VERANO: UN KAIROS

foto nuestra

¿Es el verano un tiempo especial? En la mitología griega Kairos representa un lapso de tiempo diferente al tiempo habitual. Su significado literal es “momento adecuado u oportuno”. En la teología cristiana se lo asocia con el “tiempo de Dios”.

Para el teólogo Paul Tillich, los kairoi, en plural, son las crisis recurrentes de la historia, que crean una oportunidad para que se provoque una decisión existencial de la persona.

Estamos iniciando, en el hemisferio norte del planeta, ese maravilloso tiempo de verano, cuyo nombre, para nuestros países mediterráneos, evoca calor, mar, río, descanso-vacaciones, tiempo sin reloj, tiempo para tener tiempo de perder tiempo y así cargar de creatividad nuestro cerebro y espíritu constreñidos por el deber, la tarea, y las prisas existenciales que caracterizan nuestras culturas.

El tiempo de verano, en esas condiciones que para muchos son de descanso- aunque no para todos- es un tiempo oportuno que crea una oportunidad, como dice Tillich, para que se pueda producir una llamada a tomar una decisión existencial que emerja de ese Fondo común que nos hace Uno con el todo y con todxs.

Super interesantes las lecturas de estos días. Y hasta redundantes algunos de los temas, por ejemplo el de “la otra orilla”. Esa otra orilla o mirada desde otra perspectiva a nuestra vida: familia, comunidad, trabajo, sociedad… nos puede aportar muchísima luz para con franqueza cristiana preguntarnos desde el sosiego interior que nos da la confianza en la Ruah, si quiero seguir igual, procurando que nada se mueva demasiado o desde dentro y como quien se mete en el agua todavía fría del océano, despacito o de cabeza, según tú elijas, ir abrazando el cambio, que siempre, siempre, el Espíritu de Dios nos indica.

De ahí el contundente SIGUEME, de las lecturas de este tiempo. Sígueme porque es en esta relación donde está escondido el misterio del kairós. Del tiempo oportuno para empezar de nuevo. Seguirle a la otra orilla, este es el reto y el regalo que nos hace el Resucitado: el de una amistad genuina que nos capacita para andar con él y como él.

Seguirle a la otra orilla, ¡qué lujo! ser invitados por el Maestro a navegar para cruzar al otro lado de nuestra mente y sobre todo de nuestro corazón. Tal vez ese espacio de kairós que tenemos a la sombra, de manera que no lo vemos, pero sí lo ven los otros y no se pueden creer que nosotros no lo veamos.

Ese lugar de kairós que no atiendes puede ser la otra orilla que tienes que visitar antes de ir a los otros con cantinelas de que la iglesia no tal o cual. Jesús no funda una iglesia, Jesús llama a personas por su nombre, y las invita a ir con él a orillas diferentes y llenas de gente interesante e interesada en kairós, en tiempos y oportunidades diferentes, nuevas.

En tres días he tenido dos experiencias importantes y diferentes: pasé el fin de semana con mi comunidad de laicos y consagradas, todos juntos y encantados, abriendo caminos por dentro y por fuera, disfrutando de la frescura de la familia, de las casadas feministas, de las hijas empoderadas por la libertad del evangelio. Todxs revelando nuestro kairos, ese momento vital a los demás, compartiendo nuestra realidad y dejando que la comunidad entrara, de puntillas, donde usualmente tenemos cerrado. Al abrir puertas se abren caminos, y creo que cada unx de nosotrxs pudo intuir un paso, un apoyo, un espaldarazo y un abrazo en aquello que intuimos constituye la otra orilla a la que se nos convoca.

Hasta ahí bien. Contenta. Pero el siguiente contacto fue menos alegre. Por colaborar nos metimos en un terreno institucional, rígido y analítico, cuestionador y tremendamente decepcionante, de nuevo, creyendo que por estar emplazado en plena naturaleza tendría la frescura de la Vida, y …

Y hoy, que celebro mi aniversario de entrada en mi primera comunidad, me dicen de por todos lados el corazón, la mente y lxs que me quieren, que reconozco son más de lo que parece, que no me equivoqué, y que siga hacia la otra orilla. Ahí me espera el kairós, el momento oportuno y vibrante que da sentido a todo lo vivido y a lo que está por venir. ¿Te vienes?

Con muchos nos vemos en Haro, nuestro retiro de verano que también podéis hacer online.

Os deseamos, desde aquí un verano de kairós. No os lo perdáis, yo no pienso perdérmelo.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

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