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«Invertir en el planeta»

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Señalar un día concreto como día internacional de la Tierra sólo puede tener un sentido y es ayudarnos a tomar conciencia de quienes somos y qué estamos haciendo. Casi lo mismo que celebrar un día al año el día de la madre; todos los días son días de la madre, la madre es madre cada instante pero damos por supuesto lo que hacen por nosotrxs.

Vivimos tan fuera de nosotrxs, con tan poco contacto con la tierra, en general, que necesitamos pararnos para tomar conciencia, no tanto para pensar sino para sentir: para ver, oler, tocar, oir y gustar.

El lema de éste año para la celebración del día 22 de Abril, el día internacional de la Tierra es: «Invierte en nuestro planeta». La palabra «invertir» nos lleva automaticamente a pensar en dinero, divisas, riquezas…

Todas estas palabras nos sacan de nosotrxs mismxs y por lo menos en un primer momento me hacen pensar en lo que tengo, o más bien en lo que no tengo. Y si lo poco que poseo lo invierto, ¿qué seguridad me proporciona de que a la larga me beneficiará a mí?

Estamos tan configurados dentro del sistema capitalista que nos resulta muy difícil imaginarnos nuestra exisitencia desde otros parámetros a pesar de que la realidad nos grita desde hace años que todo este sistema se está colapsando.

Cuando oímos que los países «desarrollados» consumimos como si dispusiéramos de otros dos planetas iguales al nuestro, cuando nos detallan el número de especies que perdemos cada año y lo que eso supone para los ecosistemas, cuando nos explican lo importante que es el cambio de energías fósiles a energías renovables…¿creemos que el control de todo ello lo tienen los poderosos de las naciones y que nosotros podemos hacer muy poco?

Invertir en nuestro planeta, es decir, en nuestra familia, nuestros vecinos, comunidades, pueblos y ciudades es poner nuestra vida al servicio del bien común, es actuar localmente para que eso tenga una repercusión a nivel global. «Invertir» lo podemos tomar en el sentido de cambiar, de dejarme transformar por otro tipo de relación con la Tierra y por tanto con todo lo que me rodea porque la Tierra no está fuera de mí, yo y todo lo que me rodea somos la Tierra.

Pero por supuesto que «invertir» es sumar y multiplicar mis talentos con los de tantas otras personas soñando, con los pies en la tierra, maneras de vivir más de acuerdo con el respeto, el cuidado, la sostenibiliad que afectará de manera muy real a las próximas generaciones.

Hace unas semanas veíamos a Jesús invitando al joven rico a liberarse de todo lo que le impedía descubrir la aunténtica riqueza y así poder seguirle. «No hay ninguno que deje casa, hermanos o hermanas, madre o padre, hijos o tierras, por causa mía y por causa de la buena noticia, que no reciba cien veces más: ahora , en este tiempo, casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y tierras-entre persecuciones- y, en la edad futura, vida definitiva.» Mc 10: 29-30. Si queremos hacer una buena inversión habría que mirar qué es dejar todo por causa de Jesús y de la buena noticia.

Invertir en nuestro planeta es invertir en nuestra vida, en una vida plena para nosotrxs y para los que vienen detrás. Todo lo que hagamos y también lo que dejemos de hacer tendrá una repercusión a corto y a largo plazo. Hoy, una vez más, volvemos a tomar conciencia de que todos los días son el día de la Tierra.

Carmen Notario, SFCC

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