LA MUJER QUE LO DA TODO SIN PESTAÑEAR

 (Mc 12,38-44) ¡Qué exageración! Imagino que la mayoría diríamos y pensaríamos que no hace falta ser tan radical. Llevo días hablando y orando con esta mujer, anónima como casi todas en los evangelios, y en situación límite, como casi todas también. Y está ahí, un texto brevísimo, precedido por podríamos decir el periódico-telediario de estos días. Es decir, precedido por una descripción magistral de una inflamación crónica a lo largo de la historia producida por el virus del poder, dinero, control sobre todo de la mujer.

Marcos nos sitúa el texto en el Templo, en la Sala del Tesoro donde nos dice (versículo 41) que “Jesús se sentó y observaba como la gente iba echando monedas; muchos ricos echaban en cantidad. Llegó una viuda pobre y echó dos ochavos, que hacen un cuarto. Convocando a sus discípulos, les dijo: Esa viuda pobre ha echado en el tesoro más que nadie, os lo aseguro. Porque todos han echado de lo que les sobra; ella, en cambio, sacándolo de su falta, ha echado todo lo que tenía, todos sus medios de vida.”

Lo fascinante es que este texto viene precedido de otro donde Jesús dice:( Mc 12,38ss) “¡Cuidado con los letrados! Esos que gustan de pasearse con sus vestiduras y de las reverencias en la calle, de los primeros asientos en las sinagogas y de los primeros puestos en los banquetes; esos que se comen los hogares de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos tales recibirán una sentencia muy severa.”

Esos letrados tenían como tarea y misión la interpretación de la Ley, la Tora, a favor de los desfavorecidos, especialmente los huérfanos y las viudas. Ellos, esos teólogos de profesión se apoderan de la interpretación de la Ley tergiversando los textos para mostrar superioridad y aprovecharse de los bienes destinados a los excluidos. Se unen a los ricos, falsamente religiosos, para justificar su vida de injusticia.

Hoy, no voy a describir detalladamente lo que ya no nos entra en la cabeza y menos en el corazón: la hipocresía de los que administran los bienes públicos y morales, la doble vida de tantos personajillos que con vestimentas purpúreas abusan de niños y niñas y para desviar la atención persiguen con la ley en la mano a religiosas y misioneros y teólogos que con su vida, estilo Francisco de Asís, el indignado por excelencia, y otros, anuncian el evangelio de igualdad y liberación para todos y todas.
La doble vida de los que se sacan la foto con el poder religioso y “se comen las casas de las viudas” (Mc 12,40) con los desahucios, con sus blanqueos de capital y atosigando la fragilísima economía de tantos hogares con impuestos que ellos evaden en cuanto pueden…porque ellos tienen acceso a buenos abogados y financieros que pagamos nosotros.

Mientras ellos utilizan el poder y los medios que les ponemos en las manos con nuestro voto confiado para perderse en interminables reuniones preocupados por mantener una moneda común, financiar a los banqueros, defender su fuga de capitales, apoyar una reforma laboral que ya tiene a seis millones en la calle…, y nos dicen que la economía está mejorando, y lo que sale es la podredumbre que obliga a miles de personas a emigrar mientras ellos lo que consiguen es que emigren sus capitales dudosos a paraísos fiscales…el pan de los pobres, de las familias, que lo dan todo.

Esa viuda es esa abuela y abuelo jubilados, que con su escasísima pensión acogen en su casa a sus hijos y nietos para que no se queden en la calle. Esos abuelos tienen en sus
carnes enfermedades adquiridas por edad y por trabajos duros que dieron de comer al país y hoy les negamos una sanidad de la que ya disfrutaban y pequeñas ayudas sociales para que no sea tan duro llegar a fin de mes. Hoy lo dan todo, todo sin pestañear, para que sus hijos no se tengan que ir lejos y sus nietos tengan pan. Y los universitarios…los científicos que con nuestros impuestos se han formado en un país que podría seguir avanzando y hoy también derrochan el fruto de tanto esfuerzo en países que se benefician de ellos, simplemente porque aquí no hay trabajo. ¿Cómo que no hay trabajo? Lo que no hay es justicia.

