La radicalidad evangélica no es para todos

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Comentario al evangelio del Decimotercer Domingo del Tiempo Ordinario       Mateo 10: 37-42

Hay páginas del evangelio que nos desconciertan profundamente y preferiríamos que no estuvieran ahí. Nos parece que las tenemos que “justificar” como si fueran una exageración, una salida de tiesto que hay que arreglar.

En continuidad con el evangelio del domingo pasado Jesús apunta a una radicalidad que no es para “todos”. Jesús, o la interpretación de sus palabras hecha por las primeras comunidades cristianas, desmontan la familia patriarcal que es el origen de las diferentes escalas de jerarquía en todos los ámbitos de la sociedad.

Partiendo de que para Jesús  Dios no es un Dios todopoderoso, como un Rey que ejerce su autoridad y subyuga a sus súbditos, sino un Padre, una Madre que ama profundamente y que busca la igualdad de todos y todas, este Reino que anuncia provoca disputas, enfrentamientos y violencia. ¿Por qué, si la base es el amor, el respeto, el bien común? Porque esa “igualdad” es lo que el sistema no está dispuesto a admitir.

Por eso suenan a tremenda exigencia sus palabras: “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí”. (Mt10:37) ¿A qué amor se está refiriendo? ¿Podemos medir el amor? Yo creo que se refiere a la pasión por vivir y crear reino. Y eso pasa por encima del amor a los más cercanos que es muy lícito pero no lo es todo. Por eso el proyecto de Jesús no es para todos, sino para los que preguntan como el joven rico: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida definitiva?” Mc10:17. Hay que asegurarse de querer oír la respuesta porque Jesús es muy radical, no combina, llega hasta las últimas consecuencias y quienes se precian de seguirle no pueden aspirar a menos.

¿Es el proyecto de Jesús el  proyecto de mi vida? ¿En qué se concreta?

“El que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí”. Mt 10:38. El seguir a Jesús tiene unas consecuencias que tienen que ver más con opciones que con las circunstancias de la vida. Hemos banalizado tanto la palabra “cruz” que ha perdido su significado real. Una cruz no es la enfermedad, la pérdida de trabajo, la dificultad de educar a los hijos… Todo eso es parte de la vida de toda persona tanto si es creyente como si no. Es peligroso tener una imagen de Dios “intervencionista” que nos “manda esto o lo otro”…

No, la cruz es otra cosa. Es la consecuencia de las opciones que tomo por vivir el reino de una forma más radical. Las dificultades que experimento porque mi familia y los más cercanos no me entienden y creen que ya no les amo. La pérdida forzada o voluntaria de mi trabajo porque mi conciencia no me permite seguir haciendo cosas que no apruebo. Y tantas otras opciones personales y comunitarias que vamos tomando a la luz del evangelio.

Por eso decía al principio que esa radicalidad de Jesús no es para todos. Lo que pasa es que nos ha venido muy bien decir que era para los “curas y las monjas” y criticar desde nuestro sillón la falta de coherencia: Si los que nos van por delante son así, ¿qué se puede esperar del resto? Ese cristianismo que se nos ha asignado junto con el carnet de identidad está a punto de caducar. Ya es hora de hacer una opción personal con todas las consecuencias.

Hace unas semanas se nos llenaba la boca al hablar de un joven español que perdió la vida en los atentados de Londres para salvar la de otros. Ayer celebraban en Portugal el funeral de un bombero que perdió su vida por intentar salvar en vano la vida de una familia…

Resulta curioso que en nuestro país donde la fe tiene muy poco “prestigio” y mucha gente no quiere que se le identifique como cristiano, somos según las estadísticas, de los países más dados al voluntariado, a socorrer a nuestros semejantes ante cualquier tipo de desgracia y pioneros en donación de órganos para salvar la vida de otros. No por religión sino por humanidad.

Ese rechazo visceral de la religión, incluso de las generaciones más jóvenes que no han tenido ningún contacto con la iglesia, nos habla de un acomodo del evangelio a nuestros intereses personales que hace rechazar el cristianismo incluso a quienes no lo conocen.

Para Jesús “poner al seguro la vida” es perderla, mientras que “perderla por su causa es ponerla al seguro” (Cf.10:39)

Poner en riesgo la vida para salvar otras, entregarse sin medir las fuerzas, buscar la paz hasta perder la vida violentamente…Jesús no exige nada a sus seguidores. Va por delante, marcando el camino.

Dejemos ya de lamentarnos, de juzgar a los jóvenes por su indiferencia ante nuestro cristianismo aburguesado y diluido. Ojala pudieran decir de nosotros: “El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado». (Cf.10:40)

Carmen Notario

 

 

Desmenuzando Pentecostés

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¿Podemos llamar cenáculo al piso de un joven matrimonio en medio de una ciudad irrelevante en un rincón del país?

¿Podemos llamar discípulas y discípulos a mujeres y hombres de hoy, jóvenes y sensibles a la realidad, que nunca llegarán a ser importantes en la institución eclesial porque son críticos, inteligentes, izquierdosos, curiosos, preguntones…?

