RUAH: del microcosmos al macrocosmos

Foto de Steve Johnson en Pexels

Sin saber muy bien por qué, me encuentro, estos días, esperando Pentecostés  como una niña esperando a los reyes. Digo que no sé muy bien, sólo lo sé un poco bien. Es decir, que sí que espero recibir algo esta celebración de la Ruah. Que sí que estoy expectante.

¿Qué más puedo esperar que no tenga?

Como una melodía, como un perfume, como el aire, permeas todo, estás en todo. Y…no invades ni controlas, ni vigilas ¡estás!

Estás desde lo más íntimo y recóndito de la persona  a las  galaxias, a  las cataratas que rugen entonando su alabanza entre ríos, a la semillita que enterrada pasa desapercibida y está llena de vida de fruto de futuro.

¡Estás Ruah! No tenemos que esperarte, ni invitarte. No tenemos que buscarte en nuestras noches o miedos…Sólo reconocer tu silencio, silencio preñado de vida. Sólo acoger tu palabra silenciosa y potente como la catarata y como la lluvia fina, el txirimiri que empapa la tierra, y que  ayuda a la vida.

Sólo respirar tu “aire” que une el microcosmos que soy con el universo- macrocosmos del que  participo. Mi respirar me une al respirar de todos los seres vivos. Posiblemente ha pasado por nuestros pulmones el aire que respiró Jesús, el aire que respiró María Magdalena…nada se pierde, todo vuelve, todo encaja. Todo es Vida.

Tu presencia Ruah me sobrecoge, espíritu de Dios, casi no me lo creo ¡estás!  ¡Siempre estás! ¿Por qué vivo sin disfrutar más de ti? me cansan las dificultades, y cuando las miro de frente, respirándote, cambia su impacto en mí.

Aunque prefiera la noche y atranque mis puertas ¡estás! Esperas el día, el año, mi “kairos” en que te deje que me cuentes, sentada en tus rodillas, lo que tengo de ti, ese aire de familia que me da identidad y fuerza.

La comunidad llama a esos parecidos  “carismas o dones”. Yo sé que son tus regalos para andar mi camino hacia mi pascua y mi pentecostés. Para que sepa andarlos con las  otras profetisas y ancianas, niños y familias. Respirando el mismo “aire”. Acogiendo los regalos de cada una de ellas, con respeto y veneración. Sin dejar que nadie imponga el suyo como mejor, sino que como en una orquesta, que cada una toque su instrumento escuchando a cada uno de los otros al ritmo de la conductora Ruah.

Mira el universo, me dices muchas veces, asómate al hermano bosque, a tu querido mar azul intenso que te devuelve el aliento. Eso es, su ser quien es, sin pretender ser otro origina esa belleza y creatividad indescriptible. El orden que tu aliento creador insufló al cosmos y al ser humano.

No sé dónde voy, ni dónde piso pero “estás”. Me lo dicen las estrellas a pesar de las nubes y críticas. Me lo dice la lluvia a pesar de sentir el barbecho.

Eres fuente de vida, aliento vital. Y estás, siempre estás. Nunca controlas.  Empoderas, capacitas, animas, fecundas.

Joel 3,1-2

Así dice el Señor Dios:

Derramaré mi espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestras hijas…también sobre mis siervas derramaré mi espíritu en aquellos días…

Me encantaría que compartiéramos dones y carismas. Si te animas, la Ruah es aire puro, fresco, y su presencia tiene el dinamismo del primer aliento.

Sería una bonita manera de empezar a profetizar. O seguir haciéndolo las muchas que ya lo hacéis y tanto bien aporta  al universo. Gracias.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Para quienes todavía no lo hayáis visto

Amigxs que comparten su alegría en la tarea común

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Juan 15: 9-17

“Igual que el Padre me demostró su amor, os he demostrado yo el mío. Manteneos en ese amor mío”.

Hablábamos la semana pasada de ese seguir con Jesús para que él siga con nosotros y así poder dar fruto; eso sí: “para que llevéis dentro mi alegría y así vuestra alegría llegue a su colmo”. Todas nuestras frustraciones, desengaños, faltas de esperanza, fatalismos, responden a que no nos salen las cosas como queremos y desde luego eso no corresponde al amor auténtico sino al ego.

Hace un momento llamaba una amiga nerviosa, frustrada, escandalizada y dolida y expresaba su dolor ante una iglesia que parece estar sorda y muda ante tanto sufrimiento de los más pobres, pero se alía con los poderes políticos que le defienden a ella como institución y se culpaba ella, mi amiga de no hacer más, de ser cristiana de nombre y no comprometerse más. Decía: no me siento con capacidad de orar porque Dios no puede estar contento con nuestra manera de obrar.

