QUE TODO SEA UNO

Puesta de sol

“Padre, guárdalos unidos a tu persona-eso que me has entregado-, para que sean uno como lo somos nosotros” (Juan 17,11b)

Me atrae esta traducción, porque refleja una gran intimidad y confianza de Jesús en su Padre (Abba). Si comprendiéramos un poco el significado y las consecuencias de esa relación, tendríamos más fuerza para vivir con menos agobio y negatividad. Me descoloca que se inviertan miles de millones en todo el mundo para informarnos de cada contagiado de covid a todas horas, y lo que es vital de verdad se quede encerrado en un libro no leído en una estantería.

Me da la impresión de que teniendo la fórmula no damos en el clavo. Tal vez no hemos hecho del todo nuestra  la esencia del amor incondicional y total de Dios.

Ese amor materno, cercano, al que Jesús llama Abba le permite aceptar el regalo de la persona de ese Abba en su vida porque experimenta que esa relación es tan buena que unifica todo. Y que esa unidad no es una ecuación o una exégesis complicada que hay que interpretar, esa unidad, si es tal, produce amor.

¿De qué amor estamos hablando?  De la calidad de amor que toma forma en todo y en todos: desde la naturaleza al último niño o niña naciendo en estos momentos en todo el mundo.

Muchas personas temen demasiada cercanía con la divinidad, por una mala formación religiosa. Debemos deconstruir los ídolos que intoxican nuestra mente y espíritu, causándonos  incluso enfermedad que significa ausencia de firmeza, en nuestros cuerpos y mentes.

El amor es una experiencia inexplicable, sólo podemos poner ejemplos, espejos, de ahí el término Abba que emerge de la relación de Jesús con el Dios que va experimentando.

Casi seguro que las personas que leemos estas líneas somos madres o padres o abuelas o consagrados que deseamos una formación integral positiva y actualizada para nuestros seres queridos o alumnos.

La toma de consciencia de Jesús de que Dios es como un Abba, nos invita a entrar en una relación con ese Dios que él nos transmite y dejar que esa relación se desarrolle.

Creo poder decir que muchas personas estamos viviendo esta experiencia hace años, con sus más y sus menos, pero con fidelidad y seriedad y podemos decir hoy que ese profundo texto, nos lleva más allá de las personas a integrar al cosmos:

Que TODO sea uno, nos saca del antropomorfismo exacerbado que la cultura occidental nos ha impuesto y la institución eclesiástica ha cultivado, y nos lanza a una súper maravillosa integración de todo lo creado en labios de Jesús.

Padre que Todo sea uno. Que no rompamos esa unidad de la vida, en sus millones de formas, en ese entramado indescriptible de eco sistemas, de hábitats,de redes y conexiones que permiten que todo fluya, que la vida siga, que el oxígeno esté siempre ahí y el mar no salga de su cauce y el agua dulce se almacene en los  acuíferos y pozos en el subsuelo y las flores se dispongan para que las abejas entren en su corazón y se lleven el polen que hará posible que en nuestras mesas haya fruta y verdura y carne y pescado y vino y cerveza y  miel y nueces…

Todo está ahí, siguiendo unas leyes de un amor infinitamente sabio que otorga la capacidad a cada ser vivo a desarrollarse, a dejarse hacer en un ciclo fascinante de corrientes, vientos, lluvias, sequías, producción y cariño.

Que todo sea uno significa también que dejemos ser para no invadir y con esa actitud dividir, es decir, romper el ciclo de la vida, y ser incluso involuntariamente los que interrumpimos las cadenas de vida y energía que producen todo.

El bosque, como ejemplo de unión, tiene su modo de comunicarse los peligros. Si un árbol está enfermo el resto se pone en marcha y le hacen llegar nutrientes sanadores, y le protegen desde sus claves, de la mano invasora, destructora, avariciosa, consumista del que se cree el rey de la creación.

Y si eso es así, si nuestra capacidad maravillosa de ser conscientes nos conduce al egoísmo letal, ¿qué primeros pasos podemos dar para convertirnos, por lo menos, en seres tan integrados como los árboles?

