Algunos niños de Plant a Dream con sus padres
En Caritas Bliss Eco Farm seguimos dando gracias a Dios por cada cosecha, cada nuevo aprendizaje y cada persona que hace posible nuestra misión. Lo que cultivamos en la tierra se ha convertido también en una manera de cultivar esperanza en nuestros jóvenes, nuestros niños y sus familias.
Nuestras cosechas de calabazas, sésamo, malunggay, roselle, okra, patola, bignay, galanga y chayote nos recuerdan que una semilla plantada con paciencia, cuidado y esperanza puede dar frutos abundantes. Los alimentos que producimos contribuyen a la alimentación de nuestros jóvenes agricultores, de los niños beneficiarios y de sus familias, al tiempo que nos permiten enseñar a nuestros YSLEP Agri el valor de la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria y el aprovechamiento responsable de los recursos.
Pero no queremos limitarnos a producir alimentos. Queremos que nuestros jóvenes descubran que la agricultura puede ser una profesión de esperanza, una fuente digna de ingresos y una oportunidad para construir un futuro mejor. Por eso les ofrecemos experiencias prácticas en producción agrícola, transformación de productos, comercialización y emprendimiento.
Nos llena especialmente de esperanza comprobar que ya empiezan a abrirse oportunidades concretas. El interés de una empresa de panadería por utilizar nuestros productos de malunggay y su pedido mensual de 50 kilos han mostrado a nuestros jóvenes que cultivar la tierra puede ir unido al emprendimiento y a la creación de un mercado. Estas experiencias les ayudan a comprender que pueden convertirse no solo en agricultores, sino también en jóvenes emprendedores capaces de crear oportunidades para ellos, sus familias y sus comunidades.
Al mismo tiempo, seguimos aprendiendo a cuidar mejor nuestra tierra. La separación y reutilización de residuos, el compostaje, el aprovechamiento de la cascarilla de arroz, la conservación de semillas y la instalación de un sistema de riego por goteo forman parte de nuestro esfuerzo por hacer que CBE Farm sea cada vez más sostenible. Queremos que nuestros jóvenes comprendan que cuidar la creación significa también utilizar responsablemente el agua, el suelo y todos los recursos que Dios nos ha confiado.
Alimentar cuerpos, corazones y sueños

A través de nuestro programa Plant a Dream, seguimos acompañando a niños y familias que necesitan apoyo. Cada comida que ofrecemos es mucho más que alimento: es una expresión concreta de cariño, dignidad y solidaridad.
Nos alegra ver los cambios que se están produciendo en nuestros niños. Estamos comprobando avances en su nutrición, en su rendimiento escolar, en su confianza y en su participación. Las tutorías, la oración, la formación en valores, el deporte, el baile, el canto, el dibujo y las actividades de higiene les ayudan a crecer de una manera integral.
También queremos enseñarles que recibir ayuda implica aprender a asumir responsabilidades. Por eso participan en tareas de limpieza y cuidado de sus hogares y de su entorno.
Nuestra misión no se dirige solamente a los niños. También queremos acompañar y fortalecer a sus madres. Les animamos a organizarse como grupo y a aprovechar las oportunidades de formación y de generación de ingresos que ofrecen los programas de desarrollo de la comunidad. Nuestro deseo es que puedan avanzar hacia una mayor autonomía y ofrecer mejores condiciones de vida a sus hijos.
Formar jóvenes para servir
Para nosotros, la formación de nuestros Youth Servant Leaders and Scholars no termina en el aprendizaje académico o agrícola. Queremos ayudarles a crecer como personas responsables, disciplinadas, compasivas y comprometidas con el servicio.
A través de los encuentros de formación, la oración y las experiencias de trabajo y servicio, nuestros jóvenes aprenden que los dones y las oportunidades que han recibido llevan consigo una responsabilidad. Queremos prepararlos para que algún día puedan ser buenos agricultores y emprendedores, pero también líderes capaces de servir a sus familias, a la Iglesia y a sus comunidades.
Nuestros jóvenes han tenido además la oportunidad de representar a San Carlos en diferentes iniciativas y concursos provinciales relacionados con la gestión de residuos, la agricultura ecológica y el Young Farmer Challenge.
Estamos profundamente agradecidos a nuestros donantes, colaboradores, autoridades locales, voluntarios y a todas las personas que caminan con nosotros. Gracias a su generosidad podemos seguir alimentando a nuestros niños, formando a nuestros jóvenes y desarrollando una finca que es al mismo tiempo lugar de producción, aprendizaje y servicio.
Sr. Alma I. Mangao, SFCC
Descubre más desde ESPIRITUALIDAD INTEGRADORA CRISTIANA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