Todo lo que nos quita la paz y nos produce desasosiego es sospechoso. Es verdad que el sufrimiento de los otros nos interpela pero cuando me coloco en el centro, aunque sea con la mejor de las intenciones, necesito que me objetivicen y me ayuden a separar el trigo de la paja. ¿Le dejo a Dios ser Dios?

El gozo nos dice Jesús, nos viene de “mantenernos” en ese amor de Dios que se traduce en el amor concreto que Jesús nos tiene y nos demuestra de una manera tan palpable y tan real, hasta dar la vida. Cuando trasladamos esa vivencia a la comunidad se convierte en un gozo indescriptible: sensación de apoyo, armonía, entendimiento suma de talentos y creatividad.

 De ahí nace la auténtica amistad. La amistad no me parece la palabra con la que una inmensa mayoría de cristianos definirían su relación con Dios. “Hijos”, “siervos”, “trabajadores de la viña” por no mencionar otros términos, son los que se nos han inculcado a lo largo de los siglos y han perdurado hasta hoy.

El evangelio de Juan, según la prestigiosa teóloga norteamericana, Sandra Schneiders, tiene como centro un tema: “la revelación”, que  a lo largo de la historia ha sido reducido en muchas ocasiones a “información”, más relacionado con proposiciones dogmáticas que se han quedado frías y nos suenan a mandamiento.

La revelación tiene que ver sobre todo con relación. Expresa no tanto conocimiento teórico e información, como auto comunicación. Esta auto-revelación es siempre una invitación a la otra persona a entrar en su intimidad: una invitación por tanto a compartir vida. Esta vida compartida, conduce a la amistad. Y ésta es un proceso largo y a lo que nunca nos referimos como “ya he llegado”.

La revelación es un proceso que nunca está “acabado”. Jesús se va revelando en un proceso y es en ese mismo proceso en el que vamos desarrollando lo que es el auténtico discipulado.

Ese amor del que nos habla Jesús se ha traducido por acciones en favor de los demás y amar a  Dios igual a cumplir sus mandamientos. Durante siglos eso hemos entendido que era el evangelio y formar parte de la comunidad cristiana. ¿Para qué darle más vueltas?

En el siglo XXI, o entramos en el sentido profundo de la mística o no hemos entendido nada. En ese cambio de sierva a amiga, cualquier ser humano, hombre o mujer, comprende la elección, la llamada, el encargo como fruto de una relación profunda de amor esponsalicio, apasionado, que lejos de ser intimista o ñoño, provoca tal pasión que la persona es capaz de vivir dando la vida hasta el extremo.

Ese gozo, ese amor y esa vida son el fruto para compartir. La vida se expande….

Carmen Notario SFCC

ANOCHECÍA, COMO CADA DÍA…

Foto nuestra

Pero esa tarde fue especial. Tratar de recoger en unas líneas es imposible, tanto como transmitir un paisaje maravilloso con una foto de móvil barato: los matices, las expresiones de las caras, el trabajo aportado de cada uno, sencillo y profundo.

¡Chapeau! hermanxs de comunidad online que el sábado hicimos nuestra celebración del Tiempo de Pascua. Eramos 31 personas de todas las regiones de España, Bélgica, y dos religiosas de Colombia. Ibamos “admitiendo” a nuestro templo virtual a cada uno con rostro y nombre, sencillo, sonrientes, entrando y saludando, presentándonos para los que no nos conocíamos.

La primera rueda fue decir quienes éramos y brevemente como estábamos. Un poco tímidos al principio, varias personas más expertas iniciaron su compartir con cercanía y profundidad; algo se puso en marcha. Había vida, había experiencias, había palabra compartida.

Nadie presidía, sólo una sencilla coordinación para indicar los tiempos y los diferentes movimientos de la celebración. Todos a una, en un silencio que impresionaba iniciamos el compartir escuchando con toda el alma a la persona que, rompiendo la timidez, compartía su reflexión breve del Evangelio del domingo.

El texto se preparó con tiempo. Sabíamos que ese día sería especial no por la buena música o buena homilía del de turno (bien escaso), sino que sería especial porque sería “fruto de nuestro humus- realidad y nuestro trabajo”, en igualdad, con delicadeza, comunicado y acogido como Palabra de Dios hecha carne en los educadores, médicos, administrativos, políticos, amas de casa, diseñadora gráfica con hijos propios y adoptados… de diferentes edades y circunstancias vitales.

Me impactó la capacidad de transmitir cómo la Palabra ilumina nuestras realidades. No era teórico. Parecía que Jesús iba a “pedir ser admitido” en la pantalla en cualquier momento porque si El se hace presente cuando ve gente que da la vida, ese era su momento, y lo fue. Uff!!! como un susurro en el gemido del dolor que cada uno llevamos con más o menos gracia.

