Buscada

Magda

¿Cómo estamos viviendo estos días de celebración de la Navidad? ¿Qué imágenes, experiencias nos ayudan a vivirla así y no de otro modo?

La mía, este año, viene enmarcada por dos textos del Antiguo Testamento. Por un lado una frase del Cantar de los Cantares que la liturgia nos ofrecía a un paso de la celebración de la Navidad:

La voz de mi amado…Miradlo como viene…Habla mi amado, ya me dice: Levántate, amada mía, preciosa mía, ven. Que ya ha pasado el invierno…Levántate amada mía, preciosa mía, ven!  Déjame ver tu rostro, déjame oír tu voz. ¡Es tan dulce tu voz, tan hermoso tu rostro! (Cantar 2,8-14 extracto)

…y a ti te llamarán “Buscada”  (Isaías 62,12b)

Para mí Navidad, este tiempo entrañable y a la vez difícil, está siendo una confirmación profunda de que es Dios en persona, porque este es Jesús, Dios en persona, quien me/nos busca.

 Todos los relatos, históricos o no, ¡qué importa!  ya que la intención de todos ellos no es dar una noticia periodística sino una noticia para el micro y macro cosmos, para las estrellas y para el alma de tu mente: Dios me añora, Dios anhela mi amor, distraído, entretenido, confuso… pero amor al fin y al cabo. ¡Dios me busca!

Craso error pensar que nosotros buscamos a Dios, que viene para jugar al escondite en una cueva… hoy todo tan estudiado que vamos por ahí pensando que todo es falso, que nos han engañado…nada más lejos de la realidad.

La realidad es que el evangelio entero, preparado desde el Antiguo Testamento, es una larga historia de búsqueda de Dios de la humanidad, no en masa, sino en persona.

Cuando alguien es buscado, lo primero que suele escuchar es la voz. La voz de la persona, que comunica mucho de cómo es, esa voz que el alma descubre como la voz del que la ama. Esa voz primero me va disponiendo para un encuentro. Soy buscada.

Y ¿qué me dice la voz del amado?  ¡Levántate! Es decir, ponte en pie, ponte en actitud de vida, de alegría y gozo porque es Dios en persona quien te da la energía vital para estar en pie, erguida y preciosa, según el texto, erguida y amada. No más soledad ni mediocridad. Eres buscada porque eres amada.

Al final la Navidad es el abrazo de Dios a mi humanidad y en mí a todo.

“Déjame ver tu rostro”, sí, no te escondas, déjate encontrar y déjate amar. Es Dios quien te busca para escuchar tu voz, ver tu rostro, saciar tu corazón.

Tenemos que repensar nuestra vida desde este encuentro. No importa dónde ni cuándo, pero no tiene sentido buscarle, tiene sentido buscar desde la experiencia de encuentro, a tantos que todavía creen que hay que buscarle, para decirles por dónde anda.

Si montáramos un mercadillo para solidarizarnos con, enseguida vendría gente a colaborar, lo cual indica calidad de corazón. Es genial. Pero estamos hablando de ti y de mí. Claro que el mercadillo es genial, pero sólo si tu vida también es genial. Y eso sólo lo da el amor. Ese es Dios. Esa es la navidad del evangelio, la de los que reconocemos que necesitamos ser encontradas para juntos, con toda la pasión de ese amor, levantar a tantos y tantas que creemos están sordos pero que también, como tú y como yo, saben distinguir la Voz entre las decenas de voces. Porque, ¿a quién no le gusta “ser buscada”?

Ojalá esa voz nos levante y nos envíe a caldear corazones.

Feliz tiempo de Navidad

Magda Bennásar Oliver

 

 

 

2 Pensamientos

  1. Gracias. Un comentario bellísimo. Es hermoso sentirse buscada y deseada. Un abrazo y Feliz Navidad

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