Un cristianismo post-institucional

«Vuestras noticias confirman lo que hace tiempo observo y experimento, algo que está ocurriendo en gran parte de Europa: una transición cultural y espiritual hacia una forma emergente de Cristianismo post-institucional. Creo que estáis experimentando el futuro y es inspirador asomarse a el a través de vuestra experiencia. Además de experimentarlo, le estáis dando forma y sustancia.»

Esta madrugada nos llegaba esta nota, desde California, de una compañera de comunidad: Fran es Historiadora y Analista y convivió mucho tiempo con la mujer que fundó en 1970 la comunidad a la que pertenecemos: Hermanas Para la Comunidad Cristiana. Fran tiene varios doctorados y es una mujer de pocas palabras, va al grano, casi siempre se olvida de saludar y despedirse…está en lo que está. Digo esto porque si hay alguien que apoya nuestro trabajo, esa es Fran. Casi sin palabras.

Por esto recibir esa nota, ha sido revelador. Que te digan desde fuera lo que ven es una riqueza y una responsabilidad. Somos muchas las personas que Escuchamos al Espíritu para ir dando forma a esa nueva manera de vivir según el siglo XXI, dando cuerpo a un Cristianismo post-institucional.

Ella se refiere a la Comunidad de Magdala. Ese regalo de María de Magdala que nos hizo de una forma concreta dándonos la fuerza para iniciarla en Julio de 2021.

Esa comunidad compuesta de laicos, religiosxs, y ex-religiosas, está emergiendo con sencillez y fuerza. Vemos como las personas, somos 20 ahora y algunas en proceso de pertenencia, vamos adquiriendo autonomía y gozo en un proceso que se basa en una experiencia fundante de sabernos hijxs de Dios, con todas las características que esta identidad aporta: independencia, autodeterminación, asertividad, humildad evangélica para compartir y valorar lo recibido: lo propio y lo de las demás personas.

Un Cristianismo post-institucional requiere de personas que sean conscientes de su llamada desde un Bautismo compartido con el de Jesús, que también sobre nosotrxs pronuncia «Tú eres mi hijx amada, en ti me complazco».

Combinación de encuentros online y presenciales, cuando se puede. Diferentes países y continentes. Respeto, cariño, escucha y transparencia en un compartir la fe, los bienes cuando ha habido necesidad por ejemplo con una Misión empobrecida que asiste un Salesiano en Argentina, miembro de la comunidad de Magdala, y últimamente con nuestras hermanas víctimas del Tifón Ray en Filipinas, en su Granja ecológica destruida totalmente, junto con las dependencias donde viven las hermanas y 85 becarios universitarios que ellas alimentan con el fruto de la granja.

Un Cristianismo post-institucional requiere de personxs que nutren su interioridad y escuchan la palabra creadora de vida para hoy. Personas que conscientes de nuestra limitación y potencial, nos abramos a un acompañamiento en comunidad y personal cuando es necesario, que nos conduce a caminar como discípulxs, y sin tapujos, ofrecer la Palabra pasada por el corazón y hecha carne, donde vivimos.

Un Cristianismo post-institucional clama por una madurez y respeto como adultxs en un mundo donde somos artífices, y donde respetando el pasado y la tradición, bregamos contra corriente por un futuro más ecológico, más igualitario y más digno para todxs.

Un Cristianismo post-institucional fomenta la consulta en la toma de decisiones en un discipulado de iguales donde lo que se acentúa no es la uniformidad sino la riqueza en la variedad que constituimos ese cuerpo-comunidad.

¿Dudas de fe? ¿De qué fe estamos hablando? Fe en una institución que cuando la mayoría de mujeres nos hemos ido nos proponen el ministerio de la catequesis???? o una sinodalidad que posiblemente si se llevara a término provocaría un cisma, como se vislumbra en Alemania versus Roma?

Queremos que nos traten como adultxs, y si esto no ocurre, y efectivamente no ocurre, el Espíritu abre espacios oxigenados, sin máscaras, ventilados y presenciales, donde cada persona es respetada y escuchada y acompañada por las demás.