Vi sufrimiento en los educadores -de profes de Universidad a maestros, pasando por secundaria- un año especialmente complicado, han salido muchos problemas serios en los chavales, en sus familias: desempleo, covid, falta de perspectiva de futuro…

Las sanitarias agotadas, demasiado trabajo, a veces desorganización, sentirse desbordadas para también acoger a una población crispada por la situación…

Otros esperanzados porque sus ong’s caseras o nuevos partidos políticos van cobrando fuerza por su sensibilización con la realidad del planeta y las consecuencias a nivel socio-económico y sobre todo “humano”.

Varias personas agobiadas por mayores a su cargo además de trabajo, familia…emocionalmente afectadas por tanta vulnerabilidad.

Y el eterno comentario sobre la iglesia, que no voy a repetir. Dicen que no encuentran a posibles obispos en nuestro país. Yo el sábado vi a laicos, laicas y religiosas capaces de ello y mucho más. Gente que se forma, que trabaja, que tiene profesiones comprometidas, y que tienen o no familia, pero que intentamos estar ahí, donde respira la vida.

Yo les daría a la mayoría la autoridad para acompañar comunidades, como en los inicios del cristianismo. Ellas y ellos, sin báculos, con la consagración del bautismo, ejerciendo un mano a mano con el Resucitado. Sin pagas, sin púrpuras, sin templos, con el evangelio en el corazón y una comunidad que acompaña y a quien acompañar.

Le decíamos a una religiosa que había invitado a varias amigas, organiza algo en tu área, acompaña a estas personas hambrientas de espiritualidad y comunidad. No nos amedrentemos porque no nos sintamos preparados. Es un error que los laicos se dediquen a leer y leer comentarios de otros, pero que a la hora de compartir, piensen que no tienen nada que decir.

No podemos desmerecer al Resucitado que todos los días, nos espera en la orilla de nuestra vida con unos peces asados y una gran sonrisa para que recobremos el aliento y le sigamos donde la vida nos conduce porque, como nos decía el domingo, él nos sigue. El permanece en nosotrxs y nos sigue donde vayamos, porque él sí se fía de nosotros. La iglesia no, por ser mujeres, laicos…nos desautorizan, pero el Señor resucitado nos llama por nuestro nombre y nos sigue en nuestras tareas.

Ese modelo de iglesia tradicional, está terminando porque ya no refleja el espíritu del nazareno. El también cogía la copa de vino, del buen vino de la vida y lo compartía con su gente. Y eso hicimos, cada uno en su casa, teníamos la copa preparada, algunos de zumo de uva por respeto a procesos de desintoxicación, y la levantamos emocionados y nos sentimos Uno.

Cuando al final pedíamos por las necesidades fue gracioso descubrir que la mayoría dábamos gracias, ¡claro! cuando estás a gusto, ves más lo que te sobra que lo que te falta.

De verdad que nuestra pantall-casa- templo no se vacía, todos queremos repetir y acercar a amigas y a hijos… así fue al principio. ¡ Una pasada de sencillez y profundidad!

Gracias

Magda Bennásar Oliver, sfcc

SEGUID CONMIGO QUE YO SEGUIRE CON VOSOTROS

La comunidad nos propone hoy el texto de Jn 15,1-8.

Leemos el texto y después tratamos de comprenderlo:

V 1: la vid es el símbolo de Israel como pueblo de Dios. Y es Dios quién ha plantado y cuida esta vid.

V2 y 3: no se produce fruto cuando no se comunica la vida que se recibe. Quien ama se incorpora en un proceso que se hace posible por la limpieza que hace el Padre: hay una limpieza inicial al hacer la opción por el mensaje de Jesús que ya nos plantea tomar decisiones y luego, una limpieza que se origina por el mismo proceso de seguir optando por el amor.

V4: la unión entre Jesús y los suyos es la condición para la existencia de la comunidad.

V5: entre él y los suyos existe una unión íntima, comparten la misma vida.

V6: el que no sigue con él es el que rechaza el amor, y como consecuencia se seca, se queda solo, muere.

Estrictamente hablando esta breve exégesis podría explicar, para el lector habitual, el significado del texto de hoy.

Haciendo Lectio* con el texto, esta parte sería la lectura y estudio de la Palabra.

Ahondando en el proceso me pregunto qué palabra o frase “emerge” de todo el texto de hoy: y para mí está claro “sigue conmigo que yo seguiré contigo”.