Ellos, los árboles, viven la experiencia de todos ser uno, se ayudan, protegen, cuidan y saben que sólo si cada uno está bien enraizado puede estar firme y hacer bosque, vivir su identidad y cuidar de los otros.

¿Qué nos falta al ser humano para vivir algo tan básico y aparentemente tan poco común?

Me atrevo a lanzar que es la propia persona la que está dividida por dentro. Es decir, nosotros, como colectivo humano, no hemos logrado la integración de mente-espíritu-cuerpo. Mucha culpa la tiene el dualismo que nos ha valorado el espíritu por encima del cuerpo, o la mente-razón por encima de la experiencia.

Que Todo sea Uno. Que estemos integrados. Que trabajemos en la naturaleza y con ella para que nos enseñe, para que de su mano aprendamos a integrarnos en diálogo de amor con el Dios que nos da una creatividad como la suya y una oportunidad de tiempo limitada para realizarnos en comunión con todo.

Os invito a meditar como proceso hacia esa integración. A escuchar a las personas que hacemos Lectura Orante de la Palabra, porque nos conecta con el bosque que es nuestra interioridad y nos pone en comunión con Todos y Todo.

El camino es precioso y la experiencia única. Sabes que puedes ponerte en contacto si lo deseas.

Que Todo sea uno, este año 2021 nos invita y urge a ello.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Al calor del hogar

Ante la perspectiva de un fin de semana frío, en el que se nos aconseja quedarnos en casa, “entrar dentro”, cultivar la interioridad, os invitamos a empezar este ejercicio de lectura orante de la Palabra que está ayudando a tantas personas a alimentar su espiritualidad, a renovarla, a afrontar problemas personales y familiares serios…

https://espiritualidadintegradoracristiana.es/2020/12/20/curso-acompanado-sobre-la-lectura-orante-de-la-palabra-base-de-la-oracion-afectiva/

Nature in our lives, in the cathedral, in the house of human rights

Published on Global Sisters Report (https://www.globalsistersreport.org)Jan 7, 2021

2014_03_18_001_Innen_und_Außen RESIZE.jpg [1]

The Chapel of the Blessed Sacrament, created by artist Miquel Barceló, in the Cathedral of Santa Maria de Palma in Palma de Mallorca, Spain (Wikimedia Commons/ Friedrich Haag)

Yes, we can approach Mother Nature. Yes, we can hug the trees. Yes, we can embrace the waves and let the air we breathe permeate us slowly and firmly like God’s Spirit: hugging, embracing and permeating our whole microcosm, our whole being. And, yes, we can kiss the earth and the running river, and smile at the tickling on our lips.

Fear what? Oh, no, no room for fear, for there she is, Mother Nature, elegant, cleansed by a long retreat, majestic and accessible, as always.

How much we missed her these past months, when most of us couldn’t go out of our flats except for emergencies.

Mother Nature’s cry, during these past months, has been like the illness of a gentle mother who has been taken for granted always, except on her birthday, a mother who has been used and exploited to satisfy our needs and desires and wishes.

Perhaps — now that we have missed her so much — we’ll treat her in a loving and gentle way. It is not too late. Sometimes when a person who is close to us dies, we regret not having said how much we loved her; now, there is still some time left to rethink our relationship with the planet.

But nature doesn’t need words, rather she needs respect and, yes, respect. Like any living being she unfolds and becomes her best self when she is acknowledged and loved. Now is the time! There is still some time left.

Many lovers of nature think that we need to ritualize almost every change, movement, season … as a way to hold it sacred.

I bow to the sun, every morning, when I go out early for a morning contemplative walk — and there he is, rapidly bringing light out of darkness! There he is, covering everything with color and warmth.

I can either walk fast, paying attention to myself and my breathing… or instead offering my heart’s attention to what is before me, given to us freely. And slowly I may allow myself to become part of it all:

… the smell of the trees freshly awakened; the color of the sea, just painted; the people driving fast for work; the people out here wishing good morning to each other … everything becomes sacred, and different each day.