Claro, estas cosas no son noticia. Pero para lxs anawim, lxs sin recursos, esto es vida, porque los recursos del Espíritu ofrecen la luz que el evangelio de Marcos nos indica, no la escondáis, la luz tiene como objetivo alumbrar.

Para nosotrxs , la cuadrilla de Magdala, la luz es el regalo que tenemos entre manos. Leer las reflexiones de personas que nunca antes se habían atrevido a expresar lo que sienten, piensan, disfrutan cuando se comunican con el Dios que las habita, es de tal magnitud que «deslumbra». Incluso lxs religiosxs expresan la ausencia de espacio en sus comunidades, donde compartir desde dentro, compartir la Vida que bulle en ellxs. Estas palabras salidas del corazón, expresadas con seriedad y sobriedad, reflejan lo que el Jesús histórico realizaba: pasaba haciendo el bien, curando de soledad y complejos, abriendo ojos cerrados por el sopor de una institución cansina, no-transparente en sus bienes, en su moral…en sus ritos del pasado, en sus deseos de dominar, controlar, trepar. ¡Ay el ansia de poder! ¡Como intoxica las relaciones! Por experiencia no es una infección de los consagrados lo de ansia de poder, es una realidad humana, de la que los laicos también somos víctimas.

La eucaristía de Jesús, el compartir el pan y la Palabra de vida, se realiza de nuevo en las casas, cuando se puede, u online con personas de diferentes continentes y edades, y como decía una mujer de 25 años que se acercó a nuestra pantalla el domingo: «me ha encantado la naturalidad y la autenticidad».

Nosotras no luchamos tanto por la ordenación de la mujer, como por el respeto a la dignidad de bautizados de todxs, para que juntxs, en su nombre, formemos una comunidad de iguales, sin presidencias, sin rituales del pasado, donde cada comunidad pueda, con madurez, elegir a sus representantes y teólogxs para que formen a los más jóvenes, si es que queda alguien interesado, después de la que sigue cayendo.

El cristianismo post-institucional podemos-debemos formatearlo nosotrxs, con docilidad evangélica y tesón, para que todo recupere su equilibrio.

Me emociona pensar que somos herederxs de un legado de mujeres y hombres valientes y llenos del Espíritu. Desde las beguinas a una cadena de personas que han ido deshaciendo, nudo a nudo, las interminables trabas para mantener, sobre todo, a la mujer relegada. Entre ellas me saco el sombrero ante Lillana Kopp, que al implementar las directrices del Concilio Vaticano II se dio cuenta que el vino nuevo pertenecía a odres nuevos, dando forma así, a la comunidad ecuménica que no tiene propiedades, ni superioras, ni ningún tipo de dominio. El empoderamiento es total, y depende de la persona que quiera acogerlo o no. Hoy vemos mujeres que lo de la iglesia ya no les afecta, pero todavía tienen llagas de maridos, jefes, padres…mientras no soltemos ese bagaje no nacerá lo nuevo en nuestra vida.

El peligro es que es más fácil lamerse las heridas, que apostar por la intemperie.

El cristianismo post-institucional lo determinan nuestros procesos y la apertura que tengamos con todo lo que sepa a vino nuevo en odres nuevos.

Bienvenidxs a la comunidad en proceso post-institucional.

Magda Bennásar Oliver, SFCC

A-com-pañar

«[El verdadero significado etimológico de las palabras acompañar y compañero provienen del sufijo «con» (derivado en «com») que significa «junto a» y «pañero» que procede de «pan». Es decir, el vocablo «compañero» significa dos personas que comparten el mismo pan. Así por ende, si se comparte el mismo pan, se comparte la vida, las conversaciones y los desafíos que la vida nos depare]. Virginia Ruiz, en Un Rayo de Esperanza 12 Septiembre 2016 radioncologa.com

Este tema del acompañamiento que tratamos el sábado 22 de Enero en la formación sobre el discipulado de iguales es un tema que necesita primero de todo llegar a la raíz profunda de lo que significa, quitarnos prejuicios que llevamos incrustados de mucho tiempo y sobre todo poner en práctica para entender la gran riqueza que es «caminar con».

