que rugen entonando su alabanza entre ríos, a la semillita que enterrada pasa desapercibida y está llena de vida de fruto de futuro.

¡Estás Ruah! No tenemos que esperarte, ni invitarte. No tenemos que buscarte en nuestras noches o miedos…Sólo reconocer tu silencio, silencio preñado de vida. Sólo acoger tu palabra silenciosa y potente como la catarata y como la lluvia fina, el txirimiri que empapa la tierra, y que  ayuda a la vida.

Sólo respirar tu “aire” que une el microcosmos que soy con el universo- macrocosmos del que  participo. Mi respirar me une al respirar de todos los seres vivos. Posiblemente ha pasado por nuestros pulmones el aire que respiró Jesús, el aire que respiró María Magdalena…nada se pierde, todo vuelve, todo encaja. Todo es Vida.

Tu presencia Ruah me sobrecoge, espíritu de Dios, casi no me lo creo ¡estás!  ¡Siempre estás! ¿Por qué vivo sin disfrutar más de ti? me cansan las dificultades, y cuando las miro de frente, respirándote, cambia su impacto en mí.

Aunque prefiera la noche y atranque mis puertas ¡estás! Esperas el día, el año, mi “kairos” en que te deje que me cuentes, sentada en tus rodillas, lo que tengo de ti, ese aire de familia que me da identidad y fuerza.

La comunidad llama a esos parecidos  “carismas o dones”. Yo sé que son tus regalos para andar mi camino hacia mi pascua y mi pentecostés. Para que sepa andarlos con las  otras profetisas y ancianas, niños y familias. Respirando el mismo “aire”. Acogiendo los regalos de cada una de ellas, con respeto y veneración. Sin dejar que nadie imponga el suyo como mejor, sino que como en una orquesta, que cada una toque su instrumento escuchando a cada uno de los otros al ritmo de la conductora Ruah.

Mira el universo, me dices muchas veces, asómate al hermano bosque, a tu querido mar azul intenso que te devuelve el aliento. Eso es, su ser quien es, sin pretender ser otro origina esa belleza y creatividad indescriptible. El orden que tu aliento creador insufló al cosmos y al ser humano.

No sé dónde voy, ni dónde piso pero “estás”. Me lo dicen las estrellas a pesar de las nubes y críticas. Me lo dice la lluvia a pesar de sentir el barbecho.

Eres fuente de vida, aliento vital. Y estás, siempre estás. Nunca controlas.  Empoderas, capacitas, animas, fecundas.

Joel 3,1-2

Así dice el Señor Dios:

Derramaré mi espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestras hijas…también sobre mis siervas derramaré mi espíritu en aquellos días…

Me encantaría que compartiéramos dones y carismas. Si te animas, la Ruah es aire puro, fresco, y su presencia tiene el dinamismo del primer aliento.

Sería una bonita manera de empezar a profetizar. O seguir haciéndolo las muchas que ya lo hacéis y tanto bien aporta  al universo. Gracias.

Magdalena Bennásar Oliver

 

 

              AMIGOS EN COMUNIDAD

 

 

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He pasado el fin de semana en la Rioja, tierra plagada de viñedos donde el símil de la “vid” con la vida de la comunidad cristiana se hace evidente y palpable. Su necesario cuidado nos alerta del que necesita nuestra vida personal y comunitaria para poder dar el fruto esperado. Es una parte de lo que hemos trabajado en ese intento de vivir relacionados y dependientes unos de otros a nivel de universo.

¿Y cuál es ese fruto del que hablamos: cumplir los mandamientos, realizar obras de caridad, atraer adeptos a nuestras iglesias?

Nada de eso menciona el evangelio, sino una clase de amor que lleve hasta las últimas consecuencias como el de Jesús, hasta dar la vida, entregando la vida por ellos, hasta el extremo para ser consecuente con su convencimiento.

Eso sí: “para que llevéis dentro mi alegría y así vuestra alegría llegue a su colmo”. Todas nuestras frustraciones, desengaños, faltas de esperanza, fatalismos, responden a que no nos salen las cosas como queremos y desde luego eso no corresponde al amor auténtico sino al ego.