I find myself taking pictures of the same places, because “today the color is different or this angle offers a better perspective,” and I smile, like a mother taking yet another picture of her most beautiful child.

There is a spot nearby, where I can see the moon coming out almost simultaneously with the sun setting. Awesome!

And before going to bed I love to say good night to the stars — just on top of my head if I can just remember to look out and up, instead of only looking in and down.

Those most precious times of the day and the night: We all know they coincide with the Liturgy of the Hours, in a splendid and life-giving way. How can we forget? Nature is a living psalm, always in inclusive language, always speaking to our heart.

Can you imagine having it all together in a cathedral?

You may know of many places where nature comes in the church. My story is from my city’s cathedral in Palma de Mallorca, Spain.

Like many other cathedrals in Europe, first it was a mosque and it was deconstructed (13th century) to become a cathedral. Like we do today, we cut down full forests (nature’s cathedrals) to make things we want. Religion can become a commodity too, if it’s not in touch with reality, with people’s spirituality. Today we wouldn’t deconstruct that cathedral, would we? I like to believe that today we’d unite in one magnificent building holding the sacredness of the different religions in its walls, in its liturgies.

Palma’s cathedral has had different renewals to adapt to today’s world, without losing the taste and sense of a cathedral leaning out at the Mediterranean Bay of Palma.

The most recent renewal was done by a painter from my hometown, Miquel Barceló. Barceló is a painter and ceramist; like most of us in Mallorca, he is in love with the Mediterranean and its colors and its fruits. He is able to convey the world outside, into a room, the Chapel of the Blessed Sacrament in the cathedral.

He brings the forests of the seabed as well as the fruits of the earth in a breathtaking combination of spirituality and reality, of beauty and justice.

He also painted the dome in the Hall of Human Rights [2] for the United Nations in Geneva.

When nature becomes part of our sacred spaces, it seems we interiorize it in yet another mystical way. Perhaps we could say that there are other ways of talking and teaching about our faith and about equality and justice beyond the classical stories.

Imagine you take your nephew or your class to visit the cathedral, and you let them tell you what they see in this amazing room … I think it would touch them profoundly. Perhaps it would be easier to say that someone is ready to give his life because people destroyed all the beauty you can feel, see, touch in a place like this, than say that people killed Jesus because he was too good.

Perhaps a child’s creativity would be awakened and nourished by images in our churches that are also in our landscapes, and in our news, and in our U.N. human rights meeting room.

Perhaps we would all grow in awareness and in creativity to enjoy the gifts given to us for a period of time.

In The Dream of the Earth, Thomas Berry said it so well:

In our present context, failure in creativity would be an absolute failure. A present failure at this order of magnitude cannot be remedied later by a larger success. In this context a completely new type of creativity is needed. This creativity must have as its primary concern the survival of the Earth and/IN its functional creativity. Concern for the well-being of the planet is the one concern that, it is hoped, will bring the nations of the world into an international community.

Whether we are at home, in the cathedral or in the house of the nations, the planet permeates our lives reminding us of our most sacred creativity and that of the planet. Let’s keep our hearts alert and awaken!

Magda Bennásar, sfcc

¿Por qué revelación?

Photo by Pixabay on Pexels.com

Después de que todo el montaje navideño termina es, tal vez, el momento de recuperar el sentido de lo que hemos celebrado y de lo que se nos ha comunicado.
Es muy propio de nuestra cultura griega buscar en el léxico algún término para explicar o describir lo vivido. Y muchas veces decimos: no encuentro la palabra, no sé como explicarlo…y no coincide siempre con grandes experiencias pero sí con experiencias reveladoras que quiere decir desveladoras de algo que antes estaba velado u opaco y que despacio se me presenta más claro o más diáfano.

