DESDE PARAGUAY

Las cataratas del Iguazú, situadas en la frontera entre Argentina y Brasil, son una atracción espectacular y una parada obligada en la visita al país

Estamos en pleno mes de la Creación y deseamos colaborar al máximo con una toma de conciencia que nos lleve a adquirir una responsabilidad activa y comprometida con el planeta.

La reflexión que compartimos hoy es de una religiosa española que ha vivido 53 años en Paraguay. Desde su extenso conocimiento de la situación nos comparte algunas líneas para que nos hagamos una idea de la realidad de Latino América.

Soy INMACULADA LOMA -OSORIO

RELIGIOSA DE LOS SAGRADOS CORAZONES

Llegué a Paraguay hace 53 años. Mi primera misión fue la educación en colegio y trabajo con campesinos.

Este país era un paraíso, dice una canción. “Cuando Dios pensó un Edén pensó en América” y en especial Paraguay. Cualquier planta que se sembraba, salía y crecía rápido. Un país privilegiado, con densos bosques tropicales animales de toda especie, agua dulce, con grande ríos y un acuífero de los más grandes del mundo, yerbales de mate y toda clase de frutas tropicales, gente sencilla que se solidarizaba y compartía, los campesinos siempre alegres.

La Congregación llegó cuando se planteaba la colonización de este país. Esto, supuso un fuerte proceso de devastación de la selva subtropical atlántica. Sacaron toda la madera, llegó lo que llamaron hoy la agricultura industrial mecanizada y de monocultivos.

En estas nuevas tierras robadas por los terratenientes eran ricas en soja, maíz, trigo, girasol, este proceso fue cada vez más acelerado introduciendo semillas transgénicas y de las agrotóxicas junto con la pérdida de muchos ecosistemas naturales; llegó la emigración de comunidades campesinas a las zonas metropolitanas del gran Asunción y comunidades del Este. En este tiempo también se dio la expulsión de comunidades indígenas con la misma presión que hicieron con los campesinos, con la destrucción de su hábitat y la contaminación de los acuíferos y la tierra con los agrotóxicos.

La mayor Hidroeléctrica del AIPU Brasil Paraguay destruyó un paraíso terrenal, no solo por la expropiación y muerte de animales, sino que dejó bajo el agua las 7 caídas impresionantes de la naturaleza.

Esta situación en vez de traer al país riqueza trajo mucha pobreza y la gente ha tenido que emigrar a Estados Unidos y a España, en busca de una vida mejor. Es pena ver cómo Paraguay se va convirtiendo en un mundo sin bosques, sin agua, y sin animales, la gente sufriendo por el egoísmo humano, cuando hubieran podido vivir tan bien con su tierra de la que vivían, recogiendo alimetos y frutas de todo tipo.

Llegó un momento que era tan fuerte la presión de los poderosos, que provocó la movilización y manifestaciones tanto de los campesinos como de la iglesia y religiosos comprometidos, reclamando lo que era de los campesinos.

Se consiguieron algunas tierras pero el costo fue muy fuerte porque llevó consigo la muerte de muchas personas.

Le agradecemos a la hermana su testimonio vivido en primera persona. Es sólo una pequeña muestra de la devastación de la obra sagrada de Dios que los humanos hemos perpetrado a madre tierra y seguimos haciéndolo.

Desde nuestro rincón lanzamos una llamada a la responsabilidad activa a que eduquemos para la paz y la justicia empezando por el respeto radical a todo lo creado.


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Un comentario en “DESDE PARAGUAY

  1. Muchas gracias a la hermana Inmaculada por su testimonio. Un ejemplo más para ir contrarrestando las voces de los negacioncitas que no quieren ver. En la universidad, en una de las asignaturas que imparto también intentamos concienciar y hablamos de ecoética con el objetivo de sensibilizar a los futuros profesionales sanitarios. Saber que ellas y ellos también pueden colaborar y reducir el impacto ecológico de los sistemas sanitarios. Un abrazo. Marisa CM

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