Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
Hace un poco más de tres años publicamos esta entrada en el blog y hoy sentimos que puede haber personas buscando cómo hacer camino en comunidad. Os animamos a leerla con el corazón abierto.
Tenía que ser hoy, la víspera de su fiesta, que Miriam de Magdala nos invitara a dar un paso al frente de sororidad y realismo; de ternura humana y compromiso con la Tierra, de respuesta y espacio al aquí y ahora en nuestras vidas.
“Aprendió a reconocer la voz que pronunciaba su nombre en medio de la noche y, levantándose, dijo: Aquí estoy”. (1Samuel 3, 4)
Reconocemos el momento oportuno. Sentimos en la tripa que es tiempo de gracia, de creatividad y de libertad, de mucha libertad y deseos de compartir vida y silencio con todxs lxs que hace tiempo nos relacionamos de diferentes maneras.
Los dolores de parto llegan a su fin, la cabeza de la criatura asoma y está naciendo. Tiene un rostro hermoso.
Está emergiendo después de años de gestación, una Comunidad presencial y online, desde unas bases que la mayoría conocéis: espiritualidadintegradoracristiana.es
Tiene voz y rostro de mujer que, como tantas a lo largo de los siglos, no niega su pertenencia a los varones, sino que lucha por la igualdad como derecho y deber.
Nosotras, Carmen y Magda, hemos aprendido, como Samuel, a reconocer la voz que pronuncia nuestro nombre, en mitad de nuestra noche. La noche ha sido larga pero reconocemos que la Luz es más fuerte que cualquier sombra que se haya podido proyectar sobre nosotras y nuestro proyecto.
La comunidad de Magdala es un hecho. Nos hemos encontrado hace años con algunas personas, y otras más recientemente, en espacios presenciales y virtuales. Hoy hay unos espacios de compartir y celebrar: Espiritualidad, Humanidad, Ecología y Evangelio que nos han ido trenzando entre nosotrxs y la trenza es hermosa y queremos compartirla.
La persona de Miriam de Magdala es nuestra guía y maestra. Alrededor de sus anhelos, amores, compartires… formamos una Comunidad abierta con sabor a beguina: a personas libres, maduras, deseosas de compartir vida y fe y compromisos, desde espacios libres y fecundos, sanos y poco estructurados.
Objetivo:
Dar consistencia a lo que las personas que se saben invitadas, sienten. Posiblemente sea en la línea de deseos de compartir la formación-estudio y espiritualidad que vamos trabajando juntos desde ese espacio: entendemos que esto es hacer comunidad de tú a tú, presencial y online.
Dar espacio a las personas que nos sentimos alejadas de lo eclesiástico tradicional, o ajenas a ello. Personas que reconocemos que necesitamos de otrxs para hacer camino en un momento histórico lleno de retos y de posibilidades.
Acompañar la creatividad de personas que por no saber cómo, dejan de compartir talentos recibidos.
Ofrecer acompañamiento según las necesidades y los momentos de discernimiento personales.
¿Qué se pide?
Que la persona participe activamente, sin preocupación pero sí con un compromiso de compartir más allá de “gracias, me ayuda lo que decís” tan propio de las mujeres todavía heridas de patriarcado. Pedimos un poco de esfuerzo para ir saliendo de la pasividad y compartir algo propio sobre los libros, cursos, retiros…que se propongan, para que luego, cada persona a su paso, pueda ir viendo por donde se le invita a caminar.
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