Todo eso se resume en el corazón creyente, buscador, con un término proveniente del griego “epifanía”: revelación, manifestación. Navidad no es una fiesta familiar, así la hemos convertido quitándole mucho de su sentido propio y profundo en detrimento de nuestra fe. No porque una celebración familiar sea mala, Dios me libre, sino porque no es el significado propio y todo el montaje alrededor de familia, regalos, comidas, de encuentros y desencuentros muchas veces vela más que desvelar su sentido auténtico.

Y digo en detrimento de nuestra fe porque la comunidad cristiana nos pone delante de nuestros sentidos un montaje si queréis, muy distinto, y al no tener tiempo ni tal vez herramientas para desbrozarlo, se pasa, una vez más y seguimos corriendo buscando sentido, dejando atrás un reguero de contenidos, de manifestaciones, de epifanías sin recoger. Eran, son, el regalo del mismísimo Dios a ti, a tu familia, a la comunidad, al Universo.

En lenguaje simbólico bíblico una revelación es una estrella, es decir, una manifestación de Dios, es como una luz sesgada o indirecta que pasa a través de lo común y ordinario de nuestra vida.

Navidad, epifanía son momentos en nuestra vida en que se nos hace un poco de luz
sobre el significado de todo, que tal vez seguimos sin entender pero empezamos a
comprender a intuir a acoger en nuestro interior.

Puede ocurrir a través de alguien que “me escucha” o alguien que nos valora y
acompaña, o alguien que con su vida, con su proyecto trae esperanza a la mía. Tal vez una circunstancia no buscada…Puede ser un encuentro con el Dios del silencio que nos habita y acompaña en la noche y de pronto su Palabra, su Presencia tenue me regala paz, renueva mi confianza, aunque siga sin entender en la noche. Es algo así eso de la estrella, como decimos “estrella fugaz”…sólo quien está atento y despierto la percibe, la siente, la ve.

Es propia en este momento de la reflexión la pregunta ¿quién o qué ha sido estrella,
revelación en mi vida, en este año que estamos despidiendo, mientras el otro empuja con ganas y con vida nueva para los despiertos?.
La conclusión sería, si algo, alguien…ha traído luz, es Dios quien te habla a través de
ello o ell@s. No dejes que sea fugaz. Es la ruta que te indica por donde ir, por donde
llegar.

Nuestra historia de salvación está llena de personas que a la luz de lo normal son
diferentes. Son mujeres y hombres que acogen en sueños o despiertos esas delicadas luces que sólo el Dios del amor puede regalar con esa delicadeza. Ella no busca deslumbrar ni interferir en tus grandes planes y proyectos. Por eso luz sesgada, tímida e indirecta porque respeta que nosotros decidamos. El amor no impone, espera.

Eso sí, si algo o alguien ha sido luz, prioriza, no lo dejes, es tu luz para tu camino. Este es el regalo de Reyes y también el nuestro, de nuestra pequeña comunidad.
Si te sirve nosotras intentamos ese camino y no digo que sea fácil pero es liberador y gozoso, acompañado de nubarrones pero siempre, siempre hay experiencias, personas, que son lámpara, por lo menos para ese tramo del camino de nuestra vida.

No se trata de propósitos, se trata de seguir la luz que el corazón inteligente te insinúa.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

¡GRACIAS ABBA! TU PALABRA ME DEVUELVE LA VIDA

Photo by Taryn Elliott on Pexels.com

Reconozco que necesito agradecer que este confinamiento de  más de nueve meses, haya sido y sea tiempo de Dios: kairós.

He visto como se multiplicaban las palabras que escuchábamos en el silencio, a través de personas y medios que hacen suya la misión de comunicar.

Empezaré por lo último. Día 27 de Diciembre unas 30 personas iniciábamos un proceso de dejarnos invadir por el Amor, con el antiguo método actualizado de Lectura Orante de la Palabra.

Hoy es el quinto día, y no puedo más que dar gracias. Me está llevando a un encuentro renovado, cálido y vivo con el Abba de Jesús, que hace mucho descubrí era también el mío. Esa experiencia, que recorre cada texto, hoy se me renueva e invita a revivirla para que todo reverdezca, sobre todo en medio de la dificultad.