Ayer, cuando salí a caminar como de costumbre por la tarde, me llamó la atención la manera de andar de dos personas que iban delante de mí: un hombre bastante mayor, y un chico adolescente. Se ve mucho por aquí estos hombres con esta vestimenta que a nosotrxs nos resulta un poco extraña, pantalones claros con una especie de casaca larga también clara al lado de un chaval vestido con la ropa propia de su edad, vaya lo que nosotrxs consideramos normal.

Me puse detrás y les saqué una foto, sin más. Después, mientras caminaba detrás de ellos les fui observando. El abuelo me sugería todo lo que nos sugieren las personas de edad: sabiduría, experiencia, lucha por la supervivencia, sacrificio para dejar que otrxs progresen…Me parecía un hombre trasladado a nuestra cultura fisicamente pero posiblemente con su mente y corazón en el país que dejó atrás, sus constumbres, su cultura, su mundo. Despúes de un rato entendí por qué me llamaba su forma de caminar, llevaba unas deportivas que no le «pegaban» ni con cola a todo su atuendo, pero es la manera como nosotrxs caminamos aquí y lo entendí como símbolo de adaptación a un nuevo mundo en todos los sentidos.

El chico, posiblemente ya nacido aquí, con una generación de por medio, representa la asimilación. Posiblemente hable sin acento, viste, vive se comporta como cualquier adolescente de aquí, y seguramente prefiere que no le identifiquen con la gente de su país de origen.

Pero caminan al lado, a la par, aportando cada uno lo que es y lo que tiene. Seguro que el abuelo no pierde ocasión de transmitir aquello que cree que le puede ayudar al joven a vivir una vida plena, pero también se apoya en él, en su conocimiento de una lengua y una cultura que para él son demasiado extrañas.

El chico camina orgulloso al lado de su abuelo. Es el eslabón que une dos mundos muy diferentes y sabe reconocer en él algo que no encuentra a su alrededor ni en sus amigos y compañeros.

Hacer camino con otrxs y dejarnos enriquecer a la vez que enriquecemos…Nos decían el domingo: «Los seglares no estamos acostumbrados al acompañamiento». ¿No será que se ha entendido más bien como dirección, es decir, que alguien te dice lo que tendrías que hacer?

Sólo desde el desconocimiento se entiende que una persona que se toma en serio el seguimiento de Jesús no quiera ser acompañada. Otra cosa es que el orgullo no me permita darme a conocer y aceptar las sugerencias de alguien que me ve desde fuera, y que con delicadeza y cariño me hace de espejo.

Acompañar es partir con otrxs el pan. Ese pan que cada día nos alimenta y nos da fuerza para seguir el camino. Ese pan que para nosotrxs es el silencio y la Palabra, la naturaleza, el encuentro con lxs compañerxs de trabajo, con la familia, con lxs necesitadxs… Al partirlo y compartirlo nos retroalimenta, y por eso salimos a los caminos cada día con energía renovada, creyendo que eso que yo pongo, sea poco o mucho ayuda a la marcha de aquello en lo que me siento llamadx a colaborar.

Llamadxs a caminar atentamente…

Carmen Notario, SFCC

CUANDO ESTÁS «AL AIRE»

Hoy hace una semana de pronto me encontré «al aire», estaba sin tocar suelo, sin apoyo. Un ciclista loco a una velocidad inadecuada por un camino peatonal me enganchó, levantó del suelo con la pertinente dolorosa y preocupante caída, sin poder agarrarme absolutamente de nada ni de nadie durante ese rápido proceso de largas consecuencias. Gracias a Dios no graves.

Os cuento esto porque el paralelo con muchas de nuestras vidas puede ser iluminador. En el momento en que dejas de hacer pie y precisamente no estás nadando sino que te vas a dar contra el puro y duro suelo, el deseo desesperado de un agarre es evidente, no hace falta que lo explique.

Tenemos una situación socio-económica complicada, difícil en todos los países. Las consecuencias de esas caídas de los trabajos, de enfermedades y muertes de personas queridas, de pocas posibilidades de futuro…son cada vez más difíciles: desempleo, desencanto, vacuna tras vacuna los ricos, los menos afortunados sufriendo cada vez un poco más. De nuevo la situación política en estado crítico en Europa, como si no tuviéramos frescas las heridas de las guerras mundiales…también en USA hablan de mucha posibilidad de una guerra civil.