Yo siento dolor en las entrañas y una impotencia que se me calma sentándome con Jesús y contemplando lo que él contempla, para que su criterio me oriente y sosiegue. Necesito una palabra de vida y de justicia para todos y todas.
Y la palabra de Jesús siempre se hace carne, en este caso en la persona de una viuda que se acerca, y aun siendo su situación histórica, religiosa y social parecida a la nuestra, ella sin dudar, sin pestañear, da todo. Realmente exagerado.

Y Jesús la admira. Ellos dos no se conocían. Ella no es discípula, ni cristiana…ella es una mujer de pies a cabeza, que fiel a su conciencia, da todo al Templo cuyo Dios la excluye de casi todo por ser mujer, pero que suponemos, ella sabe, como Jesús, en el fondo de su entraña, que Dios no es como dicen aquellos que oprimen y aparentan… sino como dicen los profetas y los salmos…y se confía totalmente.

Jesús ya había estado en el Templo, limpiándolo de lo que siempre ocupa el sitio de Dios, hasta en su propia casa, el dinero. Hoy no es diferente. Pero esta vez no se enfada, sino que se admira de la viuda, y eso a él le da fuerza, y por ello “convoca a los discípulos, para aclararles las ideas y decirles donde está el amor y la autenticidad, y que no se equivoquen, porque el discípulo y discípula tenemos que tener en Dios nuestro tesoro.

Jesús convoca a unos discípulos que no habían aceptado su exigencia de dejar la riqueza (Mc 10,23-26) el famoso texto del joven rico, que tan nerviosos nos pone porque da en el clavo. Pues es lo que pasa con Jesús, que sabe como hacerlo, y esta vez, la contempla a ella, ¿pensaría en su madre? en todas las mujeres pobres que a lo largo de la historia mantendrían hogares, comunidades cristianas, animarían a los y las presas, visitarían a los y las enfermas…y siempre con un detalle, con una ternura y con carácter, claro. Los débiles no entran en el reino, se quedan en el sofá, las pobres entran en todas las puertas donde hay necesidad, o sea el reino. Nuestra viuda anda por nuestras calles y parroquias, y Jesús la sigue admirando. Porque es esa capacidad de darlo todo sin medida lo que convierte a una persona en discípula.

Jesús, de nuevo nos pone a una mujer, pobre e insignificante, como modelo de discípulo. Mira que le gusta el tema, pero no se da cuenta que esto no mola y que posiblemente va a acabar mal…pues sí, pero no se calla, porque hay tan poca gente que dice la verdad, que a los que la dicen les quitan de en medio. Caramba, que raro es el evangelio. ¿Y si lo contáramos así? No sé, tú, impresiona un poco. Me lo pensaré. Tal vez a los niños y jóvenes les gustaría saber como fue en realidad Jesús. Tendremos que buscar a algunas de esas “viudas” para que se lo cuente y les contagie de ese reino.