El gozo nos dice Jesús, nos viene de “mantenernos” en ese amor de Dios que se traduce en el amor concreto que Jesús nos tiene y nos demuestra de una manera tan palpable y tan real hasta dar la vida. Cuando eso lo vivimos en comunidad se convierte en un gozo indescriptible: sensación de apoyo, armonía, entendimiento suma de talentos y creatividad.

 De ahí nace la auténtica amistad. La amistad no me parece la palabra con la que una inmensa mayoría de cristianos definirían su relación con Dios. “Hijos”, “siervos”, “trabajadores de la viña” por no mencionar otros términos, son los que se nos han inculcado a lo largo de los siglos y han perdurado hasta hoy.

El evangelio de Juan, según la prestigiosa teóloga norteamericana, Sandra Schneiders, tiene como centro un tema: “la revelación”, que  a lo largo de la historia ha sido reducido en muchas ocasiones a “información”, más relacionado con proposiciones dogmáticas que se han quedado frías y nos suenan a mandamiento.

La revelación tiene que ver sobre todo con relación. Expresa no tanto conocimiento teórico, información, como auto comunicación. Esta au-torevelación es siempre una invitación a la otra persona a entrar en la intimidad de la propia persona: una invitación por tanto a compartir vida. Esta vida compartida, conduce a la amistad. Y la amistad es un proceso largo y a lo que nunca nos referimos como “ya he llegado”.

La revelación es un proceso que nunca está “acabado”. No es que una vez revelado el “secreto” de Dios ya podemos programar nuestra vida de acuerdo a ese conocimiento. Jesús se va revelando en un proceso y es en ese mismo proceso en el que vamos desarrollando lo que es el auténtico discipulado.

Ese amor del que nos habla Jesús se ha traducido por acciones en favor de los demás y amar a  Dios igual a cumplir sus mandamientos. Durante siglos eso hemos entendido que era el evangelio y formar parte de la comunidad cristiana. ¿Para qué darle más vueltas?

En el siglo XXI, o entramos en el sentido profundo de la mística o no hemos entendido nada. En ese cambio de sierva a amiga, cualquier ser humano, hombre o mujer, comprende la elección, la llamada, el encargo como fruto de una relación profunda de amor esponsalicio, apasionado, que lejos de ser intimista o ñoño, provoca tal pasión que la persona es capaz de vivir dando la vida hasta el extremo.

Ese gozo, ese amor esa vida son el fruto para compartir. La vida se expande….

Carmen Notario Ajuria

 

 

 

 

NUESTRO CAMINAR ECOLOGÍA INTERIOR, ECOLOGÍA EXTERIOR

 

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En estas líneas queremos plasmar nuestro caminar, a lo largo de estos últimos años, en el proceso de ser más responsables con nuestra madre tierra que nos sustenta y nos da vida.

Antes de comenzar con este proceso, nuestro compromiso consistía únicamente en reciclar y no consumir de forma desenfrenada. Vivíamos con nuestros padres y eso condicionaba, en parte, los procesos de transformación. Teníamos un ritmo de servicio muy alto y no teníamos tiempo de parar y reflexionar.

El año que nos casamos comenzamos el curso “Norte-Sur” en el que, a través de la metodología “ver, juzgar y actuar”, pudimos abrir la mirada y descubrir cómo son las relaciones entre los países ricos y empobrecidos. Tras el curso viajamos a Ecuador, y junto al Equipo Misionero Itinerante, participamos del mes de misiones dónde tuvimos la oportunidad primero de formarnos y después de convivir con las comunidades indígenas.

A través de esa convivencia nos dimos cuenta de la desconexión que teníamos con la Pachamama y lo importante que era no dañarla, ya que es nuestro sustento y nos alimenta. También pudimos ver la pobreza material que sufren por la injusticia de las políticas mundiales y nuestras decisiones de consumo. Volvimos con un sentimiento muy fuerte de que éramos ricos a pesar de tener una hipoteca, no tener trabajo fijo… y que ya era hora de afrontar esos miedos que teníamos a hacer pequeños cambios.