Leía que una mujer china cuenta como perdió el contacto con la tierra cuando empezó a usar zapatos, a los 20 años. Ahora se dedica a acompañar terapias en el bosque para personas que, como ella, por demasiado asfalto y consumismo o falta de información, nunca conectaron con la tierra, o se olvidaron de actualizar esa experiencia periódicamente.  Muchos de estas personas  hoy se sienten vacías, sin espíritu o con poca vitalidad, incluso con adicciones para llenar vacíos, que deja el no estar conectados.

“Sigue conmigo que yo seguiré contigo” nos dice Jesús en el texto post-pascual de hoy. Sigue conmigo es fácil de comprender, nos lo han predicado: “Déjalo todo y síguele…” pero nos han dicho menos qué significa que él sigue con nosotros, que él nos sigue para que no cortemos el contacto.

El Jueves Santo veíamos cómo nos lavaba los pies, y nos preguntábamos, Señor ¿qué haces ahí? Hoy nos responde: sigo contigo, donde tú estás, te hago lo que necesitas, para que puedas ir y conectar con los hermanos, con la hermana y madre tierra, tan maltratados hoy.

También el espíritu creado nos dice Sigue con-migo, no me maltrates, somos a-migos, porque yo sigo contigo, mientras quieras.

Mantener la conexión y que fluya de ambas partes es el fundamento de todo. Sin ello nos des-conectamos, des-amigamos, y destruimos; explotamos, a personas y naturaleza.

La potente imagen de la vid y el sarmiento. La unión intrínseca, no-dual, profunda que produce el gozo del buen vino; el vino fruto de esa intimidad de la vid con el sarmiento, abrazados y enraizados en el mismo suelo-tierra.

Al beber un vino recuerda, es fruto de intimidad y de conexión. No sé si nos podía Jesús ofrecer una imagen más mediterránea.

¡Cuánta amistad, comunión de vida, alrededor de una mesa y de una copa de vino…!

No lo agüemos con nuestra miopía. Lavemos pies, y compartamos el vino de la conexión y el gozo del Espíritu se percibirá en nosotros.

Y esa intimidad nos lleva a descubrir nuestro origen, no sólo en la fe, sino también, como nos indica la espiritualidad de la Tierra, nuestro origen como materia y energía. Entendemos que ahí también revoloteaba la Ruah, el Espíritu, la fuerza del amor que ha hecho y sigue haciendo evolucionar todo, absolutamente todo en un dinamos/dinamismo imparable.

Hace unos días celebrábamos el Día Internacional de la Tierra, e invitábamos a los lectores y amigos de nuestra web/blog a contemplar el ciclo del amanecer hasta el atardecer y luego la despedida de la luz por unas horas y otra vez la maravilla del amanecer, imparable, radiante, iluminando todo.

Y para recordar el ciclo, a lo largo del día, encender una vela. Dicen los maestros de la espiritualidad de la Tierra que es importante que ritualicemos los ciclos, y que en ello incluyamos a nuestros pequeños educándoles desde este otro paradigma.

Estos niños tan íntimamente unidos a nosotros, padres/madres, educadores, médicos… ¿qué intimidad pueden ver de nosotros con la Tierra? Muchos vamos al monte y a la playa, pero aprovechar estos espacios para indicarles en su lenguaje y según la edad, la inter- conexión de todo ello con nosotros.

Tal vez sería más fácil explicar que es Jesús quien nos lava los pies de nuestro pisotón ecológico y desde ahí, encariñarles con un Jesús amante acérrimo de la naturaleza y de los niños, y llevarles a conocer una vid y contarles nuestra historia de hoy.

¿Quién no se encariña de alguien que habla así de Dios, poniendo estos ejemplos e imágenes? Con la tecnología de hoy podemos apoyar catequesis y formación de niños y adultos de otra manera más actualizada y que nos haga vibrar.

Nos dice Thomas Berry en “The Sacred Universe”:  “Es un reto narrar la historia del nacimiento del humano de nuestra Madre Tierra. Una vez que la historia se ha contado, resulta obvio lo significativo que el título Madre Tierra es. Nuestro largo período sin madre del planeta Tierra ha terminado. Y si no termina es debido a las espiritualidades anteriores que han dominado nuestras mentes y acciones.

Un fuerte cambio se ha realizado en esta relación madre-hijo. Hasta hace poco, el hijo era cuidado por la madre. Ahora, sin lugar a dudas, la madre tiene que ser profundamente cuidada por el hijo. Este ha madurado, se ha convertido en adulto. La relación Tierra-humano necesita realizar un proceso de conversión, que primero será de reconciliación para ir entrando en una relación de intimidad e interdependencia. Estamos en este período…”

“Sígueme que yo seguiré contigo”.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

 *(Si quieres info sobre el proceso de lectura orante de la Palabra, contacta).