Magdalena Bennásar

LE HABLARON DE ELLA

Me sorprende de ese texto su tono de inmediatez. Jesús tiene una tarea y no pierde el tiempo. Va “derecho”de la sinagoga a la casa. De la sinagoga donde hay demonios o espíritus impuros, texto anterior a nuestro relato (Mc 1,29-31) Jesús se dirige a la casa (oikia), espacio normal de la comunidad cristiana, donde no hay posesos, pero sí otro tipo de situación, no superada todavía hoy.
En esta casa hay una mujer postrada. ¿Conoces alguna mujer postrada en alguna comunidad cristiana?
Jesús viene de la sinagoga donde ha liberado a un poseso, liberación que la sinagoga y sus dirigentes no pudieron realizar, y sí puede realizar Jesús, a pesar y aunque fuera Sábado. Mc nos va preparando el terreno, el Judaísmo ha perdido fuerza, es la persona de Jesús, quien tiene la fuerza de acabar con los espíritus-fantasmas-sombras.
A Jesús que acababa de cargarse la normativa judía por realizar una curación en sábado,. ..a ese Jesús que proyectando algo de nuestros sentimientos actuales podríamos imaginar un poco nervioso por como se lo tomarían “ellos” los jerarcas judíos, a ese Jesús le hablaron de “ella”y él fue inmediatamente. Y entra en la casa, que posiblemente era de ella según nos cuentan los estudios de última hora y no de Simón, a quien por cierto se le llama por su nombre, en contraposición a la mujer mantenida en el anonimato. Y no sólo entra en la casa sino en la habitación interior donde yace una mujer postrada, en la casa lugar de la comunidad cristiana hay una mujer sin nombre, conocida como “la suegra de”, postrada.
Le hablaron de ella, porque sabían que para él ella, ellas eran importantes, formaban parte de su proyecto y de su familia. Le hablaron de ella porque tenía fiebre. Una fiebre que la mantenía postrada.
Las mujeres somatizamos la injusticia, la insensibilidad, la falta de consideración y de dignidad. Ella estaba vencida por la situación patriarcal, también dentro de la casa comunidad, porque donde no está la persona-presencia de Jesús sin interferencias religiosas, culturales, patriarcales, sigue la fiebre que deja postradas a muchas de ellas.
El se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Todo, toditito prohibido. Se acerca a una mujer que no es la suya, la toca…creo que en este momento la fiebre se le debió subir a los líderes judíos.
Eso que ha perdido el cristianismo de fresco, cercano, cariñoso y hasta tierno, eso lo aporta Jesús. El no le dice ¿qué haces ahí postrada, no seas vaga, venga que hay mucho por hacer…¡No! El se le acerca, rompe distancias, quita miedos y fantasmas y con la herramienta del mejor pedagogo: el cariño, la levanta de la postración y el gesto para la mujer es como que ha despertado a una vida nueva, diferente.
Recuerdo participar bastantes veces en una Eucaristía de gente de color, en San
Francisco de California. Solía ir con un grupo de jóvenes adultos americanos que nos reuníamos semanalmente en un grupo de oración y compartir. Entre ellos un brillante abogado que había sido amenazado de muerte varias veces por defender gratuitamente a gente pobre y ganar el caso repetidamente. Íbamos a esa Eucaristía porque había cariño. En la puerta de la iglesia, los del ministerio de hospitalidad saludaban a la gente, pero es que en esta iglesia, cada domingo había una señora grande, hermosa, que a cada persona que entraba le daba un abrazo y una sonrisa y un buenos días cariño, ¿cómo estás hoy?…y luego entraba el coro vestidos con túnicas preciosas, llenas de color y vida y sonriendo a toda la gente nos envolvían en el ritmo de sus cantos “sentidos”…había cariño, del principio al final. En la homilía no se dormía nadie, porque literalmente el sacerdote sacaba lo mejor de sí para comunicar a una gente que le entendiera, era un pelirrojo que predicaba como un negro, les quería…y aquella liturgia “levantaba” tanto que el grupo de blanquitos profesionales, gastaba su domingo por la mañana para vibrar con el calor de una comunidad que contagiaba y así levantaba del desánimo, depresión, aburrimiento, dolor, sin sentido. Y sí, todos y todas hacíamos cola al entrar para que nos tocara la señora de los abrazos, porque no era igual la misa, la vida , sin el abrazo de acogida, de ánimo y de contagio de ruah. Esa señora negra, o esa suegra anónima, se pusieron a servir, a servir cariño, presencia, palabra, diaconía. La gente que ha estado con Jesús tiene algo que atrae. Tiene espíritu de bondad porque andan sin fiebre, porque la fiebre le dejó a la suegra, y a mí y a ti, y a la señora negra de aquella parroquia cuyo nombre era de San Pablo naufragado, voy en serio, es verdad, cuando él le quitó la losa patriarcal y ella se pone en camino, en servicio de reino.
El ministerio del cariño, está por desarrollar, pero muchas lo viven. ¡Gracias hermanas!

