ESA LUZ, NO LA DISIMULES NI ENCUBRAS

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Es una buena noticia la que a diario tratamos de compartir de muchas maneras, y tratamos de acostumbrarnos a la parquedad de la comunicación con un público desconocido, que tantas veces cuando se comunica es para pedir información y luego seguir escondidos detrás de pantallas…¡qué frío es nuestro mundo!

A la hora de escribir, así, a pecho descubierto, todos esos fantasmas aparecen para frenar el impulso original de compartir con alegría y seriedad el trabajo del Espíritu en una comunidad mayormente de laicas y algunos laicos. Nos gustaría que no se interpretase como «propaganda de» sino como una invitación evangélica de no esconder, ni disimular, ni encubrir la luz que recibimos para acoger a personas buscadoras, para alumbrar noches y desiertos. Sin más.

Ayer, una persona de la comunidad, nos envió el documento final que ella había elaborado con lo recogido en nuestra asamblea presencial y online de la joven Comunidad de Magdala.

Leer y sentir el peso específico de estas vivencias y reflexiones comunitarias nos convoca a, con discreción y responsabilidad cristiana, ponerlo a disposición de personas que por invitación interior, deseen conocer una comunidad, que simplemente es una estrella en un firmamento lleno de ellas.

El éxito de que la comunidad funcione en igualdad y respeto es el trabajo personal de reflexión y de compartirlo por escrito y online, periódicamente. Es al compartirlo, comunicarlo, cuando la sinergia ocurre y se forma la luz, la energía, el calor.

Recordemos que el clericalismo, que tanto ataca nuestro Papa, ha sido y es un sistema que ha creado oyentes o durmientes en templos y catequesis. Y cuando esto se intenta reconducir apoyadas en Documentos del Concilio que Francisco, nuestro Papa, está reescribiendo incorporando las realidades actuales, entonces, hay personas que se encargan de levantar sospechas, bajo capa de proteger y cuidar la doctrina.

Que un grupo de personas laicas y religiosas se deje mover por dentro al unísono en el espíritu y carisma de María de Magdala levanta sospechas. Es decir, Jesús levanta sospechas porque fue El, precisamente, quién la envió a decirles a los hermanos que vivía, mientras que a Pedro le tuvo que reciclar invitándole a un desayuno en la playa donde Jesús se permite intimar: Pedro ¿me amas?, ¿me amas? ¿me quieres? … Pedro tiene que entrar por el camino del amor, de la ternura, de la intimidad, de la vulnerabilidad.

A ella no necesitó preguntárselo, era obvio, y eso molestaba en la comunidad, de hecho fue esa envidia patriarcal y arrogancia hoy diríamos clerical la que provocó la casi desaparición de las mujeres, cosa que ha sido y es un cáncer en la comunidad cristiana. No hay hogar sin madre, no hay vida sin lo masculino y lo femenino…y la iglesia en boca de altos jerarcas dice hoy todavía, no, igualdad no. Ellas siempre un paso por detrás.

Resulta que en el evangelio ellas, están unos pasos por delante. Y siguen inspirando grupos que mantienen fresco ese fruto del amor del resucitado con las personas que le buscamos y seguimos.

Nos unimos al dolor de la iglesia de Francia, recientemente, donde sus obispos y eméritos están cayendo por abusos sexuales…provocando horror y dolor a comunidades, y pensemos en Africa, India y otros lugares donde las mujeres incluyendo a las religiosas, han sido y son víctimas continuas de estos abusos además de niños y jóvenes.

Hoy se está vendiendo parte del patrimonio de la comunidad cristiana para cubrir esos gastos de juicios e indemnizaciones…cientos de miles de millones de dólares y euros están siendo invertidos en esa situación en lugar de invertirse en la evangelización, formación y ayuda a los pobres.

Y sí, en ese panorama, que alguien diga que tiene luz es sospechoso. Y así ocurre. La última vez que me salí de una misa a medias fue el domingo pasado, cuando de nuevo el cura humilló en público a la mujer que hacía las lecturas y que al empezar a leer el salmo él la miró con cara de, y con su vozarrón la dominó y acalló al entonar él no sé qué canto porque me tuve que salir a mirar la belleza de la naturalez, que me cura, me dignifica.

Y, sí, queremos algo diferente, y lo estamos haciendo entre todxs, es la sencilla comunidad que para nosotrxs es luz y compañera de camino. También, con menos compromiso están nuestros amigxs de espiritualidad integradora, muchxs de lxs que nos leéis y participáis en algún programa. Gracias por apoyar, por colaborar, y por estar ahí.

Y, como decía, si alguna persona se siente invitada desde el corazón a desear leer ese documento que para nosotros es sagrado, es un sacramento real del pan y la vida compartida, la solidaridad y el trabajo realizado con la Palabra, en el silencio, en pantalla, trabajando con sencillez y bondad, juntxs…ponte en contacto. No se lo enviaremos a alguien, que como tantas veces diga: me interesa, ¡mandámelo! No, así no. Salgamos del anonimato propio del patriarcado que nos tuvo de oyentes, dinos quién eres y nos comunicamos.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

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