Oración por la paz

The Armed Man-A Mass for Peace, Benedictus, sir karl jenkins

Hoy la comunidad cristiana celebramos el tercer domingo de Adviento, Domingo del gozo.  Gozo porque se acerca el Reino en la persona de Jesús, y ya falta menos, para que llegue. Es como un espaldarazo a mitad de camino, cuando nos entra el cansancio y el aburrimiento  y desfallecemos… ahí nos dice el profeta “Fortaleced las manos débiles, decid a los cobardes de corazón: sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios que viene en persona…los oídos del sordo se abrirán, se despegarán los ojos del ciego, el cojo danzará y el mudo cantará…”

¿Cómo podemos celebrar con gozo  la toma de conciencia de que somos nosotrxs el Mesías viniendo a través de nuestro cuerpo a nuestro mundo, a un mundo enfermo?

Suenan, de nuevo, las sirenas en el corazón de Europa, en los países alrededor de Ucrania.

El horror de la guerra está acribillando, masacrando a nuestras hermanas y hermanos en medio de un invierno crudo, cruel con los que no tienen luz, ni calefacción, ni posibilidad de atención hospitalaria.

¿Cómo podemos no orar, suplicar a las personas que causan la guerra, que se detengan, que le pongan rostro a cada persona que agreden, o violan…, que dejen de confeccionar armamento más y más sofisticado para matar más y mejor?…

Esto es Adviento la esperanza de que las espadas se refundan y en este reciclaje evolucionen  en podaderas.

Dios es así, se confía a nuestras mentes adultas y pone su carne ucraniana, rusa, africana, peruana…en nuestras manos.

¿Dónde acudir para parar la guerra? nos preguntaba un amigo asustado, hace unos días, ¿cómo colaborar por la paz?

Esta es la tarea que nos dejó el Maestro y como estamos medio ciegos y sordos a esta llamada a salvar el mundo, decimos que no tenemos tiempo, la obviamos y atendemos a otras urgencias. Y mientras tanto…el mal avanza en corazones pervertidos por la falta de amor.

Con Gandhi tendríamos que poder decir, “yo puedo detener la guerra” controlando mis agresiones, mi lengua, mis deseos inagotables de placer, de diversión.

El que es la Paz se está gestando, en ti, en mí. El príncipe de la Paz se está formando en nuestra mente.

Hoy oramos no para que Dios detenga las guerras sino para que nosotras y nosotros acojamos la semilla de la Paz que Dios nos regala y la dejemos germinar y brote y crezca. La Paz es una decisión, no es una utopía.

En Europa se presenta un invierno muy duro para los pobres, de cada vez más y para los que son enviados a luchar, para millones bajo amenaza de ataque  nuclear…para los que cruzan en pateras y luchan con cada ola desde sus precarias embarcaciones, y tantos fallecen en el intento. Para quienes no recibirán el trigo de Ucrania  porque la tierra está ensangrentada, y no está sembrada este año.

Queremos hacer nuestro su lamento, y asumir el reto de tú y yo parar guerras, detener conflictos, olvidar heridas, sembrar árboles por la paz, para que vuelva el trigo y la cosecha en Ucrania, para que las desplazadas que llegaron a nuestros países, con sus hijos e hijas, puedan regresar a casa, para que los muros derribados encuentren corazones que los levanten.

A dos semanas de Navidad, nuestro corazón está ensombrecido por el miedo y la duda de un largo interrogante ¿hasta cuándo?

Tú y yo podemos educar para la Paz, podemos trabajar para que haya Paz: escribiendo, creando música, cultivando, educando…para la Paz. Tenemos la fuerza, somos David frente al rígido y gordo Goliat, pero, basta dar en el clavo, acertar el golpe para derrumbarlo.

Pensemos, oremos, trabajemos, por la Paz. La solución la tenemos dentro, está gestándose, no la abortemos.