 

LA FORMACIÓN DE LA TIERRA, UNA METÁFORA SOBRE LA HUMANIDAD

tierra-formacion“La tierra estaba confusa y vacía, y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero el espíritu de Dios estaba incubando sobre la superficie de las aguas.” Gn 1, 2-3

La formación de La Tierra, nuestro planeta, me sugiere una gran metáfora sobre la evolución humana.

La transformación vivida en nuestro mundo lo largo del tiempo, me recuerda mi propia transformación, la de mi propio mundo. La serie de cambios que se producen a nivel externo o interno en el planeta, me resultan familiares, de alguna manera.

Hace 4.500 millones de años nuestro planeta comenzó a vivir varios procesos de transformación. Algunos externos, como los impactos y colisiones sufridas por asteroides y meteoritos. Otros internos, como grandes explosiones, volcanes, grietas, terremotos… La Tierra ardió durante millones de años.

Pienso que yo también estoy sujeta a procesos parecidos, externos e internos. ¿A caso no me rodean hechos o situaciones que hacen que me abra, y me desgarre por dentro? Procesos que vivo como desastrosos, pero que si los observo pasado un tiempo me doy cuenta de que traen consigo la posibilidad de un cambio, una transformación.

También La Tierra vivió momentos de calma, donde aparentemente no sucedía nada. Sin embargo, la vida se abría paso tímidamente, en lo más pequeño y de la forma más inesperada. ¿No comienzo yo también de manera tímida a abrirme paso después de resituarme ante algún acontecimiento crítico en mi vida? ¿No es en lo pequeño donde renace la vida?

¿Cómo es que nuestro planeta es tan creativo? Nunca lo había visto así, tan capaz de volver a empezar de una nueva manera, pues nunca hubo solo una: oxigeno,… agua…, trilobites,…peces…, reptiles,… dinosaurios,… primates… ¡qué capacidad de resiliencia!

Creación, destrucción, calma, creación, destrucción…

Ciclo de la transformación, de La Tierra. De mi misma.

¿Podemos utilizar entonces, la experiencia de todo nuestro planeta, para hacerla nuestra?

¿Podemos aprender que vivimos en continua transformación, pues pertenecemos a un planeta que vive así…que es así desde hace millones de años?

¿Podemos aprender a caminar dentro del ciclo?

¿Podemos entender que nuestra madre, Tierra, nos enseña con su ejemplo?

¿Podemos amarla por ello?

Resulta esperanzador saberme dentro de un ciclo. Donde todo tiene un fin, para volver al principio, pasando por la destrucción, la calma y la creación.

Josune Bejarano

“Jesús dijo a sus discípulos: Fijaos bien en la higuera o en cualquier árbol. Cuando echan brotes, os basta verlos para saber que la primavera está cerca. Pues cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios. Os aseguro que, antes que pase esta generación, todo esto se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán”. Lc 21, 29-33

La mirada comtemplativa

¡ESPERA! NO CONSUMAS BELLEZA NATURAL ASÍ SIN MÁS….No dejes que te pueda la gula de ver más y más… la curiosidad de saber donde fueron tomadas estas fotos y por quién…No te dejes llevar en una palabra por la curiosidad y por el consumismo.

Es una pequeña «captura» de un lugar que no está ahí afuera …como parte de la creación para que nos deleitemos. Es algo mucho más cercano a nosotr@s mism@s. Por eso se nos invita no sólo a admirar y agradecer sino a mirar con una mirada contemplativa.

Colócate delante de ella. Déjate capturar por su belleza, deja que algo te llame la atención por algo especial y pásalo por los sentidos. Que tu mente descanse…mira los colores, la textura, oye su ruido peculiar y huele ese olor tan peculiar de los diferentes elementos de la naturaleza. Intenta no pensar…que esta visión te envuelva y te sugiera.

