La respuesta a la llamada es la adhesión

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Mc 3: 13-14

La llamada no se corresponde a un momento puntual de nuestra vida sino que es el hilo conductor de nuestro seguimiento de Jesús en nuestra historia personal.

Quizá no identificas un momento concreto en tu vida; mucha gente experimenta un ir y venir, una espiral de experiencias que le llevan a “volver” al origen de su formación pero de otra manera.

Si volvemos a la raíz del evangelio, al comienzo del ministerio de Jesús, nos encontramos, esta vez en el evangelio de Marcos, con estas palabras: “Subió al monte, convocó a los que él quería y se acercaron a él. Entonces constituyó a doce, para que estuviesen con él y para enviarlos a predicar.” (Mc 3:13-14)

El monte representa el símbolo de la esfera divina en contacto con la humana. La frase siguiente: convocó a los que él quería, hay que entenderla no como preferencia o exclusión, sino como cumplimiento de la promesa de Dios. El resto de Israel sería enviado como portador de buenas noticias. Jesús ejerce esa función divina. Convocó a los que el quería se refiere a los israelitas que han respondido a su llamada.

La respuesta, se acercaron a él, significa la adhesión a Jesús. A estas personas les convocó a estar con él: significa a prestar una adhesión incondicional a su persona y a su mensaje para, a raíz de esa conexión y aprendizaje, ser enviadxs a predicar (la Buena Nueva del reino)

Muy poca gente entiende que esa adhesión, que ese acercarse a él es trabajar una relación personal diaria, dedicándole tiempo, atención, poniendo en ella mente y corazón, todo el ser en una palabra. Como toda relación humana la relación con él no es lineal. A medida que maduramos como personas vamos también madurando como personas creyentes comprometidas con nuestro mundo.

Esa relación es la que va transformando nuestras vidas. Quien ha dado con el tesoro hace de los ratos de silencio, de diálogo, de escucha atenta de la realidad más próxima y también a nivel global, el centro de donde mana el agua viva, el alimento para el camino.

Ya no vivimos centradas en nosotras mismas, ni en nuestros problemas personales, ni en nuestra satisfacción personal; descubrimos la llamada a transformarnos en amor, en anuncio, en compañía…para quienes nos rodean, según nuestras capacidades y nuestros talentos.

Como vemos en aquellos primeros seguidores de Jesús, cada uno, cada una,de ellas, vivió esa relación con Jesús desde lo que era pero también desde lo que estaba dispuesto a dar, a arriesgar, a soltar… Dejar las redes, dejar el sistema patriarcal no es fácil porque implica una desinstalación y ponernos en camino no sabemos muy bien hacia donde.

Para algunas personas será ser más generosas en todos los sentidos: compartir bienes, ser menos egocéntricas. Para otras, dejar el miedo, el respeto humano o la baja autoestima. Puede que nos atrape y nos paralice una falsa imagen de nosotras mismas, de las demandas del evangelio. Desde luego la adhesión a Jesús supone soltar otras cosas, no porque sean malas sino porque si no nos entregamos no es adhesión.

Por eso el seguimiento de Jesús se realiza en comunidad. La comunidad nos anima, nos apoya pero también nos cuestiona, nos ayuda a caminar humildemente mostrándonos nuestra verdad.

Consigna para el camino: “No me elegisteis vosotros a mí, os elegí yo a vosotros y os destiné a que os pongáis en camino, produzcáis fruto y vuestro fruto dure” Juan 15: 16

Carmen Notario, SFCC


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2 comentarios en “La respuesta a la llamada es la adhesión

  1. Gracias por seguir dándonos pistas en ese seguimiento, que como bien dices no es lineal y a veces no sabemos por dónde tirar. Qué no se nos olvide esa cita de Juan . Ahí está la llamada y la misión.