Oración de la tarde Viernes Santo

silhouette-image-of-person-praying-1615776                       Foto de Rodolfo Clix en Pexels

 

Hoy comenzamos nuestra oración sin música. No se trata de provocar sentimientos ni tampoco de ahuyentarlos sino de estar donde estoy. La situación en la que todavía nos encontramos hoy por el corona virus: tanta gente afectada, fallecida tanto dolor por una muerte rápida, en solitario para muchas personas, nos hace sintonizar con la muerte de Jesús: un sinsentido, una soledad absoluta…

Emplea un rato (unos 20 minutos) en hacer la oración de centramiento, oración en la que me abro a Dios y reconozco su presencia a través de una palabra que usaré como mantra sólo cuando me dé cuenta de que mi mente divaga o que me estoy dejando llevar por los sentimientos para simplemente ESTAR Y DEJARME HACER.

método de la oración centrante

Esta oración que quizá llevo practicando tiempo es la ideal para dejar que mi inconsciente me vaya revelando mi “verdad”. Se acabó el voluntarismo, el proponerme cambiar, tengo que dejar que mi “sombra” sea visitada por la luz.

MEDITACIÓN GUIADA

Hoy nos centraremos en el ESCUCHAR. Ponemos el énfasis en este sentido que nos conecta con el mundo exterior y con el interior. Con el exterior estamos casi siempre con las antenas a punto, para captar las informaciones que nos vienen de fuera de nosotr@s. En estos días, ante la crisis mundial que estamos viviendo, muchos parecemos ávidos de noticias, insaciables de comunicación con todos, descentrados DE LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE.

Porque sobre todo esta crisis es una parada en seco, tanto a nivel personal como a nivel social.

Nos encontramos ante la muerte de muchas personas, la mayoría personas mayores a las que como sociedad hemos apartado, confinado, quitado la palabra mucho antes de que lo hiciera el corona virus…Y nos escandalizamos y protestamos por estas medidas tan drásticas en tiempo de crisis porque es más fácil apuntar a los demás en lugar de preguntarnos  y escuchar lo que oímos dentro de nosotros.

Nos enfrentamos a la incertidumbre de cual será nuestro futuro y el de nuestras familias cuando tengamos que enfrentar los recortes de presupuestos, los despidos…

Se nos dice estos días que habrá un antes y un después de esta crisis y el cambio de verdad vendrá si somos capaces de escucharnos por dentro y también el grito de la Tierra que como una madre nos advierte que no podemos seguir viviendo como hasta ahora.

El silencio que nos envuelve puede ser un silencio fecundo en el que nos podemos reconstruir, reparar relaciones rotas, hacernos caer en la cuenta de qué es lo esencial y qué es lo superfluo con lo intentamos llenar nuestro vacío.

 

Cristo crucificadoMUSSELMAN
Escultura de Cristo crucificado por el artista Rudy Rahme, situada en el bosque de cedros por encima de la ciudad cristiana maronita de Bsherri en el Monte del Líbano, Líbano

No somos administradores del mundo natural, no estamos separados de él. Somos una parte muy pequeña de un ecosistema increíble. La tierra es nuestro hogar, pero sigue siendo el hogar de tantas formas de vida, una vida que es tan asombrosa, una inteligencia que avergüenza nuestra arrogancia. Necesitamos encontrar mejores formas de vivir, formas que respeten toda la vida.

El árbol como símbolo de la vida que se nos regala

Heartwood

Would you hew me to the heartwood cutter? Would you lay me low beneath your feet? Listen to my sap mutter

Hear my heartwood beat

Would you throw me on the log pile cutter? Would you toss me to the steel saw blade?

Listen to my leaves flutter

Hear my heartwood break

Would you lean your back against me cutter?

Would you rest your axe a while and sleep?

Listen to this song I utter.

Hear my heartwood weep

Hear my heartwood

Heartwood

Hear my heartwood

I drink the rain I eat the sun I gift the breath that fills your lungs I hear the roaring engine thrum

But I cannot run

Would you hew me to the heartwood cutter?

Would you lay me low beneath your feet?

Listen to my sap mutter Hear my heartwood beat

Hear my heartwood, Heartwood, Hear my heartwood

(The Lost Words, Spell Songs, Heartwood by Karine Polwart)

 

El árbol me llama a escuchar  su lamento profundo.

 

 

 

 

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