TIENEN HAMBRE

Saber que niños y jóvenes con nombre y apellidos tienen hambre, hoy, con la comida que se tira en primer mundo, con los caprichitos que nos damos…aquí, en casa, nos duele en las entrañas.

Ibamos a darnos un caprichito el domingo antes de recibir a la comunidad de Inglaterra e Irlanda sabiendo que va a ser intensito y agotador como anfitrionas, y la Santa Ruah nos ha indicado donde encontraremos el gozo pleno, como siempre, en el compartir.

De madrugada ha entrado un mensaje de San Carlos, Filipinas. A ese sonido sigue en casa el «aquí está nuestra sister Gud day» así nos saluda ella, en un inglés filipinizado, y sinceramente lo que menos le preocupa es la gramática.

Ahora no hay tifones. Gracias a Dios. Ahora hay un calor abrasador y gracias a nuestros donativos tienen un pozo de agua potable que comparten con el vecindario. Y gracias a nosotras y otras entidades tienen una cocina más digna y capaz de preparar los productos de la tierra que cultivan para consumo propio y para su venta, lo cual les da de comer. Pero no a todos y todas, porque no llega.

Nos dice en su mensaje que estaban preocupadas, las dos que viven en comunidad allí con los y las jóvenes que estudian agricultura ecológica, porque han sabido que los niños del barrio no rendían en el colegio.

Estas mujeres serán pobres pero son listas. Junto con algunos de los jóvenes han hecho un estudio sobre la situación y han comprobado que estos niños y niñas están hambrientos. Les alimentaron durante cuatro días para calcular cuánto comían y cómo actuaban si comían mejor. El resultado fue apabullante. Era hambre. Tienen hambre

«También ellos son tuyos Señor» le decía esta mañana a Jesús en mi tiempo de oración, y la respuesta era clara y precisa, «y tuyos, son tus hermanas y hermanos pequeños que si no comen bien ahora arrastrarán deficiencias físicas, sicológicas e intelectuales, siempre».

¿Pedimos dinero? Pedimos justicia para ellos, tal vez ya colaboramos con otras entidades. No queremos agobiar ni invadir. Pero si alguien puede, pronto haremos un envío. Las hermanas nos están preparando un estudio de cuanto necesitarían al mes y por cuanto tiempo.

Os lo iremos contando, mientras tanto, la Santa Ruah que es madre, nos avisa de que un primer envío es urgente. Nuestra hermana filipina, la del «gud day», nos lo dice en lenguaje oriental. No pide, nos cuenta, con inteligencia y bondad la que han montado deprisa y corriendo: 30 personitas a 3 comidas por día, evitando no sólo el no-rendimiento en la escuelita, sino la salud integral de sus cuerpecitos flacos y jóvenes, demasiado desnutridos como veréis en las fotos de ayer, y demasiado duro para que sea real.

Es una buena manera de recibir a la Santa Ruah este fin de semana, recibir a los hambrientos para lo cual no necesitamos de la IA que nos lo interprete, sino que seamos humanas con nuestros pequeños, si podemos.

Gracias, gracias mil en su nombre. Seguiremos informando.

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