Ayer estaba anocheciendo y un pequeño grupo estábamos apiñados en el cenáculo-pisito de nuestra pareja anfitriona. En círculo, simbolizando que le queremos en nuestro centro, y en silencio, se nos invitaba a invocar al Espíritu que habita en nosotras.

Y gradualmente fuimos compartiendo la experiencia vital con unas personas que están «activando la aplicación» con la que todos nacemos y pocos activamos: la capacidad de dialogar con el Dios de Jesús, de descubrirle en nuestro silencio habitado y en la Palabra, también en comunidad, como en el primer Pentecostés.

Todos vienen de mucho compromiso y servicios múltiples en movimientos de jóvenes y familias, en catequesis y…pero algo por dentro empezaba a oler a chamusquina, dicen.

La experiencia de Pentecostés para mí empezó anoche, ya sé que mañana lo celebraremos en la vigilia que entre todas y todos estamos preparando, pero ante la seriedad de la búsqueda de estas personas a mí se me caldea el alma:

Dice una mujer que es buscadora empedernida, tanto, que pide «clases particulares»: me cuesta hacer silencio y por eso, además de levantarme antes todos los días y ponerme por la mañana, he empezado también por la tarde un rato, me ayuda, es más completo.

Y a nuestro amigo que está iniciándose y le cuesta le pregunta alguien y tú, ¿a qué hora te levantas?. Pues igual si madrugas un poquito, recortando la tele por la noche, igual sin casi darte cuenta le haces hueco a Dios para que te susurre al oído sus palabras de amor personalizadas y en directo.

Y nuestra joven anfitriona dice que hace silencio antes de irse al duro trabajo de profe en una barriada conflictiva y peligrosa, y que por la noche, con su marido leen la Palabra, la rumían y la comparten. Sin más, dice.

Y a la hora de las conclusiones y proyectos…todos tenían a personas a quienes desean que descubran, desde espacios que prepararemos entre tod@s lo que ya estamos compartiendo y se lo deseamos a tod@s porque te cambia la vida, y es gratuito.

Y la otra mujer profesional de mucha responsabilidad, madre de familia, que a veces deja de recoger la cocina por la noche, porque si se enreda se le hace tarde y a la mañana no puede con su cuerpo porque lo que quiere es «acudir a la cita».

¿Don de lenguas? Yes, oui, bai,… para que se entienda lo que se está viviendo.

¿Don de sabiduría? Cuando «se saborea, se degusta» no hay problema.

¿Don de entendimiento? ¡Ajá! ahora lo pillo, estaba dentro, desactivado…poco a poco me pongo bajo cobertura y conecto…despacito va viniendo.

¿Pentecostés? Tú ¿qué opinas?

Magdalena

SU ALIENTO: ANTÍDOTO PARA LOS DES-ALENTADOS

 

respiración

Leo el texto con vosotr@s: Juan 20,19-23. Os invito a sentaros tranquilamente con la Palabra en las manos y hacer espacio interior para acogerla. Ayuda un ambiente de silencio como ausencia de ruidos y un silencio ausencia de otras voces interiores que reclaman atención, compromisos, eficacias… Para conseguirlo te puede ayudar una respiración consciente y sosegada, y así, despacio y con cariño ir leyendo, como si recibieras una carta de alguien a quien amas y tardaba en llegar.

Leemos el texto y tratamos de comprenderlo.

Ya anochecido:   los discípulos y discípulas “están en la noche” a oscuras, no ven claro el siguiente paso como comunidad incipiente.

Aquel día primero de la semana: el mismo día en que comienza la nueva creación

Estando atrancadas las puertas: el miedo por la hostilidad que  sienten a su alrededor les hace sentir a la intemperie, desamparados, por ello se encierran y protegen de “los otros”.

Jesús se hace presente en el centro: que significa punto de referencia, factor de unidad, fuente de vida.

Paz con vosotros: es el Shalom que El ya experimenta porque ha vencido al mundo y a la muerte. Es el Shalom que les desea para que vivan en plenitud.

Les mostró las manos y el costado: la permanencia de estas señales indica la permanencia de su amor.

La repetición del saludo introduce la misión que ha de ser cumplida como El la cumplió.

Sopló y les dijo: Recibid Espíritu Santo…: Jesús les infunde ahora su propio aliento, el Espíritu, que crea la nueva humanidad.

Pecado: según el texto supresión de la vida que impide la realización del proyecto creador

Me impacta enormemente la actualidad del texto en cuanto a la necesidad de Shalom, de luz, de su presencia en nuestro centro. La necesidad de saber que permanece con nosotros, viendo sus señales hoy.

Me pregunto ¿De verdad envía su aliento? ¿Qué hacemos con el Aliento Creador que infunde  la Vida de Dios?

Su soplo, como en Génesis, hace posible la nueva creación: la nueva humanidad o comunidad, la del Espíritu.

Se nos invita a pasar al paradigma del Espíritu. A dejar que su aliento haga emerger la comunidad que sea icono del Dios de Jesús en el mundo de hoy.

Pentecostés no ocurre en el Templo sino en las personas. Si hemos dejado entrar la noche su presencia en nuestro centro irá acercando el crepúsculo.