Carmen Notario

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CUANDO SE ACABAN LAS FAROLAS EMPIEZAN LAS ESTRELLAS

Todos tenemos lugares idílicos donde acudimos físicamente, si podemos, o visitamos mentalmente para experimentar la paz, la armonía que aquella belleza nos regala.

Uno de esos rincones “sagrados” para mí es un paseo cerca del faro de Portocolom, en Mallorca. Hace años, al urbanizarse esa zona privilegiada por estar alejada del bullicio, se pusieron farolas.

Pocas veces agradezco al ayuntamiento su desidia, pero sí en esta ocasión, porque gracias a que no cambian las bombillas que se estropean, de noche es espectacular.

Vienes andando, despidiendo con ganas las luces artificiales que te ciegan al espectáculo inimaginable que te envuelve, y vas entrando en la luz de las estrellas. En efecto, cuando se acaban las farolas, empiezan las estrellas. Y ahí, sólo el ruido del mar dialogando con las rocas y el vasto firmamento mediterráneo, lleno a tope de estrellas que llegan hasta el mar y suben y bajan, porque está lleno de ellas, juguetonas y familiares.

¡Cuánto sabe este rincón de mí, de nosotras, de vosotr@s…! Es donde he acudido a despedir a seres queridos, donde hablo con ellos, y con vosotras, que tantas veces hemos extrañado y añorado pero que por fidelidad a una invitación, hemos dejado, aunque siempre volviendo en tiempos fuertes del año, para compartir y sentir la vida junt@s. Este vosotras, incluye personas, mujeres, de diferentes lugares, con las que hemos compartido mucho, muchísimo.

Cuando se acaban las farolas, empiezan las estrellas: también así con las personas.

Qué fácil ser farola o farol, compartir lo superficial, estar ocupando un lugar, pero cegando con una presencia medio falsa la luz tenue del firmamento en la noche, en los momentos oscuros de la vida que nos reconducen a lo auténtico. La noche, si esperas a que tu retina se adapte, una vez pasadas las nubes del día a día, está llena de estrellas.

Las farolas de temporada, que el ayuntamiento no renueva, en mi vida, son tantas personas que se aprovechan de la luz para encender farolitos y opacar la luz diferente del  firmamento.

Cuando caminamos con miedo a caernos, damos la vuelta cuando se acaba la luz artificial, y así nos perdemos el Adviento de la vida, que ocurre de noche, al raso, a la intemperie, con luces de invierno y frío opaco.  Sólo l@s intrépidos dicen, un paso más, sin miedo, el cosmos me sostiene, y entro en otro registro. Allí está la luz, la auténtica, la que más se percibe, cuando menos luces hay.

La liturgia de este tiempo nos lo recuerda encendiendo una vela cada semana del adviento. Pasando progresivamente a ver con pocas luces y mucha luz de dentro, luz de más allá de las farolas y farolitos que tanto oscurecen.

Deseo que seamos estrella, luz en la noche para quien así lo desee. Para ello, tengo que dejar la seguridad de la farola, de ser farol que impide entrar en la noche.

M Magdalena Bennásar Oliver

Iglesias Domésticas II

Después de largos paseos por la red buscando cómo, dónde y con quienes vivir la aventura de una comunidad cristiana que responda al lenguaje y realidad de hoy, reconozco que lo que más me atrae y llama es ser parte de una ecoaldea donde cada uno comparte sus talentos, tengan apellido cristiano o no.

Me da pena que casi todas las que he visitado virtualmente son de corte no-religioso pero de un compromiso importante con el respeto a todo lo creado: naturaleza y personas.

Consumo responsable: ¿pobreza evangélica?

Igualdad: ¿castidad?

Suma de talentos, bienes y capacidades: ¿obediencia-escucha?

Tal vez tengan razón, tenemos que alejarnos de las toxinas de una religiosidad cultual sin compromiso para descubrir la espiritualidad-la ruah-en todo y en todos y todas.