Nos creímos la afirmación de “ser el cambio que queremos ver en el mundo”, dejar el infantilismo de sólo criticar a las multinacionales y empezar a buscar alternativas. Fuimos conscientes de que nosotros somos responsables del pecado estructural, de que si vivimos tan bien es porque otros viven muy mal y más que dar limosna teníamos que hacer justicia.

Comenzamos con pequeñas decisiones como cambiar el suministro de electricidad a una cooperativa de energías renovables, poner nuestro dinero en banca ética y hacernos socios de una asociación de consumo ecológico, local y comercio justo. También comenzamos con terapias de consciencia corporal y una alimentación más consciente y responsable.

El siguiente paso fue darnos cuenta de todos los objetos que invadían nuestra casa. Necesitábamos liberarnos de todo aquello que suponía una carga, para así poder vivir con lo esencial y dejar espacio para otras cosas que valorábamos más importantes. Empezamos solos, con la inspiración de Francisco y poco a poco, investigando por Internet, conectamos con personas que estaban por delante en el mismo proceso y le pusimos nombre a todo esto: Minimalismo.

Dejar espacio no para tener vacío, sino para llenarlo de Dios. Sentir la misión a la que nos llama, vivir con una mayor libertad y así poder dar lo mejor de nosotros. Descubrir dónde ponemos nuestras energías para valorar si es así como queremos vivir. Dejar espacio para la oración y la escucha. Gracias a todas estas experiencias y personas que nos hemos encontrado en este camino podemos seguir profundizando en este cambio que queremos para nuestra vida y el mundo. Una transformación que no es sacrificio sino libertad y abundancia.

Nerea Etxebarría e Israel Goyena

 

Enlaces de interés:

Goiener: https://www.goiener.com/

Fiare: https://www.fiarebancaetica.coop/

Marisatsa: http://ekokontsumo.eus/marisatsa

Sencillez Plena: https://www.sencillezplena.com/

Sin plástico: https://www.sinplastico.com/es/

Fairphone. https://www.fairphone.com/es/

Marie Kondo: https://www.konmari.com/

Lufe: https://muebleslufe.com/

Kidenda: https://kidenda.org/

PPVC: https://prezi.com/j5i7rxcrq4rp/proyecto-personal-de-vida-cristiana/

Ecosia: https:/// http://www.ecosia.org

ESPIRITUALIDAD DE LA CREACIÓN

Terminado el Encuentro-retiro sobre Espiritualidad de la Creación, podemos compartir que ha sido una experiencia muy rica y enriquecedora a la vez que muy dura al constatar la situación de nuestro planeta.

El trabajo de trenzar los tres mechones de nuestra trenza: sacralidad y belleza del cuerpo humano, del cuerpo del Universo y del cuerpo de Cristo como propuesta de espiritualidad comprometida y revitalizadora por la fuerza de su Espíritu, no sólo de una espiritualidad generalizada, está dando sus frutos. Tuvimos el placer de escuchar la experiencia comprometida de un matrimonio joven que desde su experiencia de conversión ecológica han transformado su vida: energía renovable, banca ética, alimentos  y productos del hogar y de higiene ecológicos…todo desde un encuentro equilibrado entre una ecología interior que se refleja en ecología exterior.

Como resumen diría que al descubrirnos tan entrelazados, tan vinculados y dependientes unos de otros, hace que derribemos nuestras barreras sicológicas y físicas defensoras de nuestros miedos egoístas y capitalistas. A partir de ahí descubrimos que somos humus: tierra, humildes.

Nos acompañaron la figura de Esther como modelo de liderazgo y Francisco de Asís y Clara como modelos de personas que con su amor a la naturaleza rostro de Dios, nos muestran el camino para vivir en armonía con el Universo. Esa hermana pobreza al fin y al cabo es la solución a la fraternidad y sororidad universal.

 

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