¿Será por eso, porque la Ruah anda libre por casa, que la institución de nuevo nos da zarpazo?

Si es así, bendito zarpazo, que es peor que la pandemia, porque no tiene vacuna. Pido por ellos, Abba, porque son tuyos, y aunque no los entiendo, son mis hermanos. Parece que son de los que se quieren quedar con la herencia de todos, pero hay algo que no pueden ni rozar, la experiencia de Amor, de Abba, de Vida que aumenta y crece en la dificultad.

Es a esa institución a la que amo, y por ello me duele su cáncer, a la que quiero dar las gracias, porque no me permite dormirme y ver su caducidad hace que me ponga las pilas para alimentar a las personas que encuentro en los márgenes. Me resulta apabullante su mortecino actuar, su clericalismo repelente y sus poderíos enfermizos, pero yo no soy ninguna santa para juzgar a nadie. Simplemente me duele.

Y hoy quiero agradecer y apoyar a los que no se dejan comer por el sistema. A los que andan despiertos y proféticos.

Cuando de madrugada entro en el silencio de Dios, en mi casa, con la vela encendida y una mantita que me arropa, me siento afortunada y privilegiada.

Y luego, me adentro en la Palabra, con dulzura, despacio y dejo que el Espíritu elija su palabra para mí. Es una sensación de tenerlo todo, de que estoy en casa. Lo que me ocupa el corazón y la mente es pensar cómo podría compartir con más personas dónde está el tesoro…

Y ¿qué estoy escuchando estos días? :el susurro me indica dos actitudes que me dan mucha paz: “Espera y Escucha”.  

Espera, es decir, deja de trajinar y leer y… ¡Espera!  Espera que sea Dios quien te susurre su Palabra, dejemos de estar ocupando siempre el centro incluso cuando oramos, porque parece que nos distraemos si no le hablamos de nosotros a Dios. Si es así, pronto lo dejaremos porque eso no era orar.

Quien ha orado alguna vez, quien le ha percibido cerca, sabe dónde ir a retomar la experiencia, sabe dónde se quedó y si es inteligente volverá a empezar, sabiendo que ha pasado un tiempo y que posiblemente necesite un apoyo.

Este es el apoyo que este proceso nos ofrece: un acompañamiento paso a paso para llegar a Escuchar. Oír es fácil. Escuchar es de sabios.

Y aquí estamos, la comunidad virtual, para compartir, discernir, escuchar y esperar contigo la Luz.

Podéis empezar cuando queráis, acompañamos a quien nos lo pida. Si la matrícula es un impedimento dilo, te aseguro que no eres el único, aporta la mitad o lo que puedas o nada. ¡Cómo vas a dejar de responder a esta llamada por un poco de dinero! Pero si puedes, colabora, facilita que otros puedan hacerlo.

Y deseo terminar agradeciendo especialmente a las personas que hacéis posible que las cosas se sepan: Fe Adulta, Eclesalia, Eukleria , sois, junto con nuestra web: espiritualidadintegradoracristiana.es,   ángeles que para nosotras habéis acercado a miles de personas el mensaje.

No sois un blog, sois Inma y familia de Fe Adulta. César y familia de Eclesalia, Maite y Ana de Eukleria y Carmen que escondidamente mete horas de ingenio y paciencia para llevar y actualizar nuestra web. Gracias a tod@s. Sois una bendición. Vuestra gratuidad es una prueba más de la huella del Abba en vuestras vidas.

Por último agradezco a todas las personas que os fiais de nosotras, que os abrís a nuevos retos, que nos incitáis a ofrecer más y mejor…sois incansables y agotadores pero sin vosotr@s nuestra vida sería como un hogar sin chispa.

Y a tod@s aquell@s que participáis directamente de procesos…Gracias por estar ahí. Sois incansables e insaciables, pero os queremos así.

Ojalá que 2021 sea kairós para todos, es mi petición al Abba de Jesús y nuestro.

Magda  Bennásar,sfcc