Posiblemente los primeros monasterios y comunidades religiosas tenían mucho de esta pasión por el cosmos, respeto a la vida, al agua, a la tierra, a la madera, a los productos básicos que se compartían y consumían con frugalidad…a la vez que una dedicación importante a la escucha del Amado y de los textos que les hablaban de él.

Hoy también los hay, pero muchos están demasiado burocratizados con instituciones que en su origen eran un medio para transmitir la fe y hoy atrapan sus mentes tal vez demasiado por la preocupación que conllevan.

Aprendo de estas familias y personas que se aventuran a vivir tipo ecoaldea, con un sentido importante de solidaridad y hospitalidad, cosa que los monasterios y comunidades dicen que tienen como carisma, y de nuevo, algunos sí, pero otros…vaya que no tienen tiempo.

Aprendo de su compromiso sin necesidad de  votos ni promesas,  porque su palabra es creíble al ir acompañada de hechos.

Aprendo de su convivencia sana, de sus modos de gestionar los conflictos, acudiendo a ayudas de mediadores cuando se considera necesario en lugar de usar otros métodos más destructivos.

En fin, que creo que a nuestros niños y jóvenes les ayudaría conocer lugares así y desde ahí ayudarles a descubrir los valores más básicos y también la espiritualidad que permea todo cuando se busca vivir esos valores.

Os recordamos la invitación a convivir desde esas bases en un monasterio de Burgos del 1 al 4 de julio y quitamos el límite de edad que poníamos en la anterior reflexión porque ha molestado a alguna persona y además quedan algunas plazas. Lección aprendida.

Para más información entrad en nuestra web: www.espiritualidadintegradoracristiana.es y también llamando o por mail. Sabemos que hay gente que prefiere agosto, si vais diciendo podemos poner otras fechas en ese mes.

SOMOS MISIONERAS DE LA PALABRA DE DIOS

SOMOS MISIONERAS:

Es decir “enviadas”. Hemos experimentado una llamada de Dios en nuestra vida tan fuerte, que en plena adolescencia, en el caso de las dos, nos hizo dejar todo, para dedicar toda nuestra vida a ser respuesta agradecida a esa llamada y amor incondicional de Dios.

Nuestra llamada se configura en el contexto de una comunidad que se gesta durante el Concilio Vaticano II  y que en el año 1963 es reconocida oficialmente. Por ello el carisma y estilo de vida estarán de acuerdo con los tiempos de la segunda mitad del siglo XX, con un fuerte componente de promoción de la mujer. El carisma: oración y predicación, había sido coto cerrado, ahora el Espíritu abría puertas para que las mujeres no permaneciéramos calladas sino que también nosotras pudiéramos comunicar el mensaje del evangelio, sin necesidad de intermediarios, en sus diferentes formas.

DE LA PALABRA DE DIOS:

¿En qué se fundamenta e inspira el carisma de oración y ministerio de la palabra? La fuente de inspiración más profunda está en las comunidades cristianas primitivas, donde tod@s l@s discipul@s, es decir las personas que después de tener un encuentro personal con Jesús y ser invitados por él, le siguen para aprender directamente de él y poder enseñar a otr@s.

El seguimiento tiene una doble función: por un lado mantener ese encuentro con Jesús vivo y fresco, sería el espacio de oración personal nunca abandonado y siempre renovado, por ser la fuente y sostén de todo. Y por otro, la comunicación de esa experiencia fundamentada con estudios serios y prolongados de Teología y Biblia, actualizados a lo largo de los años con sabáticos y cursos que ayuden a madurar, ahondar y enseñar a comunicar la experiencia a diferentes culturas y edades.

ESTILO DE VIDA:

Lo normal en las primeras comunidades era la itinerancia, aunque no tod@s podían vivirlo así. También había familias o personas que no podían permitirse un estilo de vida tan desinstalado.

Al ser nuestra comunidad joven comparada con las tradicionales, casi desde los orígenes tiene el doble componente, etapas de itinerancia y otras de más estabilidad.

