LA NATURALEZA EN NUESTRAS VIDAS, EN LA CATEDRAL Y EN LA CÚPULA DE LA CASA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Sí, podemos acercarnos a la Madre Naturaleza. Sí, podemos abrazar los árboles. Sí, también podemos abrazar las olas y dejar que el aire que respiramos nos envuelva lentamente y firmemente como el Espíritu de Dios: abrazando, acogiendo, penetrando todo el microcosmos que somos, todo nuestro ser. Y, sí, podemos besar la tierra y el río que corre, y sonreír al sentir el cosquilleo en nuestros labios. ¿Miedo de qué? Oh, no, no hay lugar para miedos, pues ella está ahí, Madre Naturaleza, elegante, purificada por un largo retiro, majestuosa y accesible, como siempre. ¡Cuánto la hemos echado de menos estos … Continúa leyendo LA NATURALEZA EN NUESTRAS VIDAS, EN LA CATEDRAL Y EN LA CÚPULA DE LA CASA DE LOS DERECHOS HUMANOS