Recientemente se ha publicado un libro que cuenta las absolutas miserias de poder, dinero y sexo en el Vaticano…persiguiendo a un buen hombre Francisco que no se atreve a tocar de fondo temas tan de hoy como la ordenación de la mujer y el celibato optativo.

Ante todo esto y muchísimo más, muchos se retiran dando portazo o de hecho no desean seguir participando…

Cuando algo así ocurrió, con su realidad histórico-político-religiosa, en los años entre 50 y 70 DC, MARCOS el escritor del único evangelio ya que los demás lo tomaron como base, pone a la figura de Jesús en el centro de la vida de la comunidad. Y con ello pretende seducirlos de nuevo, engancharles a él, darles agarre y apoyo seguro aún en medio de la peor situación personal y colectiva posible.

Hoy Marcos nos invita a nosotrxs.

Nos cuenta como era aquel a quien seguimos, tantas veces sin conocer apenas. Y con sabiduría nos guía hacia una experiencia pascual, para que a la luz de la vida de Jesús comprendamos el valor, la significancia y la trascendencia de la nuestra.

Os invitamos a conocer al Jesús de Marcos. No será un curso para eruditos sino para seguidores. Mujeres y hombres que necesitamos llegar rápido al meollo de los textos porque nos vamos corriendo al trabajo, o el niño llora, o la madre mayor a la que atiendo, me llama, o la consulta está llena de coronavirus…

Este es mi agarre: la persona de Jesús, entendida desde la experiencia postpascual. Es decir, conocerle a fondo, sabiendo ya quien es, pero posiblemente no habiendo experimentado la vida como El.

Conocerle es renacer, cada día, aunque no nos demos cuenta. Como él he ido comprendiendo la necesidad de hacer distancia de las bicis que invaden el camino del seguimiento: hay tantas, van veloces y se llevan por delante a quien está en su camino.

Saber decir no a muchas cosas y personas, supone haber dicho sí a una llamada. A una invitación a una amistad genuina. Desde el evangelio de Marcos conoceremos a un Jesús que pone a la mujer como modelo de discípula para todos los tiempos, algo inaudito en un mundo tan tremendamente patriarcal.

La segunda parte de la mañana, ofrecemos un estudio detallado de lo que significa el seguimiento acompañado. Claves para discernir a quien sigo y porqué. Apoyo personal y comunitario presencial y online, para que no andemos sin apoyo, para que comprendamos que a diferencia de una cultura individualista, el cristianismo es una realidad comunitaria desde los orígenes.

Después del accidente, lo que importa es quien y como te recoge del suelo. Esa comunidad que te levanta y camina a tu paso, que te agarra y conforta. Incluso cuando el acompañante sea el mismo que te arrolló. Agarrarte del brazo de los que nos sabemos compañeros de camino, de los que nos perdonamos y sabemos empezar de nuevo, es el regalo fruto de conocer a alguien que te sostiene por dentro.

Empezamos este sábado, todo explicado en Calendario. Al ser online se puede hacer cuando tú puedas. La matrícula ayuda a nuestros gastos, jamás hemos negado un curso o retiro por dinero.

Iniciamos así un proceso hasta Julio, que estará acompañado, todos los meses, de un aspecto del Evangelio de Marcos fundamentalmente y de algún aspecto del proceso de seguimiento acompañado. De ahí el nombre espiritualidad integradora.

Cuando vemos la cantidad de formación a la que tenemos obligación y acceso lxs religiosxs, nos parece de justicia ofrecer el «jugo» de cursos enteros en forma simplificada para que todxs tengamos derecho al agarre profundo que lo sostiene todo.

Si te interesa ponte en contacto.

Magda Bennásar Oliver, SFCC

Delante de la puerta

Iluminada por el frío sol de la mañana, sentía que me llamaba: ven, atraviésame, no tengas miedo, sólo soy una puerta. Desde este lado parece ser un gran paso lo de cruzarla: ¿qué me voy a encontrar cuando lo haga? ¿Perderé lo que dejo atrás?