Cuidemos del Planeta, de la tierra que nos nutre. No más sangre en Europa, donde todavía hoy, sale la tierra mezclada con sangre de las últimas guerras. Pudimos verlo en Bélgica, y podemos escuchar el lamento, en Alemania, de personas cuyos padres y abuelos  lucharon durante el holocausto. Es la tiniebla que todavía ensombrece rostros culpabilizados por un crimen colectivo.

No pidamos por la Paz. Seamos Paz. Hoy, ahora, saliendo del confort como nos dice Isaías. Somos las y los Príncipes de la Paz hoy.

Amén


Today the Christian community celebrates the third Sunday of Advent, the Sunday of joy.  Joy because the Kingdom is approaching in the person of Jesus, and it is not long now until it arrives. It is like an encouragement halfway, when we get tired and bored and faint… there the prophet tells us: «Strengthen the weak hands, say to the faint-hearted: be strong, do not be afraid. Behold your God who is coming in person…the ears of the deaf will be opened, the eyes of the blind will be unstopped, the lame will dance and the mute will sing…»

How can we joyfully celebrate the realization that we are the Messiah coming through our body into our world, into a sick world?

The sirens are sounding again in the heart of Europe, in the countries around Ukraine.

The horror of war is riddling, massacring our sisters and brothers in the midst of a harsh winter, cruel to those who have no light, no heat, no possibility of hospital care.

How can we not pray, beg the people who cause war to stop, to put a face to each person they attack or rape, to stop making more and more sophisticated weapons to kill more and better?

This is Advent, the hope that the swords will be recast and in this recycling will evolve into pruning shears.

God is like that, she entrusts herself to our adult minds and puts his Ukrainian, Russian, African, Peruvian flesh… in our hands.

Where can we go to stop the war? a frightened friend asked us a few days ago, how can we collaborate for peace?

This is the task that the Master left us with and as we are half blind and deaf to this call to save the world, we say that we do not have time, we ignore it and attend to other urgent matters. And meanwhile… evil advances in hearts perverted by the lack of love.

With Gandhi we should be able to say, «I can stop war» by controlling my aggressions, my tongue, my inexhaustible desires for pleasure, for fun.

The one who is Peace is brewing, in you, in me. The prince of Peace is forming in our mind.

Today we pray not for God to stop wars but for us to welcome the seed of Peace that God gives us and let it germinate and sprout and grow. Peace is a decision, it is not a utopia.

In Europe a very hard winter is coming for the poor, for more and more of them and for those who are sent to fight; for millions under the threat of nuclear attack… for those who cross in small boats and struggle with every wave from their precarious boats  and so many die in the attempt. For those who will not receive the wheat from Ukraine because the land is bloody, and is not sown this year. This year they could not sow, they had to fight and kill…

We want to make their lament our own, and take up the challenge of you and me to stop wars, to stop conflicts, to forget wounds, to plant trees for peace, so that the wheat and the harvest may return to Ukraine, so that the displaced women who came to our countries, with their sons and daughters, may return home, so that the demolished walls may find hearts to raise them up.

Two weeks before Christmas, our hearts are shadowed by fear and the doubt of a long question: until when?

You and I can educate for Peace, we can work for Peace: writing, creating music, cultivating, educating…for Peace. We have the strength, we are David against the rigid and fat Goliath, but it is enough to hit the nail on the head, to strike the right blow to bring him down.

Let us think, pray, work for Peace. The solution is within us, it is brewing, let us not abort it.

Let us take care of the Planet, of the earth that nourishes us. No more blood in Europe, where still today, the earth comes out mixed with blood from the last wars. We could see it in Belgium, and we can hear the lament, in Germany, of people whose parents and grandparents fought during the holocaust. It is the darkness that still shadows faces blamed for a collective crime.

Let us not ask for Peace. Let us be Peace. Today, now, coming out of comfort as Isaiah tells us. We are the Princes of Peace today.

Amen

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Un comentario en “Oración por la paz

  1. Seamos Paz, Seamos Luz en la obscuridad, la noche va pasando y el día va llegando. La Esperanza es esperar contra toda Esperanza, caminar aunque otrxs digan que paremos, hablar aunque nuestras palabras se pierdan su eco a alguien llegará y le calentará el corazón …

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