El objetivo es a través del anuncio del evangelio formar pequeñas comunidades de personas que inspiradas por la Palabra y el testimonio de vida de quien lo anuncia, desean orar y compartir la fe entre sí y con otr@s.

Es un doble movimiento: la comunidad se reúne periódicamente para compartir oración y vida. Es decir el encuentro con Dios a través de la Palabra que cada uno mantiene en su intimidad y que en la reunión comparte con l@s herman@s de la comunidad, y la Vida, es decir, el compromiso al que la Palabra de Dios en ti junto con la lectura de la realidad, te ha suscitado.

De todo ello se desprende un estilo de vida en el que el componente principal es un testimonio de fraternidad y sororidad con todo el cosmos, lo cual implica una sencillez evangélica en el uso y consumo de todo.

En nuestro caso, después de muchos años en el extranjero donde nos sentimos muy a gusto, nos está costando encontrar en España el lugar donde establecer un espacio un poco más estable desde donde acoger  y acompañar en procesos de crecimiento en la fe y en la tarea de crear Reino: igualdad y derecho a pan y a Dios para tod@s.

Como tantos herman@s en el mundo de hoy, nos ha tocado movernos bien porque no han acogido el carisma con agrado, o porque no se ha entendido por ser un estilo de vida diferente al de los religiosos más tradicionales que en su mayoría tienen propiedades…

Estamos deseando encontrar ese espacio-casa de Silencio y Palabra, pero no es fácil, entre otras cosas porque tenemos formación pero no recursos económicos para adquirir una propiedad o pagar alquileres altos.

Pero el Espíritu no pierde el tiempo con nosotras. Nos mueve, envía, llama, cuestiona y sobre todo ama con locura porque se fía de nuestra respuesta, y este es el máximo honor y paga al que podamos aspirar.

Aprovechamos para agradecer a tod@s aquellos que a lo largo de los años nos habéis acompañado, aguantado e inspirado con vuestra presencia y bondad. También a l@s que no nos habéis entendido, de verdad que lo comprendemos.

Y esto no es una despedida, sino una amenaza de seguir incordiando con la Palabra que últimamente, como ya vari@s habéis experimentado, está tomando dimensiones cósmicas.

¡Qué gozada!

Nos dirigimos a las comunidades de Mallorca, Madrid, Logroño y País Vasco donde residimos actualmente.

Un gran abrazo de las dos, y nos encantarían vuestras reflexiones, preguntas, aportaciones…

Hojas de Otoño-meditación

 Estaba anocheciendo, el día era gris y lluvioso. Las farolas ya encendidas iluminaban el camino húmedo y sembrado de hojas de otoño, caídas, en el suelo, pero hermosas. Como una alfombra iban suavizando el camino solitario.

Eran las hojas caídas y no el cemento lo que atraía mi mirada y animaba mi pisada a evitarlas ¡no las pises! ¡Son hermosas! Están muertas pero su presencia me acompaña en el camino.

¡Cuántos de nosotros hemos tenido que recurrir a abrazar la fe en estos últimos tiempos para despedir, con paz, a seres queridos…!

Cuando el viejo árbol de otoño, a mi paso distraído deja caer sus hojas y las deja marchar, yo puedo entristecer con ellas o sonreír porque me trasladan el guiño de los que también muertos, me acompañan en el camino.

Parques, jardines, senderos, bosques…todos llenos de presencia de aquellos que nos invitan a entrar en el silencio de las hojas de otoño que suavemente se desprenden y danzan con el viento en su último viaje.

Luego se dejan pisar para que el crujido me hable, me recuerde el aliento de la presencia.

Todo en el universo tiene un lugar, todo en el Cosmos está vivo. Todos están presentes y es la misma madre tierra la que nos lo recuerda hoy, con sus hojas de otoño que chisporrotean bajo mi pisada.

Dulce pisada que me habla de ell@s.

M Magdalena Bennásar Oliver