Seguro que muchas veces has sentido como yo, esa llamada a dejar viejos caminos para tomar nuevos, abrir horizontes, cambiar mente y corazón y lanzarte a lo que parece el vacío.

Por alguna razón, hay momentos en los que ese paso no se puede postergar más: tengo que hacerlo o me muero por dentro.

«Entró de nuevo en Cafarnaún y se corrió la voz de que estaba en casa. Acudieron tantos que ya no cabían ni delante de la puerta, y Él les proponía la palabra.» Mc 2: 1.

La puerta de la casa de Jesús es el lugar donde se congrega la gente abierta a escuchar un mensaje de sanación, de liberación, de rompimiento con todo lo que ata, oprime, deshumaniza. Nos han predicado la puerta estrecha de las normas, de los preceptos, de la ascesis, la que nos provoca rechazo porque en ese camino solo vemos renuncia y ninguna ganancia.

Ese mensaje, esa palabra, es ´Él mismo, no otro líder ni curandero más, sino el proyecto de Dios para cada ser humano, para toda la creación. Por eso la oposición desde el principio se hace tan patente: no hay ningún deseo en quienes ostentan el poder de que las masas se liberen, abran los ojos y corran a su aire como auténticos hijos e hijas de Dios.

«Mira, yo estoy llamando a la puerta : si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo». Ap 3:20

La decisi´´on es muy personal. Nadie nos empuja…es nuestro propio ser quien se siente incómodo y pide avanzar; ¿hacia dónde? Ese es el punto, que hasta que no damos el paso no sabemos donde estamos. Eso sí, siempre sostenida, acompañada…si quiero.

Como los compañeros-comunidad del paralítico que buscan la manera de que el encuentro con Jesús sea presencial, de tú a tú. Es su fe la que suscita la palabra liberadora de Jesús: liberadora de sus parálisis, de sus miedos, de sus inseguridades, de su no saber su auténtica identidad.

«Levántate, carga con tu camilla y vete a tu casa». Mc 2:11. Es una nueva vida, ha dado un giro de 180 grados sobre todo porque ya nunca más estará solo.

Después de una experiencia similar a ésta serás tú quien acercarás a otras personas a esa puerta donde habita quien sana, quien libera y devuelve la vida.

Carmen Notario, SFCC

SOIS TANTAS LAS QUE ESCONDIDAMENTE CUIDAIS…

Aunque la liturgia nos presentaba el domingo pasado el Bautismo de Jesús, sabemos que este no fue su inicio de vida pública, sino una experiencia religiosa fundante que le llevó a un tiempo largo de silencio y discernimiento. Esta realidad la profundizaremos un poco más adelante.

Hoy me venía con fuerza en mi tiempo de oración y silencio la importancia que tienen los tiempos de barbecho, cuando la tierra se regenera aunque parece no fecunda.

Nuestra sociedad nos empuja a producir, a estar conectados a las redes para saber que estamos vivos y que somos importantes, a mandarnos montones de tonterías en chats…parece que más es mejor.

Acabamos de saltarnos un tiempo de la vida de Jesús, que se llama Vida Oculta, y que comprende un período de unos 30 años. Es decir, el tiempo en que para una persona de su tiempo, iba del nacimiento a la adultez. Luego veremos que en unos tres años o menos, según los autores, se concentra el resto de su vida y muerte, que comprende el grueso de los evangelios, pero no de su vida.

Es en la cotidianeidad del día a día, en su rutina vivida como tiempo de barbecho, donde se formó la persona que nos sigue atrayendo y enamorando por su calidad humana.

¿Qué tiene que ver esto con nuestras vidas? Yo diría que TODO. Nuestra vida transcurre un 99,9% en esa cotidianeidad crónica, donde ocurre casi todo. De esa realidad se desprende lógicamente que me interesa muchísimo saber como vivo ese tiempo y como podría vivirlo con más hondura.