Si necesitamos evidencias, la experiencia de Resurrección nos acercará a sus manos que expresan su manera de hacer y a su costado, su manera de sentir.

Pero lo más importante es que Jesús Resucitado “sopló y les dijo: Recibid Espíritu Santo. A quienes dejéis libres de los pecados, quedarán libres de ellos”.

Entiendo que se nos invita a ser comadronas de la vida del Espíritu en las personas y en las comunidades. Somos enviados y enviadas a liberar la Vida que tiene que continuar el proyecto creador en nosotros, en nuestras comunidades y en nuestro cosmos.

“Liberar la Vida”, ser co-creadores, crear espacios nuevos, como vino nuevo en odres nuevos. Salir de la teoría y aceptar que la Palabra nos llene de su aliento, quitando el des-aliento y podamos gestar esa Vida, y colaboremos con los y las gestantes, como dice Francisco: sin envidias, sin calumnias…con corazones de niñas.

Ahora, después de todo el proceso, dejo que mi espíritu creador y creativo emerja y descubra a otros emergentes espíritus creativos y nos pongamos “manos a la obra”.

Como tarea práctica te invito a que localices en tu vida las etapas de cambio a las que te atreves a llamar “Pentecostés” porque te han hecho descubrir su Presencia en ti de un modo nuevo, más vivo y vigoroso. Porque te han hecho ver a las personas y al mundo con reverencia, porque te han liberado de estrecheces y opresiones patriarcales, porque  te han convertido en comadrona…

Feliz Pentecostés. ¡Feliz Espíritu Emergente!

Magdalena Bennásar Oliver

 

Reverencia y Equilibrio

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Reverencia y Equilibrio fue el tema de nuestro último encuentro de Espiritualidad de la Creación. Los dos pilares para entrar en la Nueva Historia, el nuevo paradigma. Buscamos el equilibrio físico, psíquico, emocional y espiritual.

Por eso comienza «la trenza» (trabajo de cuerpo, espiritualidad, Cosmos) por el cuerpo. Tenemos en cuenta al empezar el día cómo nos sentimos primero físicamente, porque vamos acumulando cansancio durante la semana tratando mal a nuestro cuerpo, sometiéndole a falta de descanso real. Sólo después de ayudarnos a través de ejercicios de respiración, estiramiento, relajación, podemos empezar a buscar el equilibrio psíquico y emocional que nos proporciona la meditación.

Después de vaciarme para poder encontrarme en mi espacio sagrado conmigo mism@, con Dios, preparo «mi tierra» para recibir la Palabra y que pueda fecundarme. Recibo por tanto la Palabra, no como letra escrita sino como presencia real con poder de transformación.

¿Cómo trabajo todo esto desde la perspectiva cristiana? Jesús nos ofrece una imagen: la vid, muy antigua y muy actual. Muy antigua porque es la imagen del pueblo de Israel del Antiguo Testamento. Muy actual porque ofrece una nueva imagen de Dios, de nosotr@s mism@s y de la comunidad.

De Dios como Abba, el buen maestro que saca lo mejor de cada persona, lo que significa de verdad educar. De nosotr@s mism@s porque nos ofrece todo el proceso de crecimiento personal donde hay una dimensión activa y otra dimensión más pasiva: dejarse hacer.

Por último y no por eso menos importante, ese grupo alternativo que Jesús forma tiene un crecimiento que llevar a cabo y una misión que cumplir.

Hay que preparar la tierra, hay que podar y  podar…y hasta quitar lo bueno para conseguir lo mejor…pero no es sólo en beneficio propio sino en beneficio de la comunidad y del producto último que es el vino.

Esa meta final es la que no pierde de vista el viñador porque ese es el fruto del trabajo de sus manos. La nuestra también: deleitar con el fruto de nuestro trabajo y el dejarnos hacer por tantas cosas. No sólo es el viñador quien trabaja; hay tantos factores internos y externos: el sol, el agua, el viento, la tierra, la savia…lo importante es permanecer unidos al tronco…pero no porque sí sino para dar verdadero fruto.

Todo depende de cómo se van sucediendo las etapas del crecimiento y cómo se van encajando tanto los factores externos como los internos.

No olvidemos que el vino es alimento. Cuando lo compartimos con la comunidad hacemos presente a Jesús.

Resumen preparado por Carmen Notario

Reflexión:

Santi es uno de los más jóvenes del grupo de personas que han participado desde el principio en esta experiencia de Espiritualidad de la Creación. Hoy nos ofrece su reflexión :

Que difícil es dejarse podar, duele, duele incluso cuando solo te muestran las ramas secas que se aferran a ti. Esas ramas que te sobrecargan, a las que sigues mandando energía porque son tuyas, las quieres. Aunque ya no te aportan nada y sepas que no van a dar más de lo que ya han dado.

Veo esas ramas en mí, las identifico, las localizo, las sufro… pero cuesta cortar. Veo y siento la necesidad de cortar, de separarlas de mí, de podar… pero cuesta cortar.
 
 Mi corazón lo quiere, mi alma lo pide, mi cabeza se niega.
Santi Ortega
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