Inspirada en la vida oculta de Jesús y también de tantas personas, hoy quiero recordar a alguien que me enseñó a orar y a dar hondura a un largo barbecho en mi vida, y esta persona es Carlos de Foucauld.

La espiritualidd del desierto-barbecho es sencilla y silenciosa. Se basa en la vida oculta de Jesús y nos introduce en el dia a día con la dimensión de estar en una presencia e intimidad de trato continuo con Dios, el Abba, Jesús…

Estás trabajando, caminando, esperando el autobús, conduciendo, cocinando, en la consulta, estudiando, duchándote, en una reunión, siempre tienes una presencia, un alguien con quien compartir, en silencio de intimidad acompañada.

Una experiencia así no se logra leyendo a montones de autores o estudiando teología o… lo cual puede, despue´s de tener la experiencia, ayudarnos a comprenderla, se logra en esa rutina diaria cuando el corazón está anclado y ha descubierto el silencio y la soledad acompañada.

Cuando esta experiencia se va dando, la persona se sosiega porque empieza a ver el momento presente como la oportunidad de vivir en profundidad y gozo, sin necesidad de ansiosamente ansiar algo diferente.

Cuando esto se da, los chats, facebooks…dejan de sonar porque interrumpen el silencio interior en el trabajo, en la rutina. Los miramos más tarde, dejamos de usarlos para reclamar atención, vamos entrando en una dinámica de desaparecer un poco de en medio porque ya no nos hace falta, lo hacemos cuando queremos acompañar, o apoyar.

Y este es el objetivo de estas líneas hoy. Agradeceros a las que acompañáis y cuidáis vuestra vida oculta, vuestro espacio de barbecho: amigas y hermanas que pasáis horas y semanas con madres, padres mayores, enfermos, cuya vida se alarga mermando aparentemente la vuestra. No es así desde la mirada de Dios. La vuestra toma un relieve de hondura, tipo espiritualidad del desierto, donde lo que cuenta es con quien convivo por dentro, y expresarlo a través del cuidado, la paciencia, la ternura incluso cuando la cosa se pone desagradable.

Podría también referirme a tantas personas que como abuelas o sanitarias aguantáis situaciones demasiado preocupantes. La espiritualidad de abrazar el cuerpo de Cristo, de verle y amarle en los enfermos, en los pequeños incluso en las personas que nos tratan mal…es un bálsamo de vida que a la vez transmitirás con tus manos, tu sonrisa, tu donativo generoso, tu comida de abuela, tus horas infinitas con tus mayores demenciados o las colas de gente nerviosa en tu consulta.

Todxs pasamos horas infinitas en que parece que no hacemos nada, sin embargo la calidad de todo está en como lo vivimos, no tanto en cuanto producimos, ganamos, sacamos…

Esa espiritualidad no necesita un cojín, ni un templo, ocurre donde transcurre tu vida. Y es tan hermosa y tan sencilla que pasa desapercibida, como la florecillas que pisamos o los atardeceres que no vemos porque preferimos las luces de las rebajas o la pantalla del móvil, o la interminable cadena de tareas autoimpuestas que nos separan del respirar del cosmos al unísono con el nuestro.

Sois tantas las que podría nombrar que voy a dejarlo así, en ese anonimato habitado que tanto buscaba Jesús en sus largas horas de hacer nada, con todo lo que había por hacer.

Gracias por todo lo que aportáis las que sabéis estar ahí compartiendo esa realidad en silencio y tiempos de expresarlo en comunidad.

Por todo ello, antes de iniciar el estudio de Marcos y de Acompañamiento personal el próximo 22, os invitamos a saborear el presente. La vida oculta, el día a día en su presencia.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Conectando con los más vulnerables


https://espiritualidadintegradoracristiana.es/?s=La+catedral+de+ana

Os invitamos a una videoconferencia con Ana Martínez de Luco, SFCC el domingo 6 de Febrero a la 19:00.

Ella nos contará la motivación de su ministerio entre las personas enfermas, sin techo, en Nueva York. Después de su exposición habrá un turno de preguntas (una por persona), para que el diálogo pueda ser fluido. Si te interesa ponte en contacto y te enviaremos el enlace para la videoconferencia.